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La actividad económica provincial registró en julio una caída interanual del 12,3% y acumuló una retracción del 8,4% durante los primeros siete meses de 2026. El dato surge del Índice Provincial de Actividad Económica (IPAE), elaborado por la Federación Económica de Santa Cruz, y muestra que la economía real atraviesa un deterioro que ya lleva trece meses consecutivos sin un solo registro interanual positivo.
El número de julio expone con crudeza la distancia entre algunos indicadores puntuales de recuperación y lo que sucede en los comercios y servicios de la provincia. El IPAE marcó una baja interanual del 12,3%, muy por encima del retroceso de junio, que había sido del 2,1%.
Se trata, además, de uno de los peores registros de toda la serie. El único dato interanual más negativo fue el -12,8% de septiembre de 2025.
La comparación mensual ofrece una lectura algo diferente: el índice desestacionalizado cayó 0,7% en julio, frente al -2,2% de junio. Es decir, el ritmo de deterioro mes contra mes se moderó, pero eso no alcanzó para evitar una caída interanual de magnitud.
El resultado adquiere especial relevancia porque el relevamiento de la Federación Económica de Santa Cruz no mide únicamente grandes empresas o indicadores financieros. Su objetivo es seguir la evolución de comercios minoristas, servicios profesionales, hotelería y actividades turísticas, sectores directamente vinculados con el consumo y con el movimiento cotidiano de la economía provincial. La muestra, en esta caso, alcanzó a 112 firmas.
En julio, los cinco rubros que integran el indicador terminaron con variaciones interanuales negativas. La fotografía de la economía santacruceña quedó así marcada por una combinación de menor consumo, pérdida de poder adquisitivo, desempleo, endeudamiento y una demanda que se concentra cada vez más en aquello que los hogares consideran indispensable.
“No hay plata”: el consumo se concentra en lo esencial
Una de las expresiones que atraviesa el relevamiento es la falta de dinero disponible en los hogares. El informe recoge menciones de los encuestados referidas al bajo consumo, salarios insuficientes, desempleo y falta de circulante como factores que limitan las ventas en distintos sectores.
En alimentos y bebidas, por ejemplo, los comerciantes señalaron que incluso con precios competitivos y una mayor atención al cliente resulta difícil sostener la demanda. La conclusión se repite en diferentes actividades: el problema dejó de ser exclusivamente cuánto cuesta un producto o un servicio y pasó a ser cuánto dinero queda disponible después de cubrir los gastos esenciales.

El fenómeno también aparece en los comercios de ferretería, construcción, bazar, hogar y muebles, donde se observó una disminución tanto del ticket promedio como de la cantidad de operaciones.
La consecuencia es una economía que funciona a la defensiva. Las promociones, las cuotas sin interés, las opciones de financiamiento, las ofertas por cantidad y la ampliación de los canales de venta aparecen como herramientas para intentar conservar clientes, pero no consiguen modificar el problema de fondo: hay menos capacidad de compra.
Clientes endeudados y sin acceso al crédito
Y sin embargo, en los vendedores de zapatillas y ropa señalaron que “detrás de esa dispersión asoma un problema más de fondo: salarios bajos, clientes endeudados sin acceso a crédito y ‘falta de dinero en la calle‘ se repiten como límite estructural a la venta, en sintonía con el cuadro de desempleo que atraviesa a otros rubros relevados en la provincia”.
Servicios, el sector más golpeado
El rubro Servicios fue el que registró el peor comportamiento en julio. La caída interanual alcanzó el 15,6%, mientras que la retracción mensual desestacionalizada fue del 3,5%, la más pronunciada entre los sectores relevados. En lo que va del año acumula una baja del 12,6%.
El dato confirma doce meses consecutivos de variaciones interanuales negativas.
En este segmento aparecen factores específicos de la estructura económica santacruceña. Los operadores señalaron el impacto de la falta de explotación petrolera y de la escasa actividad portuaria, mientras que el deterioro del ingreso familiar golpea particularmente a los servicios porque, frente a la falta de dinero, suelen quedar después de los gastos de primera necesidad.
El propio informe recoge una definición contundente sobre esa lógica de consumo: “pensar con hambre y frío es imposible”.
El Mundial de fútbol también generó lecturas contrapuestas. Para algunos comerciantes implicó menor circulación de personas y una reducción de la actividad, mientras que las vacaciones de invierno y el aguinaldo residual de la administración pública aportaron algo de movimiento en determinados casos.
Pero fueron alivios puntuales dentro de un escenario general que los operadores describen como de crisis económica.
Alimentos y bebidas: salarios que no alcanzan
Alimentos y Bebidas registró en julio una caída interanual del 14,9%. El retroceso mensual desestacionalizado fue del 0,7% y el acumulado del año alcanzó el 11,3%.
El dato profundizó el deterioro observado en junio y volvió a ubicar al sector en niveles de contracción que no se registraban desde los primeros meses del año.
La explicación de los comerciantes está directamente relacionada con el poder adquisitivo. En el relevamiento aparecen como factores reiterados la falta de dinero en las familias, los salarios insuficientes y el bajo nivel de consumo.
Las estrategias comerciales se concentran, por eso, en intentar sostener el volumen de ventas: precios competitivos, promociones por cantidad, nuevos canales de distribución y una atención más personalizada.
El aguinaldo y el Mundial funcionaron para algunos negocios como un alivio parcial. Sin embargo, el informe también registra el efecto contrario de las vacaciones de invierno y el frío sobre la circulación de consumidores.
A esto se suma el deterioro del mercado laboral. El desempleo y la falta de nuevos puestos de trabajo son señalados como condicionantes estructurales del consumo, en un contexto donde los cierres de comercios y los despidos ya forman parte de la realidad provincial.
Farmacias: la crisis llegó al cierre de empresas y los despidos
Farmacia y Perfumería sufrió una caída interanual del 13,8% en julio. El descenso mensual fue del 0,1% y el acumulado de 2026 llegó al -9,9%.
El resultado es especialmente significativo porque en junio el sector había registrado una mejora interanual del 4,8%, el único dato positivo de los últimos doce meses. En julio, esa recuperación desapareció por completo.
El deterioro del sector también tuvo una expresión concreta durante el mes: el cierre de una cadena de farmacias en Río Gallegos, acompañado por despidos. De acuerdo con el informe, los propietarios atribuyeron la situación a deudas impagas de organismos públicos, que habrían provocado atrasos salariales y dificultades para sostener el stock.
El problema se trasladó así de los números del índice a la vida cotidiana de trabajadores y empresas.
Los comercios relevados describieron una situación de caja que no logra cerrarse, falta de ingresos y dificultades para responder a pedidos por falta de recursos. El aguinaldo aportó un alivio, pero fue insuficiente para cambiar la tendencia.
Construcción, ferreterías y hogar: cae el ticket y cae la cantidad de operaciones
Ferreterías, Construcción, Bazar, Hogar y Muebles registró una caída interanual del 8,5% en julio. En la comparación mensual desestacionalizada tuvo una leve mejora del 0,5%, pero el acumulado anual continúa en terreno negativo, con una baja del 2,6%.
Los comerciantes consultados utilizaron términos particularmente fuertes para describir el escenario. El informe recoge las expresiones “depresión económica” y “depresión social”.
La caída no se explica solamente por menos operaciones. También se redujo el monto de cada compra. El ticket promedio descendió y los consumidores priorizaron los productos considerados de primera necesidad.
El invierno y las vacaciones redujeron la circulación de clientes, mientras que el aguinaldo generó un alivio transitorio que no logró revertir la tendencia.
La desocupación, la inflación y la competencia de productos importados aparecen entre los problemas estructurales.
Hubo, sin embargo, una excepción: algunos comercios señalaron que la demanda vinculada con los servicios petroleros logró sostener determinados niveles de actividad.
Frente a la caída del consumo, las empresas apelaron principalmente a financiamiento, medios de pago sin recargo, precios competitivos y diversificación de productos. El objetivo ya no parece ser expandirse, sino retener la venta que todavía existe.
Indumentaria: la caída más moderada también es una caída
Calzado, Indumentaria y Textiles fue el rubro que mostró el menor retroceso interanual en julio, aunque igualmente terminó con números negativos.
La caída fue del 5,6% interanual, mientras que la comparación mensual desestacionalizada mostró una mejora del 0,7%. El acumulado del año es de -2,7%.
El dato interanual cortó dos meses consecutivos de mejora, luego de las subas registradas en mayo y junio.
El comportamiento durante julio estuvo atravesado por el clima y las vacaciones. Algunos comerciantes percibieron mayor circulación por el invierno y el movimiento turístico; otros, en cambio, señalaron que los viajes de temporada redujeron la cantidad de consumidores en los locales.
Detrás de esa diferencia aparece un problema común: salarios bajos, consumidores endeudados y dificultades para acceder al crédito.
También presionan sobre el sector la competencia de las importaciones, las compras digitales y la demanda que puede desplazarse hacia el país vecino.
Las cuotas sin interés, las promociones y una mayor utilización de las redes sociales para difundir ofertas fueron las respuestas más frecuentes.
El informe sintetiza la mirada de los comerciantes: facilitar el pago puede ayudar, pero no resuelve el problema central cuando el ingreso disponible de las familias permanece estancado.
El comercio mira 2027 con más preocupación que esperanza
El deterioro de la actividad actual no es el único dato que surge del IPAE. El clima de negocios muestra que los empresarios tampoco esperan una recuperación rápida.
El 57,1% de las empresas relevadas afirmó que su situación económica empeoró respecto de un año atrás. Otro 33% consideró que se mantuvo igual y apenas el 9,8% señaló una mejora.
Pero el dato más contundente aparece cuando se consulta por los próximos doce meses.
El 70,5% de los comerciantes espera que la situación económica de su empresa empeore durante el próximo año. El 19,6% cree que permanecerá igual y solamente el 9,8% proyecta una mejora.
Es decir, siete de cada diez empresas encuestadas miran hacia 2027 con una expectativa negativa.
La lectura resulta especialmente significativa porque no se trata de una percepción sobre el presente, sino de una proyección sobre los próximos doce meses realizada por quienes están enfrentando diariamente el movimiento de ventas, los costos, los salarios y la demanda.
Invertir dejó de ser una opción
La cautela también se refleja en las decisiones de inversión. El 77,7% de los empresarios considera que julio de 2026 no era un buen momento para invertir en su empresa. Apenas el 3,6% respondió que sí era un momento adecuado y el 18,8% no supo o no contestó.
La combinación de caída de ventas, menor consumo y expectativas negativas genera así un círculo difícil de romper: las empresas venden menos, adoptan estrategias defensivas, reducen sus expectativas y postergan inversiones, mientras los hogares restringen sus compras por la pérdida de poder adquisitivo.
Economía santacruceña
El Índice Provincial de Actividad Económica fue creado por la Federación Económica de Santa Cruz para contar con una herramienta propia que permita seguir mensualmente la dinámica comercial y de servicios de la provincia.
El relevamiento comenzó a construirse a principios de 2025, tomando diciembre de 2023 como período base. Luego de pruebas de campo, simulaciones y ajustes metodológicos, comenzó a publicarse mensualmente desde agosto de 2025.
El índice sigue cinco grandes rubros: Alimentos y Bebidas; Ferreterías, Construcción, Bazar, Hogar y Muebles; Farmacia y Perfumería; Calzado, Indumentaria y Textiles; y Servicios.
Su objetivo es observar la evolución de las ventas, especialmente en pequeñas y medianas empresas, y generar información de alta frecuencia sobre el comportamiento de la demanda provincial.
Para el informe de julio se relevaron 112 casos en toda Santa Cruz. La encuesta se realizó entre el 4 y el 14 de agosto de 2026 mediante un formulario online. La muestra es no probabilística y está estructurada mediante cuotas por actividad y localidad, por lo que la propia ficha técnica aclara que los resultados deben interpretarse en el plano provincial.
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