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Juan Carlos Gutiérrez, un marinero oriundo de Empedrado, Corrientes, permanece desaparecido en el Atlántico Sur tras caer al mar desde el buque pesquero congelador Luca Mario mientras operaba en medio de un violento temporal a unas 155 millas náuticas (más de 250 kilómetros) de la costa, frente a la zona de Puerto Deseado, en Santa Cruz.
El trabajador, de 46 años, fue arrastrado al agua durante una maniobra de pesca y no pudo ser localizado. Dos compañeros que también cayeron al mar lograron aferrarse a la red y fueron rescatados con vida. Prefectura Naval Argentina mantiene desde entonces un amplio operativo de búsqueda y rescate que continúa sin resultados positivos.
El caso, identificado como operativo SAR N° 13/26, mantiene en alerta a las autoridades marítimas y a distintas embarcaciones que participan del rastrillaje en una de las zonas más hostiles del Atlántico Sur, donde las condiciones climáticas extremas reducen al mínimo las posibilidades de supervivencia.
El accidente en el pesquero Luca Mario en plena maniobra de pesca
El hecho ocurrió el martes alrededor de las 18:30, cuando el buque de la empresa Grupo Solimeno realizaba tareas de pesca de langostino en condiciones extremas, con ráfagas de viento de entre 25 y 40 nudos, temperaturas bajo cero y olas cercanas a los tres metros.
Según la reconstrucción realizada por fuentes de la investigación, durante el virado de redes se produjo la rotura de una retenida de popa, lo que provocó que tres tripulantes que trabajaban en cubierta fueran arrastrados al mar. Dos de ellos lograron sujetarse a la red y fueron rescatados con vida, mientras que Juan Carlos Gutiérrez fue perdido de vista de manera inmediata.
El capitán del Luca Mario fue quien dio aviso a la Prefectura Naval sobre la caída del tripulante. El buque congelador había partido de Mar del Plata el pasado 16 de junio y, al momento del accidente, realizaba el denominado “último lance” antes de iniciar el regreso hacia Puerto Madryn, con destino final nuevamente en Mar del Plata.
Las fuentes consultadas señalaron que el marinero llevaba puestas botas de agua, overol, abrigo, casco de seguridad y chaleco salvavidas. Sin embargo, una de las principales hipótesis apunta a que no estaba correctamente amarrado mediante un sistema de sujeción, un elemento clave para evitar caídas durante este tipo de maniobras en cubierta.
Operativo de búsqueda y rescate de Prefectura Naval Argentina
La búsqueda está a cargo de la Prefectura Naval Argentina, que activó un amplio operativo marítimo y aéreo apenas recibió el aviso del accidente.
Del rastrillaje participan los buques pesqueros API V, Ponte de Rande y Beagle I, además de un avión PA-25, que sobrevuela la zona con la intención de localizar al tripulante desaparecido.
Las tareas de búsqueda se desarrollan a más de 250 kilómetros de la costa santacruceña, donde las condiciones del mar complican seriamente cualquier operativo. La zona registra temperaturas del agua cercanas a los dos grados bajo cero, además de fuerte oleaje y vientos intensos.
Fuentes de la investigación advirtieron que tanto la temperatura del agua como las condiciones de superficie son prácticamente mortales para cualquier persona, por lo que el paso de las horas reduce considerablemente las posibilidades de supervivencia. Pese a ello, el operativo permanece activo y su continuidad está prevista al menos por 48 horas más, sin descartar una eventual extensión.
Denuncias gremiales y cuestionamientos por las condiciones de seguridad
En paralelo al operativo crecieron los cuestionamientos sobre las condiciones en las que navegaba el buque.
Fuentes vinculadas a la investigación señalaron que las medidas de seguridad e higiene en cubierta eran precarias y que la embarcación habría continuado pescando pese a las recomendaciones de la autoridad marítima de resguardarse ante el avance del temporal.
En ese contexto, el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) emitió un duro comunicado en el que cuestionó las decisiones del capitán: “Queremos manifestar nuestro enérgico rechazo hacia los capitanes que, ante la recomendación de Prefectura de ponerse a resguardo por inminente temporal, hacen caso omiso a dicha recomendación y se quedan en altamar por un poco más de pesca, despreciando así el valor de la vida”.
El gremio agregó que, si bien la pesca es una de las actividades más peligrosas del mundo, “hoy en día, teniendo todos los elementos y recomendaciones de la autoridad de aplicación, todos estos siniestros pueden evitarse”.
Además, la organización Ningún Hundimiento Más expresó su preocupación por las dificultades que enfrenta el operativo.
“Las tareas de rastrillaje se desarrollan en condiciones extremadamente adversas, con bajas temperaturas, fuerte oleaje y vientos intensos, factores que dificultan la búsqueda y reducen las posibilidades de supervivencia con el paso de las horas”, señalaron
La organización también manifestó su acompañamiento a la familia del marinero y reitero “la necesidad de seguir fortaleciendo las medidas de prevención, las condiciones de seguridad a bordo y los protocolos de respuesta ante emergencias, porque ningún trabajador debería perder la vida en el mar por causas que pueden y deben prevenirse”.
Mientras tanto, la Justicia y las autoridades marítimas analizan la dinámica de la maniobra, el cumplimiento de los protocolos de seguridad y las condiciones en las que trabajaba la tripulación al momento del accidente.
Un buque con casi medio siglo de servicio
Personas vinculadas al sector pesquero señalaron que el Luca Mario fue construido en 1976, pertenece al Grupo Solimeno y fue sometido a una importante reparación entre 2022 y 2023. La empresa, con base en Mar del Plata, es una de las principales firmas pesqueras del país.
Los riesgos de trabajar en el mar
El abogado especialista en accidentes marítimos Nicolás Schick explicó que la pesca integra el grupo de las actividades laborales más peligrosas, junto con la minería y la industria petrolera.
Según detalló, entre los principales riesgos figuran las caídas al mar, golpes, amputaciones provocadas por maquinaria, accidentes durante maniobras con redes, cables y portones, además de las corrientes oceánicas, la presencia de hielos y las condiciones meteorológicas adversas.
El especialista sostuvo que los tripulantes deben recibir capacitación específica, realizar exámenes médicos periódicos y utilizar correctamente elementos de seguridad como arneses, sistemas de sujeción y camperas de flotación, especialmente en los buques congeladores dedicados a la pesca de langostino, donde el frío extremo y las exigentes tareas físicas incrementan notablemente los riesgos.
Mientras continúa el operativo SAR N° 13/26, familiares, compañeros y toda la comunidad pesquera siguen con expectativa las tareas de búsqueda de Juan Carlos Gutiérrez, en una zona del Atlántico Sur donde cada hora que transcurre disminuye las posibilidades de encontrarlo con vida.
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