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Andrés Dachary, secretario de Malvinas, Antártida e Islas del Atlántico Sur y Asuntos Internacionales de Tierra del Fuego, dialogó con La Opinión Austral por el desarrollo del proyecto petrolero Sea Lion en las Islas Malvinas.
El yacimiento está ubicado a 200 kilómetros al norte de Puerto Argentino. La medida activa licencias por 35 años o más para el Programa de Desarrollo del Área Norte. Recientemente, el ex ministro de Economía de la Nación, Matías Kulfas, alertó que el “el proyecto petrolero en Malvinas generará exportaciones por 1.000 millones de dólares anuales”.
En la Argentina, la opinión pública rechazó mayoritariamente esta iniciativa que en el Reino Unido es promocionada mediáticamente como la “nueva Dubái”. Asimismo, se reclama un urgent accionar del estado argentino para frenar esta iniciativa, los recursos petroleros pertenecen a la República Argentina.
Antecedentes
LOA: ¿Cómo trabajan desde Tierrra del Fuego ante el anuncio británico de avanzar en la explotación de recursos petroleros en Islas Malvinas?
Andrés Dachary: Es una historia de larga data, tiene más de 50 años. Inicia cuando Naciones Unidas emite la Resolución 2065 y reconoce que en Malvinas hay una situación colonial. Llama al Reino Unido y a la Argentina a una solución pacífica de la disputa, así como a no incorporar modificaciones en el estatus quo, entendiéndose esto como no avanzar con la explotación de recursos naturales.
A fines de la década del 70 empiezan a verse los primeros estudios próximos a las Islas Malvinas. Allí se comienza a hablar del enorme potencial productivo en materia de hidrocarburos que tendrían nuestras islas.
Posteriormente tenemos el conflicto de 1982, la situación en el contexto de los Acuerdos de Madrid I y II, y el sistemático incumplimiento por parte del Reino Unido a decenas de resoluciones de Naciones Unidas. Incumple tanto el llamado a negociar como la prohibición de explotar recursos naturales, concentrada hasta hoy exclusivamente en la pesca. El corazón económico de Malvinas se sostiene por las licencias ilegítimas de pesca que otorgan, las cuales constituyen aproximadamente el 55% de sus ingresos.
Es importante hacer una aclaración cuando se habla de la economía de Malvinas y de las herramientas de Argentina. El cálculo en las islas es diferente al de Santa Cruz o Tierra del Fuego, donde los recursos provinciales se contabilizan hasta la milla 12. Gran parte de la pesca que se hace en Malvinas, en otra parte de la Argentina aportaría un ingreso federal y no provincial.
Volviendo al tema de los hidrocarburos, hay distintos sectores offshore en las islas donde potencialmente se podría avanzar. Puntualmente en la cuenca Sea Lion, a principios de este año se comunicó la decisión final de inversión por parte de un consorcio constituido por la empresa británica Rockhopper y la israelí Navitas.
El enorme problema de esto, además del incumplimiento de las resoluciones de la ONU y del saqueo de recursos naturales argentinos y fueguinos, es que cambiaría por completo la realidad económica de las islas. Se habla, en una primera etapa incipiente, de un potencial de explotación de 4.000 a 5.000 barriles de petróleo diarios para arrancar. Esa reapertura de negociaciones que busca la Argentina va a ser más difícil si las islas cuentan con un potencial económico sin precedentes.
LOA: ¿El crecimiento económico y poblacional que encaren los isleños hará que Argentina vea más alejada la posibilidad de recuperar las Islas?
Andrés Dachary: Totalmente. Además, se suma el potencial daño ambiental y aspectos cuestionadas por ONG que dicen proteger el ambiente. Esas organizaciones actúan con intensidad extrema en una parte de la Argentina, pero ante el caso de Malvinas no emiten la mínima opinión. Ahí se ven los intereses que hay detrás.
Participé del Comité de Descolonización hace unas semanas en Nueva York y llevamos el tema. Si bien no estuvo plasmado en la resolución final, los países que apoyaron a la Argentina —de manera bilateral y en bloques como la CELAC, el Mercosur y el G77 más China— expresaron su preocupación por el tema de los hidrocarburos.
La Cancillería debiera avanzar en dos caminos. Uno con norma propia a través de la Ley Solá -regula las condiciones para la exploración y explotación de hidrocarburos en la Plataforma Continental Argentina- , mediante la cual estas empresas ya fueron denunciadas y sancionadas al finalizar el acuerdo de hidrocarburos. El otro es en ámbitos internacionales, a partir del incumplimiento de la manda de la ONU.
Es extremadamente grave porque cambia la realidad económica de las islas y sabemos el peso que tiene la economía en esta decisión. El Reino Unido entiende a Malvinas como una colonia, y un mayor usufructo implica una mayor necesidad de apuntalar esa presencia colonial.
Diplomacia
LOA: El Gobierno nacional señaló que la diplomacia se apoya en Estados Unidos para que el Reino Unido acepte abrir el diálogo por la soberanía de Malvinas. ¿Es correcto?
Andrés Dachary: Te doy mi opinión. La palabra estrategia es de las más bastardeadas de nuestro lenguaje.
Argentina históricamente centró su acción en la política exterior y la diplomacia. Pero en un conflicto con otro país, una estrategia debe incorporar todas las dimensiones del poder: económico, político, militar, científico, tecnológico y psicosocial. Si no están todas, no hay una estrategia.
Por eso en distintos gobiernos, de diversas ideologías, pasaron las cosas que sucedieron. Llegamos al extremo de tener ministros de Defensa diciendo que Argentina no tiene hipótesis de conflicto. En Tierra del Fuego o en la Argentina, ¿cómo no vamos a tener hipótesis de conflicto cuando somos una provincia invadida, saqueada y militarizada? Tiene que ver con una idea fallida de lo que es una estrategia.
Lo que pasó en el Mundial 2026 me parece fantástico porque la cuestión Malvinas es una manda constitucional para todos los argentinos y cada uno hace lo que puede desde su posición. La vidriera global de un Mundial, una semifinal o un partido contra el país agresor tiene una potencialidad enorme. Pero es triste que el mayor logro en décadas haya venido de un partido de fútbol y no de la acción diplomática en la que se consagra la supuesta estrategia argentina.
Se tendrían que hacer mejor las cosas. Desde el retorno a la democracia en 1983, la primera víctima en cada alternancia ha sido la forma en que se administra Malvinas. Tuviste una política con Raúl Alfonsín, otra con Carlos Menem, con Fernando De la Rúa, con Néstor Kirchner, Cristina Fernández y Mauricio Macri. Eso nos vuelve impredecibles.
Esas incongruencias nos hacen perder algo sagrado en esta cuestión: el tiempo. Nuestro primer enemigo es el colonialismo; el segundo es el tiempo.
LOA: ¿Por qué el tiempo?
Andrés Dachary: Porque desde fines de la década del 60, Argentina pide la reapertura de negociaciones ya que existieron conversaciones previas. De hecho se escribió un Memorándum de Entendimiento que fracasó por el Parlamento británico, la vida de las islas y las interrupciones democráticas por golpes de Estado en nuestro país.
A fines de la década del 70, el Reino Unido entiende que el colonialismo es una figura anacrónica e imposible de sostener. Ahí viran e intentan instituir el concepto de autodeterminación, dándole figura de pueblo a las personas que habitan las islas. Todos sabemos que ese derecho no aplica porque es una población implantada por la fuerza tras desalojar a nuestras autoridades.
El discurso del 2 de abril de 2024 en la plaza de Retiro fue de los peores en torno a Malvinas. El presidente Javier Milei dio espacio a esta figura apalancada por el Reino Unido para buscar un reconocimiento a una autodeterminación inexistente.
Argentina no niega la autodeterminación, es una feroz defensora de ese principio. Lo que decimos es que no aplica al caso Malvinas. La autodeterminación incumplida es la del propio pueblo argentino de ejercer plena soberanía por estar invadidas.
Tener una política exterior coherente es clave. Cada cambio de gestión presidencial nos hace retroceder. Un caso opuesto es la República de Mauricio frente al Reino Unido por las islas Chagos. Desde 1980 mantuvieron un mismo discurso, construyeron una política de Estado y lograron un acuerdo para recuperar la soberanía.
Mauricio es la economía 136 del mundo y no tiene Fuerzas Armadas, por lo que la tesis de recuperar las islas solo cuando seamos una potencia se cae. Vamos a recuperar las Malvinas cuando seamos coherentes, le pidamos al mundo lo mismo y cuidemos a nuestros aliados en lugar de insultarlos.
Por supuesto que el mundo entiende que el colonialismo está mal, pero los apoyos a la Argentina no son gratuitos para terceros países. El Reino Unido opera en contra de quienes nos apoyan incondicionalmente. Eso se ha descuidado en los últimos años a un nivel sin precedentes.
Todo ocurre con un Atlántico Sur y un Malvinas que son tapa en medios internacionales por su importancia geoestratégica: recursos, proyección antártica y control oceánico.
LOA: ¿Qué tiene que hacer el Estado argentino para evitar que se concrete el proyecto Sea Lion?
Andrés Dachary: Lo primero es ser coherentes y construir una política de Estado. Si cada cuatro u ocho años decimos blanco, negro, gris o verde, el mundo no nos va a creer y seremos impredecibles. Esto es vital.
Para esto se había creado el Consejo Asesor de Asuntos Relativos a Malvinas durante la gestión de Alberto Fernández. Buscaba construir una política de Estado. Estaba presidio por el presidente de la Nación y el canciller, con Guillermo Carmona como secretario de Malvinas, los tres bloques mayoritarios de Diputados y Senadores, los veteranos de guerra, expertos de Cancillería y la provincia de Tierra del Fuego. En la actual gestión hubo una sola sesión con la canciller Mondino y hace más de dos años no nos reunimos.
Si no hay interés de discutir ni de avanzar con una política, se ven declaraciones desatinadas del Presidente o afirmaciones recientes de que Argentina logró algo histórico con una resolución de la ONU que obliga al Reino Unido. Es mentira. Hay 45 resoluciones idénticas y no obligan porque el Comité de Descolonización no tiene capacidad mandatoria.
Argentina está en el Comité de Descolonización y no en la Asamblea General por los acuerdos de Madrid I y II de 1989 y 1990, los pactos más importantes del país no pasaron por el Congreso. Lo que regula la relación bilateral, lo que determinó pasar de una controversia de 22.000 km² a casi 2 millones de km² y lo que instituyó el paraguas de soberanía para licuar la discusión en el tiempo, se hizo de espaldas al pueblo argentino.
Tenemos un trabajo interno enorme antes de reclamar apoyos al mundo. Necesitamos discutir en serio sobre Malvinas. Tenemos un “ataque malvinero” cada 2 de abril: nos emocionamos, nos sacamos fotos, honramos a nuestros veteranos y el 3 de abril nos olvidamos.
Tampoco miramos qué pasa en el Reino Unido. Las nuevas generaciones perdieron el prestigio colonial. En Escocia ganaron las elecciones el Partido Nacional y el Partido Verde, logrando mayoría para ir a un nuevo referéndum separatista. En Gales crece una tendencia similar y hay un debilitamiento de la política tradicional británica.
Nuestra controversia es con el Reino Unido, constituido por Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda del Norte. No es lo mismo un conflicto contra un país de cuatro naciones que contra uno de una sola. Deberíamos apoyar esos movimientos porque facilitan la postura argentina. En una hipótesis de máxima, los primeros colonos en llegar a Malvinas eran escoceses, por lo que sería interesante trabajar la posibilidad de que el conflicto mute a una negociación bilateral con Escocia.
LOA: ¿Cómo está el diálogo con el Estado Nacional?
Andrés Dachary: Con Cancillería tenemos buen diálogo. Hay áreas técnicas con las que se trabaja bien, como fronteras, asuntos nacionales, Malvinas y Antártida. Dialogamos; a veces estamos de acuerdo y la mayoría de las veces no, pero no por acciones de la Secretaría de Malvinas, sino por las que se toman en el contexto de la política exterior.
El problema de Malvinas es que no se asocia a decisiones donde la vinculación no parece directa. Cuando votás en la ONU y cambiás tu voto sobre Cuba, arriesgás el apoyo de Centroamérica, ya que Cuba tiene un rol determinante en el Comité de Descolonización.
Cuando votás contra Palestina, ponés en jaque el apoyo del mundo árabe, dado que Palestina defiende su integridad territorial. Cuando votás en la ONU en contra de tipificar la esclavitud como delito de lesa humanidad, condicionás el apoyo del mundo africano.
Insultás al presidente de Brasil, un actor determinante en la zona de paz y cooperación del Atlántico Sur
Es importante incluir el tema Malvinas en la relación con Estados Unidos. Pero cuando se filtró el supuesto mail del Pentágono sobre la acción del presidente Milei con el presidente Trump, representantes demócratas salieron a validar el apoyo histórico de Washington a Londres. Es un apoyo personalista entre dos presidentes y no un cambio de conciencia de ese país para salir de su neutralidad.
El primer punto que necesitamos es ser coherentes y consistentes en el tiempo, sosteniendo las decisiones que se tomen. También debemos hacer las cosas ordenadamente en aspectos elementales: se aprobó la ley de capacitación de Malvinas para todo el país y muy pocas provincias la han instituido.
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