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En el medio de una de las peores tormentas, cuando la tripulación se estaba “deslomando” -siguiendo los criterios de Manuel Adorni-, para tapar los agujeros que no paraban de abrirse en el barco, apareció un nuevo salvavidas desde Estados Unidos.
Claro que si de Donald Trump se habla, más que un salvavidas se podría utilizar la figura de un portaaviones.
El fallo de la justicia de los Estados Unidos sobre YPF le devolvió la sonrisa y la ilusión de retomar la iniciativa política a Javier Milei. Después de otra semana conflictiva, el fallo que anuló la condena que obligaba a la Argentina a pagar 16.100 millones de dólares por la expropiación de Yacimientos Petrolíferos Fiscales durante la gestión de Cristina Kirchner fue una ayuda inestimable para la Casa Rosada.
Así como la ayuda del Tesoro de los Estados Unidos fue vital para que La Libertad Avanza se impusiera en las elecciones legislativas del año pasado -algo que Donald Trump le recuerda a Milei en cada encuentro-, el fallo a favor de la Argentina en la causa YPF le permitió al gobierno retomar la iniciativa política cuando estaba en un rincón del ring cubriéndose frente a numerosos golpes.
Estos golpes tenían distintos formatos. El renacer de la causa $LIBRA con los escandalosos audios de Mauricio Novelli; la polémica en aumento por los lujosos viajes y las propiedades de Manuel Adorni; la inflación que sigue en aumento; la guerra en Medio Oriente con sus coletazos en los surtidores de combustibles de Argentina, más una fuerte baja en la imagen positiva de Milei y su administración, reflejada por todos los encuestadores.
El fallo le permitió a Milei retomar su violento discurso antikirchnerista. “Vinimos a limpiar judicialmente las cagadas de Kicillof” dijo Milei con un mensaje que dejó abierta las puertas para una reivindicación de lo hecho en el gobierno de Cristrina Kirchner. La nacionalización de YPF decidida por CFK y ejecutada por el ahora gobernador de Buenos Aires y exministro de Economía, salvó al gobierno de Milei de la escasez de dólares. Si la petrolera seguía en manos de los españoles, nunca se habrían descubierto ni explotado los yacimientos de Vaca Muerta que convirtieron al país en exportador de hidrocarburos.
Por eso, tanto CFK como Axel Kicillof salieron en redes a reivindicar su accionar en el pasado y a marcar que la estatización de YPF se hizo “conforme a derecho”.
En una semana corta, otro mensaje de la sociedad que golpeó al gobierno fue la masividad de la marcha del 24 de Marzo, cuando se cumplieron 50 años del comienzo de la última dictadura cívico-militar. Una masividad que se replicó en distintas ciudades del país y que hizo pedazos el intento oficial por instalar la teoría de los dos demonios con un video sin éxito.
El escándalo de Adorni mantuvo toda una semana en vilo al gobierno. Tanto que todavía se duda sobre su futuro en la jefatura de Gabinete. Para colmo, la idea de pararlo frente al micrófono para dar explicaciones en una conferencia de prensa -con la presencia en primera fila de parte del Gabinete-, resultó un fiasco. Se lo vio agresivo con los periodistas, algo “canchero” y sin dar explicaciones sólidas escudándose en una causa judicial en marcha. No ayudó en nada.
Pero llegó el fallo de YPF y el gobierno cambió el eje de la discusión pública. Al menos hasta que la Justicia investigue las sospechosas facturas del vuelo a Punta del Este y se investiguen mejor los fondos con los que el funcionario y su esposa compraron varias propiedades.
En la sociedad, el escándalo Adorni pegó fuerte. Las sospechas de corrupción vuelven a golpear a un Gobierno cuyo contrato electoral fue terminar con esa marca de “la casta política”. Una reciente encuesta de Innova concluyó que el 70% de la población lo considera “corrupto” y un estudio de OK Media determinó que el 73% de los consultados dijo que “debería renunciar”.
No son las únicas encuestas que preocupan en la Casa Rosada. Los números que le llegan al despacho presidencial están mostrando que la sociedad parece estar perdiendo capacidad de sostener la esperanza en una reactivación económica. Los datos oficiales muestran que los trabajadores registrados volvieron a perder frente a la inflación. Sus sueldos subieron un 2% frente al 2,9% de incremento en los precios minoristas. Es el quinto mes consecutivo de caída del salario real.
El relevamiento de marzo de AtlasIntel, una consultora internacional respetada el oficialismo, muestra que el 65% evalúa como mala la situación económica de la Argentina, el 57% cree que el panorama va a empeorar y el 74% evalúa negativamente el mercado laboral. Son números que se replican en los trabajos de las demás encuestadoras, aún las más amigables al oficialismo.
En este marco el Gobierno busca una suerte de relanzamiento de la mano del fallo favorable a YPF y retomar su agenda de reformas en el Congreso. En este primer semestre quiere discutir proyectos que le permitan avanzar con temas que considera clave. La ley de Glaciares es uno de esos casos, y ya entró en una fuerte discusión política y social tal como era previsible. También acelera la selección de jueces para cubrir vacantes y sobre todo la reforma del Código Penal, que esperan instalar como tema de debate público.
El salvavidas que llegó del Norte empujó al Gobierno en su lucha por retomar el protagonismo en el debate político. ¿Cuánto alcanzará?
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