Hace exactamente un año comenzaba un período atípico para la Argentina. El aislamiento social, preventivo y obligatorio en contra de la propagación del coronavirus hizo que gran parte de la comunidad se quede en su casa.
Pero, lejos de mantenerse en sus hogares, hubo héroes anónimos que se pusieron en la primera línea para mitigar este flagelo invisible: las fuerzas armadas y las de seguridad. Las primeras se vieron puestas a colaborar en lo que la gente necesitara, mientras que los restantes debieron adaptarse a las circunstancias y realizar controles preventivos para que los ciudadanos respetaran las normas impuestas por los Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU) que venían de Nación.
El 80% de los policías de las comisarías de nuestra ciudad capital fue vacunado.
Las autoridades de estas fuerzas dialogaron con La Opinión Austral haciendo un balance sobre el año tan atípico que debieron vivir para mitigar el incremento de contagios en nuestro suelo.
Uno de ellos fue el comandante de la XI Brigada Mecanizada, coronel Juan Manuel Arrechea, quien, junto al director del Hospital Militar, coronel Juan Romero, dialogó con este diario. Explicó cómo se dividió el trabajo operativo del Ejército, tanto por la pandemia como otras intervenciones en las que las Fuerzas Armadas prestaron colaboración.
El comandante de la XI Brigada Mecanizada, coronel Juan Manuel Arrechea
Allá por el mes de abril del 2020, se llegó a hablar y poner en tema de debate si las fuerzas armadas deberían patrullar las calles ante un eventual Estado de Sitio o Queda que podría haber sido firmado por el presidente Alberto Fernández. Finalmente, eso no sucedió.
De igual manera, el Ejército siempre estuvo presente en el primer año de la pandemia bajo las órdenes dictadas desde el Ministerio de Defensa, ente nacional encabezado por Agustín Rossi. Según explicó Arrechea, desde el comienzo de la pandemia, la estrategia se trató de dos fases: “Operación Belgrano Uno y Operación Belgrano Dos”.
“En la primera fase nos preparamos a los efectos previos, con las instalaciones de puestos sanitarios, en la ayuda a la comunidad, lo que fue también la instalación del Comité Operativo de Emergencia (COE), para que tengamos nuestro centro de comando”, comenzó explicando el ahora comandante tras el alejamiento del coronel Ros que, por estos días, es el subjefe a nivel nacional.
La segunda fase comenzó hace poco en el tiempo, “cuando ya se entró en el proceso de vacunación”, aseveró Arrechea sobre el vacunatorio que se encuentra emplazado en la avenida San Martín de nuestra ciudad capital.
Hasta el jueves, se habían vacunado más de 3300 personas en el Hospital Militar.
La colaboración de los hombres que juraron servir a la Patria fue fundamental desde un principio. “A órdenes de nuestros superiores apoyamos los esfuerzos del Ministerio de Salud Provincial. Nosotros tenemos la responsabilidad de brindar todo el apoyo. También, lo más característico que hicieron las Fuerzas Armadas (FFAA) es la colaboración con la Municipalidad en cuanto a los datos: con el proceso y manejo de la información de todas las personas aisladas, contagiadas y fallecidas, para que esté disponible para la toma de decisiones”, aseguró el comandante.
Walter Trillard, a cargo de la Dirección Regional Zona Sur
El trabajo del Ejército no sólo se trató de recursos humanos o instalaciones. Se han puesto a disposición vehículos para el traslado de médicos y personas. “Como así también los puestos de detección, como tenemos en Río Gallegos, también tenemos en El Chaltén, los mantenemos desde Belgrano Uno, hay cosas que siguen vigentes más allá del comienzo de la vacunación”, dijo Arrechea.
Por estos días, con “el alivio” de la llegada de las vacunas y el proceso para que accedan las personas esenciales y adultos en edad avanzada, la expertiz del “Ejército es mantenerlo operativo, al día de hoy (por el jueves) superamos las 3300 personas que recibieron el antídoto en nuestro centro. Vemos que la comunidad está muy conforme, nuestra tarea es que siga operativo y, a medida que lleguen nuevas dosis, que sean colocadas a lo que resuelva Salud”, dijo Arrechea.
“Seguimos con los controles preventivos en horario nocturno”, aseguró Trillard
Por su lado, el coronel Juan Romano, a cargo del Hospital Militar, dio un dato fundamental sobre las labores que hicieron las FFAA, desde agosto a noviembre del año pasado cuando se registró el brote en Río Gallegos. “Llegamos a colaborar al Hospital Regional con cinco médicos y veintiocho enfermeros, en ese punto, el 70 por ciento del Militar se encontraba en el centro asistencial de Río Gallegos apoyando para atenuar los efectos de la pandemia”, aseguró.
Durante Belgrano Uno, el Ejército estableció camas en el campo de la avenida San Martín e incluso se llegaron a poner unas similares en el gimnasio del Hispano, que finalmente no se usó; sobre eso, Arrechea explicó: “Todo ese material fue una prevención para tener en caso de que el sistema sanitario termine colapsado, finalmente eso no pasó, pero el material siempre está”.
Las unidades del Ejército en Santa Cruz están organizadas para el sistema electoral. En este contexto de pandemia, las mismas colaboran con ese esquema para atender las necesidades que esas localidades tengan.
Además, el Ejército colaboró en otras situaciones: las inundaciones que se registraron en septiembre del año pasado en el barrio San Benito, la búsqueda y rescate de personas. “Además del caso del bombero (Javier) Barría, también ayudamos en el operativo sobre el río Santa Cruz, tres semanas antes, cuando lamentablemente murieron dos adolescentes”, indicó el comandante.
Hace unos días, Rossi destacó el trabajo del Ejército en Santa Cruz. “Nosotros lo tomamos con mucha alegría, saber que la superioridad nos referenció por la constante fluidez de comunicación que tenemos con el Ministerio de Seguridad Provincial”, dijo sobre la cartera encabezada por Lisandro de la Torre.
Los militares forman parte de la comunidad y no están exentos de contagio. “A fines de agosto hubo contagios, pero tenemos una población muy joven con un buen estado de salud, eso hace que tengamos un personal de riesgo muy bajo. Dicho esto también tuvimos tres bajas, siete en realidad si se cuenta a los retirados. Llevamos el mismo porcentaje que la ciudad”.
“Cada crisis es una oportunidad, nosotros estamos entrenados para trabajar en la adversidad, tanto para colaborar para mitigar la pandemia como ante cualquier eventualidad. Estamos muy enfocados, nos sentimos integrados en la sociedad”, dijo efusivo Arrechea.
En abril del 2020, Alberto Fernández aseguró que “ésta es una guerra contra un enemigo invisible”. Sobre esto, el comandante dijo encontrar un punto en común entre la pandemia y una guerra: la incertidumbre. “Es un flagelo que el mundo no ha podido superar, comparto lo que dijo el presidente, la incertidumbre es la variable que tienen en común, no saber lo que viene el día siguiente”.
Tanto el Ejército como la Policía tienen la misma curva de contagios que el resto de Río Gallegos.
Por otro lado, desde el primer día de aislamiento, las fuerzas de seguridad colmaron las calles de controles para que se cumpla el decreto. Esta labor estuvo a cargo de la Policía Provincial y Walter Trillard, a cargo de la Dirección Regional Zona Sur, dialogó con La Opinión Austral para realizar un balance sobre el trabajo realizado.
“Lo que hicimos desde un principio fue aprender y tomar conciencia de lo que teníamos que hacer en la calle, desde lo preventivo, dar conocimiento a la sociedad de lo que estábamos atravesando”, comenzó diciendo Trillard.
“Desde la superioridad se diagramaron los planes de trabajo, hubo periodos donde comenzaron a haber casos y como al resto de la comunidad, nos ha tocado, en algunas comisarías se ha aislado al personal de manera preventiva por el contexto”, recordó el jefe.
En el último tiempo, se comenzó a vacunar a los efectivos de las áreas operativas. “Hoy tenemos el 80 por ciento vacunado, es para llevar tranquilidad a la sociedad y sus familias, esperemos que dentro de poco tengamos al 100 por ciento vacunado” explicó Trillard.
El 80% de la policía ya se ha vacunado
“Tampoco es que nos relajamos, continuamos con las medidas de protección, seguimos con los controles preventivos en horario nocturno”, aclaró el jefe de la Regional, quien aseveró que los mismos se dan de “manera sectorizada”, para que las unidades no tengan contacto con otras.
Trillard resaltó el trabajo que los efectivos “han realizado en este tiempo, se han cuidado y han cuidado a la comunidad. Trabajamos con algo que desconocíamos y nos hemos educado en ese sentido”.
Cuando comenzaron a flexibilizarse las medidas de restricción, aparecieron la fiestas clandestinas. “En ese momento, trabajamos de manera conjunta con la Justicia Federal y Provincial, realizamos controles y notificaciones a quienes correspondía. Es dable destacar que esas reuniones que superaban a los diez concurrentes no tenían un lugar definido, sino que se realizaron tanto en la periferia de la ciudad como en la zona céntrica, fue indistinto”, dijo.
El Hospital Militar llegó a colaborar con el 70 por ciento del personal al Regional de Río Gallegos.
“Hubo un cambio en la vida cotidiana como también en los protocolos para atender algunos requerimientos. Cuando una persona ingresa a una comisaría en calidad de conducido se le coloca el Equipo de Protección Personal y, en caso que una persona quede detenida después de la seis horas, es sometida a un test rápido, son las pautas que nos han dado”, dijo la autoridad a cargo de las siete comisarías de Río Gallegos.
“Me siento muy orgulloso de los efectivos, fueron horas y horas de trabajo, en las que hemos estado a la altura de la circunstancias” concluyó Trillard. Aunque la pandemia no ha finalizado, las fuerzas se encuentran al pie del cañón para prevenir y colaborar para mitigarla.
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