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El precio del petróleo volvió a quedar este lunes en la zona de los US$90 por barril, en una jornada marcada por la escalada de tensión en Medio Oriente y las amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en torno al estrecho de Ormuz.
El petróleo Brent, referencia internacional para buena parte del mercado energético, llegó a ubicarse en torno a los US$88,79 por barril, mientras que los futuros mostraban posteriormente valores cercanos a los US$89. La cotización se mantiene así a pocos dólares de superar nuevamente la barrera psicológica de los US$90.
La suba se produjo después de una semana de fuertes ganancias para el crudo, en un escenario donde las operaciones marítimas a través del estrecho de Ormuz se redujeron de manera significativa y aumentaron los temores sobre posibles interrupciones en el suministro mundial de petróleo y gas natural licuado.
El petróleo Brent vuelve a acercarse a los US$90
Los mercados energéticos comenzaron la semana con una nueva señal de alerta. El Brent avanzó alrededor de 0,5% hasta ubicarse en torno a los US$89 por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI), utilizado como referencia en Estados Unidos, se posicionó cerca de los US$82,70.
La evolución de ambos contratos refleja el impacto que está teniendo la situación en Medio Oriente sobre las expectativas de los operadores. El Brent había acumulado una suba superior al 5% durante la semana anterior, impulsado por la continuidad de las hostilidades entre Estados Unidos e Irán y por los ataques registrados contra infraestructura energética en la región del Golfo.
El escenario vuelve a colocar al petróleo internacional frente a una zona de precios que no se alcanzaba con la misma intensidad en las últimas semanas y que puede convertirse en un nuevo punto de referencia para productores, refinerías, empresas de transporte y consumidores.
En el mercado internacional, además, la atención está puesta en si el Brent logra quebrar de manera sostenida la barrera de los US$90 o si, por el contrario, encuentra resistencia y vuelve hacia niveles inferiores.
Estrecho de Ormuz: por qué es clave para el precio del petróleo
El estrecho de Ormuz es uno de los principales puntos estratégicos para el comercio mundial de energía. Su importancia radica en que conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y constituye una vía fundamental para el traslado marítimo de petróleo y productos derivados.
Por eso, cualquier interrupción significativa en esa zona genera una reacción inmediata en los mercados. El temor no se limita a una eventual falta física de crudo, sino también a los costos asociados al transporte, los seguros marítimos, las rutas alternativas y la disponibilidad de combustibles refinados.
Los datos de transporte marítimo citados en los informes difundidos este lunes muestran una fuerte reducción en el movimiento de embarcaciones. Según información de Kpler citada por Reuters, cinco buques de mercancías atravesaron el estrecho durante el sábado y ninguno lo hizo el domingo.
La diferencia resulta todavía más significativa al compararla con el fin de semana anterior, cuando 31 embarcaciones habían atravesado esa vía.
Antes del ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán, lanzado a finales de febrero, más de 130 barcos atravesaban diariamente el estrecho, lo que permite dimensionar la magnitud de la reducción registrada en el tráfico.
La posibilidad de que esa situación se prolongue es uno de los principales factores que mantiene sostenido al precio del petróleo.
Trump volvió a elevar la tensión por Ormuz
Las señales provenientes de la política internacional fueron determinantes para el comportamiento de los mercados durante las últimas horas.
El presidente estadounidense Donald Trump amenazó con atacar a Omán si el país se interpone en las negociaciones con Irán. Además, manifestó su intención de que el estrecho de Ormuz sea incorporado como territorio de Estados Unidos una vez finalizado el conflicto.
Las declaraciones incrementaron la incertidumbre sobre el futuro de las negociaciones y agregaron un nuevo componente geopolítico a una situación que ya tiene consecuencias directas sobre el transporte marítimo y los mercados energéticos.
Mientras tanto, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán reiteró que Teherán no mantiene conversaciones directas con Washington. Estados Unidos, por su parte, advirtió que aplicará nuevas medidas económicas para aumentar la presión sobre la economía iraní y forzar al país a sentarse a negociar.
Las diferencias diplomáticas, sumadas a las acciones militares y a las restricciones sobre el transporte marítimo, mantienen al petróleo bajo una fuerte presión alcista.
Menos barcos y más incertidumbre sobre el suministro
El menor tránsito por Ormuz es uno de los principales elementos que explican la reacción del Brent.
Los ataques registrados contra embarcaciones que intentaban atravesar el estrecho aumentaron los riesgos para las empresas navieras. A esto se suma el bloqueo naval estadounidense sobre puertos iraníes, una medida que amenaza con prolongar las dificultades logísticas durante un período indefinido.
El problema no es solamente cuánto petróleo se produce, sino cuánto crudo puede llegar efectivamente a los mercados internacionales.
Una reducción sostenida del transporte puede provocar un desbalance entre oferta y demanda en determinadas regiones, elevar los costos logísticos y generar una prima de riesgo que termina trasladándose a las cotizaciones internacionales.
Analistas de ING señalaron que los ataques a embarcaciones generan preocupación por las posibles interrupciones del suministro regional y complican las perspectivas de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán.
La frase resume uno de los principales interrogantes que enfrenta el mercado: si la tensión se mantiene durante las próximas semanas, los operadores deberán incorporar al precio una mayor posibilidad de restricciones en los flujos energéticos.
El gasoil aparece como uno de los productos más afectados
La presión sobre el mercado energético no se limita al petróleo crudo.
Los analistas de ANZ advirtieron que los productos petrolíferos refinados están siendo más afectados que el mercado del crudo en general. Entre ellos, el gasoil aparece como uno de los segmentos con mayor tensión.
Según los especialistas, el gasóleo había “emergido como el segmento más ajustado del complejo petrolero”, debido a una combinación de interrupciones del abastecimiento, paradas en refinerías y restricciones en el transporte marítimo.
La situación adquiere especial relevancia porque las refinerías del Golfo redujeron su producción y exportación de gasoil, mientras la demanda mundial por ese combustible continúa siendo sólida.
De esta manera, el conflicto genera un doble efecto: por un lado, incrementa el riesgo sobre la disponibilidad de petróleo; por otro, afecta la capacidad de transformar ese crudo en combustibles que necesitan industrias, transporte y economías de todo el mundo.
Rusia y Ucrania agregan presión al mercado energético
El escenario internacional se vuelve todavía más complejo por la continuidad de la guerra entre Rusia y Ucrania.
Los ataques ucranianos contra infraestructura petrolera rusa también afectan las perspectivas de suministro y agregan presión a un mercado que ya enfrenta dificultades en Medio Oriente.
La coincidencia de ambos focos de tensión genera preocupación entre los operadores respecto de la disponibilidad futura de productos refinados y de crudo.
En ese contexto, cualquier nuevo ataque sobre infraestructura energética, una interrupción de rutas marítimas o un deterioro de las negociaciones diplomáticas puede generar movimientos bruscos en las cotizaciones.
El mercado, por lo tanto, permanece especialmente sensible a las noticias geopolíticas.
La señal técnica del Brent: cerca de una resistencia clave
Desde el punto de vista técnico, el Brent se encuentra en una zona de definición.
El precio viene consolidándose en un rango aproximado de entre US$87 y US$90, con la cotización ubicada justo por debajo de una resistencia considerada relevante por los operadores.
La tendencia de fondo continúa siendo alcista. El Brent se mantiene por encima de la media móvil de 200 sesiones, ubicada en torno a US$82,31, y también sobre el nivel del SuperTrend, cercano a US$85,20.
Sin embargo, otros indicadores muestran señales menos contundentes.
El MACD se encuentra en terreno negativo y el ADX se ubica alrededor de 15,73, una señal compatible con una pérdida de fuerza del movimiento y con la posibilidad de que aumente la volatilidad.
Por eso, una ruptura de los US$90 podría convertirse en una señal relevante para el mercado, aunque los operadores también advierten sobre el riesgo de una falsa ruptura y un posterior retroceso hacia las zonas de soporte.
En otras palabras, el mercado se encuentra en una zona de definición en la que las noticias provenientes de Medio Oriente pueden tener tanto peso como los indicadores financieros.
Las previsiones de demanda mundial también están bajo análisis
El aumento del petróleo se produce pese a que los principales organismos del sector redujeron durante la última semana sus previsiones de crecimiento de la demanda mundial para 2026.
Tanto la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) como la Agencia Internacional de Energía (AIE) recortaron sus estimaciones.
En condiciones normales, una expectativa de menor demanda debería ejercer presión bajista sobre las cotizaciones. Sin embargo, en el contexto actual, el factor geopolítico está teniendo mayor peso.
La posibilidad de que disminuya la oferta efectiva disponible por problemas de transporte, ataques a infraestructura y restricciones comerciales está compensando las perspectivas de una menor demanda.
El resultado es un mercado que continúa sostenido por el riesgo de suministro, aun cuando las proyecciones fundamentales no necesariamente apuntan a un incremento de la demanda.
Qué puede pasar con el precio del petróleo
La evolución del Brent durante los próximos días estará fuertemente condicionada por la situación en el estrecho de Ormuz y por las negociaciones entre Estados Unidos e Irán.
Una reducción adicional del tránsito marítimo, nuevos ataques contra embarcaciones o infraestructura energética, o un deterioro de las relaciones diplomáticas podría empujar al crudo por encima de los US$90.
En cambio, una señal concreta de desescalada y una recuperación del transporte marítimo podrían aliviar parte de la prima de riesgo incorporada actualmente al precio.
La zona de US$90 aparece así como un nivel clave. Una consolidación por encima de ese valor podría reforzar las expectativas alcistas, mientras que una imposibilidad de superar esa barrera podría derivar en una corrección.
Por el momento, el mercado permanece atento a cada movimiento diplomático y militar en Medio Oriente.
Qué impacto puede tener en Argentina
La evolución del petróleo internacional también es seguida de cerca en Argentina por su impacto potencial sobre los precios de los combustibles y sobre la actividad hidrocarburífera.
Los productores argentinos esperan una mayor estabilidad en la cotización internacional del barril para definir sus próximos movimientos, mientras las empresas del sector observan tanto el precio del crudo como el comportamiento del mercado interno.
Un Brent sostenido en niveles elevados puede mejorar los ingresos asociados a la producción de hidrocarburos, pero también introduce presión sobre los costos energéticos y sobre la formación de precios de los combustibles.
Para las provincias productoras, el escenario internacional vuelve a colocar al petróleo en el centro de las decisiones económicas.
En el caso de Santa Cruz, donde la actividad hidrocarburífera constituye uno de los sectores estratégicos de la economía provincial, la cotización internacional del crudo es seguida especialmente de cerca por empresas, trabajadores, autoridades y proveedores.
El impacto final, sin embargo, dependerá no solamente del valor internacional del Brent, sino también de los precios internos, los costos de producción, el tipo de cambio, las condiciones de comercialización y las decisiones que adopten las compañías.
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