Jorge Montenegro es adiestrador de perros hace casi 30 años. Dialogó sobre la problemática de la tenencia de perros llamados “peligrosos” y las mordeduras que los animales puedan ocasionar. “Un perro no puede juzgar moralmente lo que sucede y no sabe si morder a alguien es justo o injusto”, sostuvo.
Recientemente tuvieron repercusión dos casos de mordeduras de perros considerados de raza “peligrosa”. En una oportunidad sucedió con un Pitbull y en otra con un Dogo argentino. Profesionales veterinarios dieron su parecer respecto a ello y coincidieron en que en todos los casos la responsabilidad es del dueño del animal.
En este contexto, el adiestrador de perros Jorge Montenegro brindó su conocimiento a través de la experiencia que lleva hace 26 años. En principio, contó en declaraciones a Radio LU12 AM680 que no vale la pena hablar de perros y las conductas agresivas, “esto tiene que ver con la locura de la gente, la inteligencia humana puede usar cualquier cosa como arma, entonces esto tiene que ver con el nivel de violencia que tiene el ser humano”, sostuvo.
“A los perros no les importa que su amo sea la Madre Teresa o Hitler, simplemente lo sigue porque lo ama o lo tiene como referente y líder. Tampoco es que un perro puede juzgar moralmente lo que ocurre”, enfatizó.
Sobre ello, indicó que la situación no sería la misma “si un delincuente hubiera entrado a una propiedad a robar y el perro lo hubiera atacado, dentro de la cabeza del perro es exactamente lo mismo, el animal no tiene una psiquis que analiza si morder a alguien es justo o injusto”, explicó Montenegro.
Sostuvo que quienes aplican un código moral y entienden de esto somos los seres humanos; “quienes somos los responsables de todo lo que ocurre”. En este punto, se preguntó: “¿qué poder de decisión tiene un perro sobre su vida, su crianza y cuál es su finalidad para la cual es utilizado?”.
Consultado sobre las razas comúnmente llamadas “peligrosas”, Montenegro mencionó que son razas de protección: “Hay una tendencia genética a que si uno interviene en sentido contrario, las cosas se van a dar por protocolo. Si a un Pitbull o un Dogo lo crías de manera tal que despierte lo genético, llevas a ese perro a su máximo potencial”.
Por el contrario, “si no haces nada para incentivarlo y que crezca solo, igualmente ese código genético se expresa”, razón por la cual el adiestrador sostuvo que lo correcto “es hacer que eso crezca de manera controlada, poniendo los frenos inhibitorios correspondientes”.
Indicó que ha entrenado, criado y educado perros propios y de mucha gente, “y son perros que son un espectáculo, no generan este tipo de cosas, juegan con niños que pueden hacer lo que quieran con el animal, pero porque yo he hecho cosas en esa dirección”, explicó.
Esto, mencionó Montenegro, “no ocurre por defecto, el perro está preparado genéticamente para determinadas cosas, uno lo que hace con un perro es a través de la educación, como cuando educamos a nuestros hijos donde decidimos en gran parte adónde va su vida”.
Argumentó que todo está “absolutamente vinculado a la crianza del animal, en estos casos es gente que de por sí no tiene freno para la violencia, entonces ¿por qué su perro lo debiera tener?, el perro está viendo cómo es esa persona, si lo encierra lo que hace es potenciar la agresión, entonces no tiene que ver con los perros sino cómo somos como seres humanos”.
Para concluir, destacó que los perros “realizan un trabajo silencioso, simplemente amando a sus dueños, es algo que no se ve y ojalá alguna vez podamos saldar todas estas cosas”.
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