Néstor Kirchner llegó a la Presidencia de la Nación en un panorama de descrédito total en la política y en los políticos, en un país sumido en la pobreza y la exclusión de millones de ciudadanos tras el proceso neoliberal de los gobiernos de Carlos Menem y Fernando De la Rúa.
El retorno de la discusión y el debate político, entendido como la posibilidad de transformar la realidad, fue -quizás- uno de los legados más grandes y trascendentes de sus cuatro años de gobierno. No menor fue la recuperación de la figura presidencial, en un tiempo en el que “el que se vayan todos” era moneda corriente.
Néstor Kirchner, presidente.
Pero para entender mejor el pensamiento político de quien fuera intendente de Río Gallegos y gobernador de Santa Cruz, nada mejor que repasar algunas de sus ideas y pensamientos en un período histórico de Argentina, de refundación de un país desintegrado y de brazos y espíritus caídos.
Néstor por Néstor
“En la década del 90 decían que el vaso se iba a derramar: derramó en hambre, en exclusión, en olvido”.

“Estábamos con casi 30 por ciento de desocupación, 60% de pobreza, con el Fondo (Monetario) rodeándonos, 170% de deuda, con los brazos caídos”.
“Formo parte de una generación diezmada, castigada con dolorosas ausencias. Me sumé a las luchas políticas creyendo en valores y convicciones a los que no pienso dejar en la puerta de entrada de la Casa Rosada”.

“Tenemos que trabajar mucho, tenemos que poner mucho esfuerzo. Tenemos que estar donde están los problemas. Pero no nos faltan ni ganas, ni fuerzas, ni decisión de construir una Argentina distinta”.
“Hay que dar vuelta esta historia de dolor, de olvido. Por eso lo primero que hicimos fue firmar decretos aumentando salarios a los trabajadores y convocar a paritarias para que patrones y trabajadores discutan, recobrando el derecho”.

“Se equivocan aquellos que creen que nosotros vamos a aceptar la presión y la extorsión de los grupos económicos”.
Hay que dar vuelta esta historia de dolor, de olvido
“Para algunos ser racional es seguir quitándoles el techo y el trabajo a los argentinos y argentinas. Para nosotros ser racional es darles cada día más techos y más trabajo”.

“Algunos creen que administrar la Argentina es enfriar la economía, reducir el consumo, consolidar la exclusión, consolidar la desocupación”.
“Ni claudicar, ni arrodillarnos, salir a defender con hidalguía y dignidad los derechos de los argentinos”.
1957. Una de las primeras imágenes de Néstor Kirchner en su infancia. Ya en el Colegio Primario Uno de Río Gallegos. El apodo de Lupín llegó por sus ojos y el personaje de la revista Capicúa.
“Estamos luchando por los intereses de una patria que estaba quebrada y fundida y que no quería arrodillarse ante los intereses que vaciaron la patria”.
“Vengo a pedir perdón de parte del Estado Nacional por la vergüenza de haber callado durante 20 años de democracia tantas atrocidades. No es rencor ni odio lo que nos guía, sino justicia y lucha contra la impunidad”.
El expresidente de la Nación cumpliría este viernes, 25 de febrero, 72 años. Y aunque su vida se apagó hace once años en la ciudad de El Calafate, su corazón sigue latiendo en millones de argentinos y argentinas.
“Néstor nos enseñó que lo colectivo es solidario”
SILVINA CÓRDOBA. Ministra de la Producción,
Néstor fue de esas personas disruptivas en la historia. Que demuestran que, aun en la adversidad, con ideas firmes y lealtad se puede lograr salir de las peores de las crisis, como fue la del 2001. Y que la política es la mejor herramienta para transformar la realidad.
También que cuando hay voluntad y decisión política se logran los sueños de la provincia y el país que queremos, una Argentina solidaria y que piensa en el otro antes que en el individualismo.
Néstor también nos enseñó, a toda una generación educada en el neoliberalismo, que la política también es una herramienta para construir una sociedad más justa, que lo colectivo es solidario y que debemos mirar al otro y trabajar con el otro para vivir mejor.
El legado de Néstor se puede ver en esos miles de jóvenes que incursionaron e incursionan aún hoy en política para transformar la realidad.
“Un Néstor Kirchner nace cada 100 años en la historia”
Mario Metazza. Integrante del directorio de IEASA
Es difícil describir a Néstor Kirchner en pocas palabras. Nos dejó físicamente muy temprano, pero no tengo ninguna dudas que quedará para siempre en el pensamiento y el sentimiento de millones de argentinos y argentinas.
Fue un gran estadista. Cambió la historia. De su ciudad natal como intendente. De su provincia como gobernador. Del país como presidente. De la región, como secretario general de la Unasur. Al decir de Hugo Chávez, el primer presidente de Latinoamérica.
Quedará en la historia para siempre. Pero en lo personal lo recordaré también como un gran militante, con una sensibilidad impresionante, con firmes convicciones, sencillo, humilde, solidario, una gran persona, en definitiva, un gran compañero. Seguramente quienes transcurrimos nuestra vida militante al lado de él coincidirán en lo expresado y en que un Néstor Kirchner nace cada 100 años en la historia de un país.
“Con Néstor nació ese país que nos volvió a enamorar”
Walter Vuoto (derecha). Intendente de Ushuaia.
Hoy se cumple un nuevo aniversario del nacimiento en Río Gallegos del expresidente Néstor Kirchner, el compañero que nos abrió nuevos caminos, que nos marcó un rumbo, que nos emocionó el alma, que interpretó nuestras ansias de progreso y que canalizó el amor de la gente. Lo recordamos así, como él nos pidió: sin llantos, ni lamentos.
Pero como hombre que cumplió con su deber, hoy su ejemplo, su lucha y su historia nos deben servir de faro para iluminar ese puente que necesitamos construir hacia el futuro.
Sólo desde la adversidad nace lo nuevo. No del conformismo, ni de la quietud, ni del hastío, ni de la decepción cínica. Sólo ante los grandes dilemas se prueban los hombres y las mujeres, el saco de la historia. Los patagónicos y las patagónicas sabemos lo que es hacer crecer lo nuevo a partir de la adversidad. Construir ciudades donde no había nada, ni gas, ni luz, ni rutas, ni accesos. Construir industria petroquímica, industria electrónica, ganadería, turismo, rutas, caminos y viviendas desde cero.
Néstor nos enseñó que no es grande el hombre que sueña en grande, si no aquel que teniendo los pies sobre la tierra es capaz de hacer realidad esos sueños, construyéndolos colectivamente.
Néstor empezó así, desde la adversidad y desde abajo, con los pies sobre la tierra y la libreta de almacenero bajo el brazo. Desde la Intendencia de Río Gallegos hasta la Presidencia de la Nación, pasando por la Gobernación de Santa Cruz, siempre sembrando y pariendo una nueva generación de jóvenes que se sintieron interpelados.
A los y las jóvenes no nos convocó con sus palabras, ni mucho menos por los gritos como los que hoy buscan aturdirnos desde la antipolítica, sino por acciones concretas, corajudas, fuertes, pensadas desde el corazón y ejecutadas con la firmeza del acero. Como esa mirada que le prodigó a Bush en la Cumbre de las Américas de Mar del Plata. Con esa mirada nos enamoró.
A los y las jóvenes no nos convocó con sus palabras, ni mucho menos por los gritos
Fuerte contra los poderosos y blando con los débiles. ¿Cuál sería si no el mérito de la política? Le enrostró por televisión a la presidenta del PRO. Y nos siguió enamorando.
Como presidente se fue con los máximos niveles de aprobación, mientras su compañera Cristina tomaba el mando del nuevo proceso político, económico, social y cultural al que él le abrió las puertas.
Con Néstor nació esa Argentina que nos volvió a enamorar, ese país al que retornaban los científicos y científicas, se construían escuelas, crecía la industria, se producían satélites, el poder adquisitivo del salario crecía todos los meses y volvíamos a creer en un proyecto colectivo de Nación. Y eso no es poca cosa en nuestra historia marcada por los desencuentros y las divisiones.
Sin dudas, nada de todo lo que nació con Néstor se construyó con facilidad. Por el contrario, se edificó desde la adversidad, con los vientos de frente, como en el sur, y desde la tierra arrasada que dejó la crisis neoliberal y el que se vayan todos.
Por eso, lo nuevo sólo puede nacer de la fuerza, del coraje y de la audacia de aquellos que se animan a desafiar lo establecido y a arriesgarse hacia lo incierto. Incluso pagando los costos que haya que pagar.
nada de todo lo que nació con Néstor se construyó con facilidad
Porque no hay costo mayor que aquel que recae en los hombros de los débiles, para el disfrute de los poderosos.
Eso nos enseñó Néstor.
Y hoy celebramos que hace 72 años nació el hombre que nos dio esa lección.
“Reconstruyó y restituyó el lugar de la política y lo político”
Andrés La Blunda. Dirige la Casa de Santa Cruz en Capital Federal.
Si pensamos en el legado de Néstor, dejó como legado a la política y lo político como el ámbito y el lugar desde donde poder discutir, plantear los problemas comunes, con el pueblo como protagonista de sus propias transformaciones.
Veníamos de un neoliberalismo extremo, con una crisis muy profunda como fue la del 2001, que justamente lo que marcó a fuego fue el descrédito en la política y en los políticos.
Él reconstruye y restituye el lugar de la política y lo político con mucha centralidad, al tiempo que lo pone acompañado de un Estado como garante de ese ámbito participativo que es la política. Y entender que esta es por donde y desde donde se pueden lograr las transformaciones populares; una idea de democracia participativa y de cara a los intereses populares y lejos de una democracia de tipo corporativa, casi de gendarme de las rentabilidades de las grandes corporaciones.
Pero también fue un realizador de utopías. Nuestros pensamientos, las ideas, él las pudo llevar a la práctica. Fue un presidente que hizo más de lo que dijo. Y esa coherencia ética entre el decir y el hacer fue parte de la reconstrucción de la legitimidad, desde una legalidad muy baja porque recordemos que gana con el 22 por ciento de los votos. Justamente, a partir de su accionar, de su impronta, pudo ir ganando legitimidad y lo hizo desde una ética entre el decir y el hacer que no estábamos acostumbrados de los políticos de aquel momento.
Fue un presidente que hizo más de lo que dijo
Néstor logra -además- cuestiones que parecían imposibles, como juzgar a los genocidas o pensar en la idea de una Patria Grande, una idea que había quedado en los 70 y que estaba en el lugar de lo utópico y él la hizo realidad.
Pero también pensando en la coyuntura, uno de los legados más importantes que nos deja es la ética del desendeudamiento, la importancia de no estar condicionados con grandes stocks de deudas, sobre todo en dólares, de los organismos internacionales de crédito que condicionan la posibilidad de una política económica soberana, autónoma, con capacidad de decidir sobre los intereses nacionales y no los de las corporaciones.
uno de los legados más importantes que nos deja es la ética del desendeudamiento
Este es el gran punto que con el pago de la deuda al FMI, desendeudando al país y poniéndolo en un horizonte de inclusión, fue un gran legado que quizás no arraigó lo suficiente en nuestro pueblo, como sí arraigó y penetró la política de Memoria, Verdad y Justicia que se vio claramente en el gobierno neoliberal de Mauricio Macri, cuando se pudo poner freno desde lo popular al famoso dos por uno impulsado por la Corte Suprema que de alguna manera reducía la pena de los genocidas. En esa ocasión, el pueblo salió a la calle, en cambio, con la deuda eso no pasó.
Ese es un legado de Néstor a trabajar, a profundizar. Y esta es una opinión netamente personal, que en función a esa ética está fundamentada la decisión de Máximo (Kirchner) de renunciar a la presidencia del bloque, en sostener fuertemente ese principio de límites a un tipo de endeudamiento que puede condicionar fuertemente el bienestar de nuestro pueblo.
Después, en los modos y la forma de hacer política de Néstor, lo caracterizaron por ser un presidente-intendente. Él abordaba los grandes problemas nacionales, regionales y también temas que para algunos podían parecer minúsculos, que hacen a la vida cotidiana de nuestro pueblo, con una importancia sumamente relevante. Miraba la realidad como intendente, en la primera línea y en contacto directo con la gente.
Néstor no era un presidente de escritorio, sino territorial, que dialogaba permanentemente con representaciones locales, que le daba una sensibilidad muy importante a la hora de definir las grandes políticas.
Y respecto de las formas y los modos, Néstor no le tenía miedo al conflicto. En el conflicto era cuando más era él. Les hizo frente a los problemas y a los conflictos, ese también fue el legado de Néstor.
“Era un hombre que tenía una visión con trascendencia”
Alejandra Pinto, dirigente de Los Muchachos Peronistas.
La primera vez que vi a Néstor Kirchner fue porque un compañero, Oscar “Cacho” Vázquez, me invitó a ir a una reunión política del sector que él militaba en el peronismo. No conocía a ninguno de los dirigentes de esa época. Acepté, era los viernes.
Resulta que ellos se estaban reuniendo después de haber perdido una elección interna. Los comentarios eran que muchos no habían ido. En ese momento se llamaba Ateneo Teniente General Juan Domingo Perón. No hubo catarsis por la derrota, Néstor ni siquiera habló de los que habían dejado el barco, sino de lo que había que hacer de ahí para adelante, pensando en el 87, y definió que había que hacer un trabajo territorial más profundo en Río Gallegos.
Ese trabajo territorial llevaba a trabajar en una organización política para trabajar en la ciudad y después en toda la provincia. Los demás hablaban de forma peyorativa de “la orga” de Kirchner. Pero la capacidad de organización es primordial para tener claro cómo se va avanzando en política.
No era una “orga”, era un conjunto de gente que tenía un objetivo político, una comunión ideológica, que le permitía ir evaluando claramente el avance de su trabajo militante y que tenía un conductor, que era Néstor Kirchner. A mí esa forma de trabajo, que es en la que aprendí a militar, me hizo sentir contenida.
Con el tiempo, demostró que era un hombre que tenía una visión con trascendencia, era capaz de ver más allá de la cuestión inmediata. Esa visión de proyectar no es común verla. No la he visto muchas veces.
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