Hay personas cuyos nombres propios se identifican tanto y son sinónimos de un deporte. O una disciplina. En el karting de Río Gallegos, uno de esos nombres es el de Oscar Sarmartano. Por eso, en una nueva edición de “Mateando con Carlos”, visitamos nuevamente su taller para compartir una charla que rápidamente se transformó en un recorrido por toda una vida vinculada al automovilismo.
Entre herramientas, motores y piezas que guardan décadas de historia, Oscar abrió las puertas de su casa deportiva y habló de una pasión que lo acompaña desde hace toda una vida, en el marco de la temporada 2026 del ciclo de entrevistas del Grupo La Opinión Austral.
“El karting es algo que uno lleva adentro. Es una pasión. Pasaron muchos años y seguimos con las mismas ganas. Eso quiere decir que esto se hace por amor, porque si no, sería imposible”, me dijo mientras cebábamos unos mates.
El taller, una segunda casa
Para quienes conocen a Sarmartano, saben que gran parte de su vida transcurrió dentro del taller. Allí no sólo se preparan kartings; también se construyen sueños.
“Acá pasamos muchísimas horas. Hay días en los que uno prácticamente vive en el taller. Pero lo hacemos con gusto porque nos apasiona”, señaló.
Y agregó:
“La gente ve la carrera del domingo y piensa que todo empieza ahí, pero en realidad detrás hay una semana completa de trabajo. Se desarma, se revisa, se vuelve a armar y se trata de mejorar siempre algo”.
Oscar reconoce que el automovilismo es una escuela permanente.
“En este deporte nunca terminás de aprender. Siempre aparece algo nuevo. Uno sigue descubriendo cosas y tratando de evolucionar”.
El orgullo de ver crecer a los pilotos
Más allá de las victorias o de los campeonatos, el preparador reconoce que una de las mayores satisfacciones fue acompañar el crecimiento de numerosos chicos que comenzaron en el karting.
“Eso es lo más lindo que te deja esta actividad. Ver a un chico arrancar prácticamente de cero y después verlo crecer, madurar y seguir su camino. Eso da mucha satisfacción”.
Con una sonrisa, explicó que muchos pilotos que hoy son protagonistas del automovilismo santacruceño pasaron por el karting y por su taller.
“Algunos siguieron compitiendo, otros tomaron otros caminos, pero siempre queda una relación. Y cuando los ves andar bien, uno siente alegría porque de alguna manera fuiste parte de ese proceso”.
Para Sarmartano, el karting continúa siendo la mejor escuela del automovilismo.
“El karting enseña mucho. Acá los chicos aprenden a manejar, pero también aprenden valores. Aprenden a respetar al rival, a ganar y a perder. Todo eso sirve para la vida”.
El esfuerzo invisible
Durante la charla, también hablamos sobre los costos y las dificultades que implica sostener una actividad tan exigente.
“No es sencillo. Todo cuesta mucho. Hay que hacer un gran esfuerzo y muchas veces la familia es la que termina sosteniendo todo para que uno pueda seguir“, aseguró.
Por eso destacó el papel fundamental de quienes acompañan desde afuera.
“La familia es clave. Sin ellos sería imposible. Son los que están siempre, en las buenas y en las malas”.
Oscar sabe que los triunfos son importantes, pero entiende que el verdadero valor está en el camino recorrido.
“Uno disfruta cuando las cosas salen bien, pero también aprende cuando las cosas salen mal. Todo sirve y todo deja una enseñanza”.
La camaradería del karting
Otro aspecto que destacó fue el ambiente que históricamente caracterizó a la categoría.
“Siempre hubo mucha camaradería. Arriba de la pista todos queremos ganar, pero abajo del karting existe una relación muy linda entre todos”.
Y recordó que muchas veces, incluso entre rivales, aparece la solidaridad.
“En el automovilismo pasa algo muy lindo. Por ahí uno necesita una mano y aparece un colega para darte una solución. Eso tiene un valor enorme”.
Pensando en el futuro
Lejos de mirar únicamente hacia atrás, Sarmartano considera que todavía queda mucho por hacer.
“Hay que seguir trabajando para que el karting siga creciendo. Es fundamental que los chicos tengan un lugar donde empezar y desarrollarse”.
También destacó la importancia de mantener vivo el semillero del automovilismo santacruceño.
“El karting siempre fue la base. De acá salieron muchos pilotos y seguramente seguirán saliendo más. Hay que cuidar eso”.
Una pasión que sigue intacta
Después de tantos años entre motores y competencias, Oscar no duda cuando se le pregunta qué le dejó el automovilismo.
“Me dejó muchas amistades, muchas alegrías y recuerdos hermosos. La verdad es que soy un agradecido“.
Y, casi como una declaración de principios, dejó una frase que resume toda una vida:
“Mientras tenga fuerzas voy a seguir haciendo esto. Es lo que hice siempre y es lo que me hace feliz”.
Entre mate y mate, la charla llegó a su fin. Pero quedó una sensación clara: más allá de los resultados y de las carreras, Oscar Sarmartano representa a una generación de apasionados que hicieron del karting una forma de vida y que, con trabajo silencioso y mucho sacrificio, ayudaron a construir gran parte de la historia del automovilismo de Río Gallegos.
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