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La Dirección Provincial de Defensa del Consumidor pondrá en marcha desde el próximo lunes 3 de agosto un operativo de fiscalización en Río Gallegos para detectar la comercialización del juguete “Squeezy Dumplings”, un producto sobre el que pesa una alerta nacional por representar un potencial riesgo para la salud.
Los controles alcanzarán a jugueterías, bazares y otros locales comerciales de la capital santacruceña, en momentos en que el sector registra un incremento en las ventas por la cercanía del Día del Niño.
Según informaron desde la Secretaría de Estado de Comercio e Industria, los inspectores verificarán la presencia del producto en exhibidores, depósitos y espacios de venta. En caso de encontrar unidades comercializándose, se confeccionarán las actas correspondientes y se ordenará su retiro inmediato.
Qué pasará si un comercio continúa vendiéndolo
Las autoridades advirtieron que la medida no se limitará a una simple notificación.
De acuerdo con lo informado por Defensa del Consumidor, si un comercio continúa ofreciendo el juguete luego de haber sido intimado a retirarlo, se avanzará con el decomiso de la mercadería.
El operativo responde a una alerta emitida por la Subsecretaría de Defensa del Consumidor y Lealtad Comercial de la Nación, que fue comunicada a todas las provincias argentinas tras una denuncia presentada por la Cámara Argentina de la Industria del Juguete.
Por ese motivo, Santa Cruz decidió reforzar los controles preventivos para evitar que el producto siga circulando en el mercado local.
El juguete que encendió las alarmas
“Squeezy Dumplings” es un juguete del tipo “squishy”, elaborado con materiales blandos y elásticos que pueden comprimirse con la mano y luego recuperan lentamente su forma original.
En este caso, tiene forma de dumpling, una preparación típica de la cocina asiática, y suele comercializarse como juguete antiestrés.
Sin embargo, los organismos de control detectaron irregularidades que motivaron la alerta nacional y el pedido de retiro de la venta.
Por qué fue cuestionado
De acuerdo con la información difundida por las autoridades, el producto presenta un grave riesgo químico debido a la presencia de benceno en concentraciones que superan ampliamente los límites permitidos por la legislación argentina.
El benceno es una sustancia tóxica que puede ingresar al organismo mediante la inhalación o el contacto con la piel.
Además, el juguete no cuenta con el Marcado de Conformidad exigido para este tipo de productos, no identifica al importador responsable y carece de advertencias de seguridad en idioma castellano.
El pedido a las familias
En paralelo a los controles comerciales, Defensa del Consumidor solicitó a la comunidad revisar los juguetes que tienen los niños en sus hogares y prestar atención a este producto en particular.
La directora Provincial de Consumo, Fany Díaz, pidió extremar los cuidados y recordó la importancia de adquirir productos que cumplan con los requisitos de seguridad establecidos por la normativa vigente.
“Rogamos a las familias que revisen los juguetes que tienen en casa, sobre todo estos productos importados que no siempre cumplen con los controles que exige nuestra legislación, porque lo que está en juego es la salud”, señaló la funcionaria.
En caso de poseer un “Squeezy Dumplings”, se recomienda colocarlo en una bolsa sin roturas, cerrarla correctamente, identificarla y desecharla. También se aconseja lavarse bien las manos con agua y jabón después de manipularlo.
Piden apoyo a los municipios del interior
Desde el Ministerio de la Producción, Comercio e Industria solicitaron además la colaboración de los municipios y de las áreas competentes de cada localidad para replicar los controles en todo el territorio provincial.
La intención es que la fiscalización no se limite a Río Gallegos y que la alerta llegue a cada localidad santacruceña, con el objetivo de evitar la comercialización de un producto que fue observado por los organismos nacionales de control.
De esta manera, la Provincia busca reforzar las tareas de prevención y garantizar que el juguete sea retirado de circulación antes de una de las fechas de mayor demanda de productos infantiles del año.
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