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La morosidad de las familias argentinas alcanzó niveles históricamente elevados durante 2026 y dejó a Santa Cruz entre las provincias con mayor deterioro del crédito. Así surge de un informe nacional sobre endeudamiento y mora elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) a partir de información del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y de la Central de Deudores (CENDEU).

De acuerdo al estudio al que tuvo acceso La Opinión Austral, se analiza la evolución de los créditos en situación irregular —aquellos con atrasos superiores a 90 días— tanto en el sistema bancario como entre los proveedores no financieros de crédito, categoría que incluye billeteras virtuales y plataformas fintech.

La morosidad discriminada entre familias, empresas y sector privado.

El dato más relevante para Santa Cruz es contundente: la provincia registra una tasa de morosidad consolidada del 20,6%, considerando conjuntamente las deudas con bancos y billeteras virtuales. Ese porcentaje la ubica entre las cinco jurisdicciones con mayor nivel de incumplimiento del país.

El ranking es encabezado por La Rioja, con 23,1%, seguida por Catamarca y Santa Cruz, ambas con 20,6%, luego San Luis, con 20,5%, y San Juan, con 20%.

Pero el dato santacruceño adquiere todavía mayor dimensión cuando se observa cuánto dinero representa esa mora.

Santa Cruz: 20,6% de mora y una deuda promedio de $4,25 millones

El informe establece que la deuda morosa promedio a nivel nacional es de $2.490.084. Santa Cruz se encuentra muy por encima de ese valor, con un promedio de $4.257.842 por deudor moroso.

Ese monto coloca a la provincia en el segundo lugar del ranking nacional por deuda irregular promedio, apenas detrás de Tierra del Fuego, que alcanza los $4.788.580.

Por encima del promedio nacional también aparecen Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con $4.071.448; Neuquén, con $3.667.299; y Chubut, con $3.551.620.

El dato muestra una particularidad: no necesariamente las provincias con mayor porcentaje de morosidad son las que acumulan las deudas individuales más elevadas. Santa Cruz combina ambas situaciones: tiene una tasa de incumplimiento de las más altas y, al mismo tiempo, uno de los montos promedio más elevados.

Un problema nacional que se aceleró desde 2024

El escenario provincial se inscribe en una tendencia mucho más amplia. Durante junio de 2026, la morosidad con entidades financieras alcanzó 7,6%, apenas por debajo del 7,7% registrado en mayo, pero todavía en niveles históricamente altos.

El deterioro comenzó a acelerarse durante el cuarto trimestre de 2024. En octubre de ese año, la mora bancaria general era de apenas 1,5%.

El mayor deterioro se concentra en las familias. En junio de 2026, su nivel de morosidad con los bancos llegó al 12,8%, frente al 2,5% registrado en octubre de 2024.

En las empresas, en cambio, el incremento fue menor: la irregularidad pasó del 0,7% al 3,5% durante el mismo período.

El informe sostiene que el nivel de mora familiar con bancos alcanzó niveles que no se observaban desde la crisis de 2001. El máximo histórico de aquel ciclo había llegado al 32,7% en septiembre de 2003.

Tarjetas y préstamos personales, en el centro del problema

El endeudamiento familiar está concentrado especialmente en préstamos personales y tarjetas de crédito. A mayo de 2026, ambos instrumentos representaban $43,98 billones sobre un total de $68,36 billones de deuda familiar, es decir, el 64,3% del total.

Dentro de la cartera morosa, esos dos tipos de crédito también tienen un peso determinante: de los $8,75 billones de deuda irregular familiar, $3,48 billones correspondían a préstamos personales y $2,90 billones a tarjetas.

En conjunto, ambos instrumentos explicaban el 73% de la deuda morosa de las familias.

La evolución desde 2024 resulta especialmente significativa. La mora en préstamos personales pasó del 3,3% al 15,9%, mientras que en tarjetas de crédito subió del 1,6% al 13,1%.

El salto de las billeteras virtuales

El informe marca además un cambio importante en la forma en que las familias se financian. Mientras los bancos restringieron parte de su cartera, las billeteras virtuales incrementaron su participación en el crédito.

En este segmento, la morosidad pasó del 7,3% en noviembre de 2024 al 30,1% en junio de 2026, superando incluso el récord registrado durante la pandemia, cuando había llegado al 27,1% en mayo de 2020.

Al sumar bancos y billeteras virtuales, el informe estima que la morosidad total de las familias ronda el 15,5%.

La CENDEU contabilizó en junio de 2026 20,96 millones de deudores, de los cuales 5,91 millones estaban en situación de mora.

De ese total, 2,90 millones eran morosos exclusivos de billeteras virtuales; 1,66 millones tenían mora únicamente con bancos y 1,36 millones registraban incumplimientos en ambos tipos de entidades.

Más de 2,6 millones de nuevos morosos

El deterioro se vuelve todavía más visible al comparar junio de 2026 con febrero de 2024, antes del fuerte salto de la irregularidad.

En ese período se incorporaron 2,60 millones de nuevos deudores morosos.

Las billeteras virtuales sumaron 1,40 millones de morosos exclusivos, un aumento del 93,6%. Los bancos incorporaron 1,01 millones, lo que representa un incremento del 157,6%.

El universo total de deudores creció en 1,60 millones de personas, pero el comportamiento fue diferente según el canal. Mientras los bancos redujeron en 1,09 millones la cantidad de deudores, las plataformas digitales ampliaron su universo.

El informe interpreta este movimiento como una migración del endeudamiento: los bancos restringen el crédito y una parte de quienes quedan fuera del sistema bancario busca financiamiento en billeteras virtuales o proveedores con tasas más elevadas.

La mochila financiera de las familias

El estudio también cuestiona la explicación de que la mora responde exclusivamente a decisiones individuales o a un supuesto uso irresponsable del crédito.

Según datos del BCRA citados en el informe, en abril de 2026 la carga mensual de servicios de deuda representó 24,1% de la masa salarial de las familias.

Cerca del 80% de esa carga corresponde a préstamos personales y tarjetas de crédito.

El informe vincula además el avance de la mora con la evolución del salario real. Según su estimación, los trabajadores registrados acumulan una caída del 8,7% del poder adquisitivo desde la asunción de Javier Milei. Si se utiliza la estructura de la canasta de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017/18, la pérdida alcanza el 18,7% desde noviembre de 2023.

En paralelo, el Gobierno Nacional ha definido la morosidad como un “problema entre privados”. El ministro de Economía, Luis Caputo, sostuvo que cada persona debe asumir sus decisiones financieras, mientras reconoció que las tasas de algunas billeteras virtuales pueden superar el 400%.

El riesgo de una deuda cada vez más cara

El informe advierte sobre un proceso de precarización del endeudamiento. Según su análisis, cuando los bancos restringen el crédito, parte de los deudores migra hacia instrumentos más caros.

La deuda puede pasar de un crédito bancario con costos financieros totales de hasta 180% anual a préstamos de billeteras o prestamistas con tasas que pueden llegar al 1.375%, además de esquemas de cobro más agresivos o informales.

El documento identifica especialmente la llamada Situación 4, de alto riesgo de insolvencia, que concentra el 45,7% del monto irregular total, equivalente a $6,73 billones.

La Situación 5, considerada irrecuperable, ya acumula $3,86 billones, y las billeteras virtuales explican el 64,6% de ese capital incobrable, unos $2,49 billones.

Los jóvenes, entre los más afectados

La crisis crediticia tampoco impacta de manera uniforme según la edad.

Los menores de 34 años concentran el 38,7% de todos los deudores morosos, es decir, casi cuatro de cada diez.

Además, el 72,6% de los jóvenes morosos tiene deudas con billeteras virtuales, lo que muestra el peso que adquirieron las plataformas digitales entre quienes buscan financiamiento fuera del sistema bancario tradicional.

Las tasas más altas aparecen justamente entre los más jóvenes. Entre los 18 y 19 años, la mora alcanza el 32,7%, mientras que entre los 20 y 24 años llega al 33,6%, el nivel más elevado de toda la población.

Un mapa federal de la mora

El informe muestra un mapa geográfico con fuertes diferencias entre regiones. Los mayores niveles de incumplimiento se concentran en el norte de Cuyo y el sur del NOA, aunque Santa Cruz aparece como una de las excepciones relevantes dentro del ranking.

Del otro lado, las tasas más bajas corresponden a La Pampa, con 8,7%; CABA, 10%; Entre Ríos, 12,6%; Santa Fe, 12,7%; y Córdoba, 12,9%.

La particularidad santacruceña vuelve a aparecer al cruzar el porcentaje de mora con el monto promedio de deuda: la provincia no sólo registra uno de los ratios más altos, sino también uno de los mayores niveles monetarios de incumplimiento por persona.

El crédito se achica mientras crece el riesgo

El informe concluye que tanto bancos como billeteras virtuales comenzaron a endurecer sus condiciones de otorgamiento de crédito.

En el sistema bancario se redujo el universo de clientes en situación normal, mientras crecieron los montos asociados a categorías de mayor riesgo. En las billeteras, en cambio, también se observa una caída del crédito en los primeros tramos, pero con una rápida expansión de la situación considerada irrecuperable.

El resultado es una dinámica compleja: se presta menos, pero la deuda que ya existe se vuelve cada vez más difícil de pagar.

Para Santa Cruz, los números son preocupantes: con una morosidad del 20,6% y una deuda irregular promedio de $4.257.842, la provincia aparece en la primera línea del deterioro crediticio argentino. El fenómeno no se limita a quienes ya están en mora: también alcanza a los hogares que permanecen en categorías de riesgo bajo o intermedio y que podrían deteriorarse si persiste la pérdida de ingresos y el encarecimiento del financiamiento.

El informe deja así una postal preocupante del endeudamiento familiar: casi 6 millones de morosos a nivel nacional, una mora bancaria familiar del 12,8%, un 30,1% en billeteras virtuales y provincias como Santa Cruz con más de una quinta parte del crédito en situación irregular. Una combinación que convierte a la deuda de los hogares en uno de los indicadores más sensibles para medir el estado de la economía cotidiana.

 

 

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