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El ejiao es una gelatina medicinal tradicional de China que se obtiene a partir del colágeno extraído de la piel de burro. Su elaboración consiste en hervir las pieles hasta obtener una sustancia gelatinosa que luego se procesa y comercializa en diferentes formatos, como tabletas, polvos o soluciones.

Este producto se utiliza desde hace siglos dentro de la medicina tradicional china. Se le atribuyen propiedades para mejorar la circulación, “nutrir la sangre”, tratar el insomnio, reducir mareos y aliviar la tos seca. A pesar de su popularidad, la evidencia científica que respalda estos beneficios es limitada.

La producción se concentra principalmente en la provincia china de Shandong, donde incluso la técnica tradicional forma parte del patrimonio cultural.

Un mercado millonario en expansión

En las últimas décadas, el ejiao dejó de ser un producto tradicional para convertirse en una industria de gran escala. El mercado global ya supera los 6.800 millones de dólares y mantiene una tendencia de crecimiento sostenido.

Factores como el aumento del poder adquisitivo en China, el envejecimiento de la población y la difusión cultural del producto impulsaron la demanda. En algunos casos, incluso, su consumo forma parte de tratamientos recomendados dentro del sistema de salud.

Esta expansión generó un fuerte interés por asegurar el abastecimiento de materia prima: la piel de burro.

La crisis global por la demanda de burros

El crecimiento del ejiao provocó una caída significativa en la población de burros, especialmente en China. En pocas décadas, el stock pasó de millones de animales a cifras mucho más reducidas, lo que obligó a buscar proveedores en el exterior.

Actualmente, se estima que millones de burros son sacrificados cada año para abastecer esta industria. La demanda global generó un comercio internacional que, en muchos casos, se desarrolla sin controles adecuados.

En África, donde se concentra gran parte de la población mundial de burros, esta situación generó impactos económicos y sociales. Muchas comunidades dependen de estos animales para tareas agrícolas y transporte, por lo que su reducción afecta directamente su calidad de vida.

Ejiao, medic tradicional de China que se hace con la piel de burro.

Argentina y el interés por ingresar al negocio del ejiao

En este contexto global, comenzaron a surgir proyectos productivos en distintos países que buscan insertarse en esta cadena de valor. En Argentina, uno de los casos más relevantes es el de “Burros Patagones”, en Chubut.

La iniciativa, impulsada por el productor Julio Cittadini, combina la producción de carne de burro con el aprovechamiento de subproductos, especialmente la piel destinada a la elaboración de ejiao.

El proyecto se desarrolla en la zona de Punta Tombo y cuenta con un rodeo en crecimiento, orientado a generar volumen suficiente para abastecer tanto el mercado local como potenciales exportaciones.

Carne, piel y exportación: un modelo integral

El esquema productivo no se limita al consumo interno. La carne de burro funciona como un primer paso para introducir el producto en el mercado argentino, mientras que el verdadero valor económico se encuentra en la exportación de pieles.

El ejiao representa un subproducto de alto valor que puede multiplicar la rentabilidad del sistema. Según estimaciones del propio proyecto, los ingresos vinculados a este derivado pueden superar ampliamente a los generados por la carne.

Además, el modelo incorpora criterios de sustentabilidad, como la integración con cultivos de nopal forrajero y el uso eficiente de recursos en zonas áridas.

Limitaciones y desafíos regulatorios

A pesar del potencial económico, el desarrollo de esta actividad enfrenta importantes obstáculos en Argentina. La comercialización de carne de burro es legal a nivel provincial, siempre que cumpla con controles sanitarios, pero carece de una estructura normativa consolidada.

El principal límite es la falta de frigoríficos habilitados para tránsito federal, lo que impide la distribución a otras provincias y restringe la escala del negocio.

Esta situación también condiciona la posibilidad de avanzar en exportaciones, un punto clave para el desarrollo del mercado del ejiao.

Fuerte polémica por la venta de carne de burro en Argentina.

Debate internacional y cuestionamientos

El crecimiento de la industria del ejiao también generó polémica a nivel global. Organizaciones internacionales advirtieron sobre el impacto en el bienestar animal y denunciaron prácticas ilegales en el comercio de pieles.

En algunos países, incluso, se avanzó en restricciones o prohibiciones para evitar la sobreexplotación de burros y proteger a las comunidades que dependen de ellos.

Este contexto obliga a cualquier nuevo desarrollo productivo a operar bajo estándares estrictos de trazabilidad, sanidad y regulación.

Un producto tradicional con impacto global

El ejiao sintetiza el cruce entre tradición y mercado global. Lo que comenzó como una práctica ancestral hoy se transformó en una industria que moviliza millones de dólares y redefine cadenas productivas en distintos países.

En Argentina, proyectos como el de Chubut muestran que existe interés por participar en ese negocio. Sin embargo, su crecimiento dependerá de factores clave: regulación, inversión, escala productiva y aceptación social.

El futuro del ejiao en el país todavía está en construcción, pero su impacto ya empieza a sentirse en el debate público y en el desarrollo de nuevas alternativas productivas.

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