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En el SUM del barrio Madres a la lucha de Río Gallegos, Miguel Auzoberría, periodista, historiador e integrante de Contraviento, grupo de investigación de los movimientos sociales en Santa Cruz, encabezó la charla-debate “24 de marzo: ¿Qué pasó en Santa Cruz”.
La actividad es una de las tantas que tiene en agenda para los próximos días, destacándose la del próximo viernes 27 a las 10:00, donde presentará la ponencia “Santa Cruz, donde nunca pasa nada. El accionar del ‘Proceso de Reorganización Nacional’ en territorio santacruceño” en el Coloquio “A 50 años del golpe de Estado en la Patagonia” en modalidad híbrida.
La Opinión Austral: ¿Qué buscas compartir?
Miguel Auzoberría: Hay una construcción que se ha hecho con el tiempo de que acá no pasó nada o si pasó, pasó poquito o si hubo desaparecidos era porque eran estudiantes que estaban fuera del territorio provincial.
Hay una construcción de que nunca pasa nada, es una cosa que lo vemos en la historia, parece que en Santa Cruz ocurrieron las huelgas en 1920 y después nunca hubo ninguna protesta, ningún movimiento social, todo se borra, se desaparece, se olvida. Es reflexionar sobre esa cuestión, contar que sí pasó y que venía también de un contexto de persecución, de echar gente de la administración pública, de prescindibilidad, que había ocurrido en otras dictaduras.
En los ‘70 comienza a ocurrir a partir de la intervención federal al gobernador Cepernic. Después, cuando llega el golpe en ‘76 mucho no cambió, siguió la misma tónica, sacando docentes que eran mal vistos y persiguiendo a aquéllos que tenían una militancia, encarcelando gente.
Esa imagen (de que nada sucedió) ha estado instalada durante décadas en Santa Cruz y en los últimos años ha comenzado, un poquito, a cuestionarse.
Además, el rol que también tuvieron en la dictadura en Santa Cruz con respecto a la casi guerra con Chile, hubo deportaciones de ciudadanos chilenos que hacía décadas vivían en Santa Cruz o en Río Gallegos. Eso también está oculto y ocurrió en esos años.
Y también la cuestión de la guerra Malvinas que atravesó este fuertemente a la sociedad de Santa Cruz.
LOA: ¿Qué tema considerás que está más y cuál menos visibilizado?
MA: El más visibilizado, obviamente, es el de Malvinas por todo lo que significó la guerra, el paso de las fuerzas militares y de los aviadores que estuvieron en el territorio de Santa Cruz, el impacto que tuvo para la población, eso es indudable. Y además, esa era una causa justa, una causa nacional.
Para esa época la prensa era media escasa, un canal de televisión, el canal provincial, dos radios AM, dos diarios, La Opinión y Correo del Sur y había un semanario, Cuestiones, que era el único que publicaba notas escritas y firmadas, los otros medios solamente reproducían los partes militares y las indicaciones que había de parte del gobierno provincial para el comportamiento de la población.
Entonces hay una visión siempre favorable, no hay una cuestión crítica. Y el tema de Chile, está oculto también porque fue una cosa vergonzosa. Gente que durante muchos años residió acá y que por el hecho de ser chileno en una posible guerra, los ponían en un camión y los llevaban, inclusive el traslado del barrio Belgrano ocurrió en ese contexto, eso también tenía que ver con los controles y la vigilancia que hacían, ese tema no está en la conversación cotidiana de los santacruceños.
Y el tema de los desaparecidos… a pesar de haber de tener un diputado provincial desaparecido, otro preso en condiciones severas y después, jóvenes que estudiaban afuera, inclusive quitándole la condición de militantes o en qué lugares se desempeñaban y porque fueron perseguidos. Hay un poquito de negación de la identidad política, de qué hacía esta gente en su vida cotidiana. Y es una cosa que se repite mucho en la Patagonia fundamentalmente porque la Patagonia fue construida en torno a asentamientos militares.
“Hubo gente que durante muchos años residió acá y que por el hecho de ser chileno en una posible guerra los ponían en un camión y los llevaban”.
El militar era un militar al que se lo veía como un vecino normal, no como en el resto del país, donde por ahí se lo veía como un peligro. Acá se le solicitaba ayuda.
Así se formó la Patagonia, así se construyó y moldeó a las sociedades desde la década del ’40, cuando comenzaron los asentamientos militares hasta los ‘70, eso también hay que repensarlo.
LOA: ¿En qué momento empezaste a encaminarte a buscar información sobre estos temas?
MA: Cuando comencé a investigar sobre el gobierno de Jorge Cepernic y el por qué de la intervención, primero viendo cómo se constituyó el peronismo en Santa Cruz y qué lo fue que pasó de los años ’50 en adelante. Después, todas esas luchas, cómo llega él al gobierno y cómo viene este esa intervención. Y después, ¿qué pasó? Y en realidad hay muy pocos textos o investigaciones de cómo actuó la dictadura militar en Santa Cruz en la década del ’70, creo que uno de los pocos trabajos sobre ese periodo sale en el libro de Jorge Cepernic.
Ahí empecé a investigar esos temas, Malvinas, y otros temas que hacen a la cuestión de ese periodo histórico.
LOA: ¿Qué es lo que más te ha llamado la atención de la información que recabaste?
MA: El compromiso de ciertas clases sociales o ciertas figuras políticas a través de los años en distintas intervenciones militares. En el libro, hay figuras que aparecen en el ‘55 formando las comisiones que investigaban al peronismo, la primera secretaria de prensa y propaganda o de información pública fue la doctora Sureda, que era muy jovencita y después fue intendente del proceso en el ’81-‘82.
Hay cuadros políticos civiles que han aparecido entre el ’55 y el ‘66 que es el golpe de Onganía y en los gobiernos dictatoriales que siguieron, eso fue convenciéndome de que hay sectores que avalan determinadas políticas, determinadas trayectorias que en los años ’60 y ’70 eran trayectorias de modelos autoritarios, están muy presentes y con el tiempo se han reciclado.
Viene desde un una política desde el antiperonismo o desde el destruir ese estado benefactor o la presencia del estado en la economía que se construye desde la década del ’30, pero se consolida con el peronismo. Y los modelos que vienen instalados en el ‘76 son los que después se repitieron con Menem, con Macri y hoy con Milei.
LOA: ¿Qué tan difícil es este momento poder mantener en conversación el tema de la dictadura?
MA: Siempre hay combates por la memoria y por la historia, hay un libro que se llama “Combates por la historia”. En una época, cuando se hablaba de palabras procesistas, la vulgata procesista, se decía, y que era un desprestigio poner en cuestión en cuestionamiento los números desaparecidos o hacer algunas reivindicaciones que estaban muy cercanas a lo que era el proceso militar.
Eso había casi desaparecido desde el ‘83 en adelante y ahora hay como un rebrote, como le gustaba decir a los militares en la época… el “rebrote subversivo”, hay como un rebrote de todas esas cuestiones que quieren instalar. Pero ya nos han demostrado las últimas encuestas que 7 de cada 10 argentinos sigue repudiando la dictadura y sigue convencida que para que la democracia prospere tiene que haber justicia y que los presos tienen que seguir presos, eso es importante.
Creo que es lo más claro que ha quedado, a pesar de todo lo que están haciendo y todas las políticas que han desarticulado en derechos humanos, pero la historia siempre es rebelde y siempre aparece por más que la quieran tapar.
Hace muy poquito en Córdoba, el Equipo de Antropología Forense encontró e identificó restos de personas desaparecidas entonces siempre va a salir a luz por más que lo quieran tapar. Las actividades que hay en todo el país y en Santa Cruz en estos últimos tiempos, me parece que son halagüeñas porque se trata de reflexionar desde distintas ópticas, desde distintas posiciones políticas sobre esta cuestión.
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