Un golpe de puño, una patada, una billetera y un ex policía muerto. Eso ocurrió en la madrugada del 25 de mayo de 2024 en el centro de Río Gallegos, lo que derivó en un juicio por el que un joven hoy afronta una pena de doce años de prisión por el delito de “homicidio en ocasión de robo”.
Se trata de la causa de Rubén Mansilla, un exintegrante de la fuerza de seguridad de Santa Cruz, quien encontró la muerte tras ser atacado, aparentemente, sin motivos previos por Luka Seijas, un chico que apenas había cumplido 18 años, a escasos 22 metros de un conocido local bailable ubicado en la calle Alberdi.
Junto a Seijas, había llegado como acusado al juicio Facundo Ismael Díaz, de 19 años, quien fue liberado de culpa y cargos este miércoles, luego de que la Fiscalía no mantuviera los cargos contra él al no haber encontrado elementos que quebraran su estado de inocencia en la participación del crimen que terminó con la vida de Mansilla.
Tal como informó La Opinión Austral, durante la jornada del martes se realizó el juicio de valoración de pruebas contra los jóvenes. Ante su negativa a dar su versión de los hechos, se recibió el testimonio de policías, especialistas que trabajaron en el caso y también de familiares de la víctima, quienes contaron cómo se habían enterado de la lamentable noticia.
Este miércoles llegó el día de los alegatos. Bajo una lluvia persistente que viene afectando a Río Gallegos durante toda la semana y antes de que saliera el sol, tapado por las nubes grises, todos los ojos se posicionaron nuevamente en la sala de juicio de la Cámara Oral emplazada en la calle Malaspina 41.
Con un clima tenso y hostil tanto dentro como fuera del recinto, cerca de las nueve de la mañana, bajo la presidencia de María Alejandra Vila, quien estuvo con Jorge Yance como vocal titular y Yamila Bórquez como vocal subrogante, se dio inicio a una jornada que tendría momentos de tranquilidad para algunas familias, como de enojo o tristeza para otras.
Como se dijo en la primera jornada, el público se dividió entre familiares de la víctima y de los acusados. Aunque primó la convivencia, hubo algunos segundos en los que la situación generó alarma entre los agentes de Infantería que custodiaban la sala.
Seijas y Díaz llegaron con la mirada al frente, con las manos esposadas, escoltados y, al igual que en la jornada del martes, con camperas de abrigo.
Ambos se sentaron junto a sus abogados: Díaz con Diego Sarmiento y Seijas junto a Sandro Levin y Gabriel Giordano. En varios tramos de la jornada, se pudo ver cómo el segundo sospechoso besaba el rosario de madera que sobresalía de su buzo blanco y cerraba los ojos.
Del otro lado de la sala, la fiscal Verónica Zuvic, Abigail Ulloa como jefa de despacho, la abogada querellante Elba Soria, los hermanos de Mansilla y, ya entre el público, otros seres queridos de la víctima fatal.
La primera en dar su alegato fue la abogada querellante. Ella, en la previa, había solicitado al personal de Cámara saber si podía dar su fundamento de pena (que luego se pediría que se anulara) de pie, aduciendo que tenía un dolor en una de sus rodillas.
Alegato de la querella
Tal como se pudo ver en la transmisión en vivo disponible en las redes sociales de LU12 AM680, Soria comenzó su alegato diciendo que Seijas y Díaz estaban buscando “una presa” aquella madrugada y que “cualquiera de nosotros pudo haber sido la víctima”, mientras miraba fijamente a los acusados y buscaba apoyo del público, situación que luego cambió tras un pedido de la defensa, ya que ella debía explicar su alegato ante el tribunal, no ante las partes o el público.
Soria aseguró que lo que sufrió Mansilla fueron “golpes mortales” y que la víctima “salió a divertirse y ya sabemos el resultado”. En el mismo sentido, relacionó el caso de Mansilla con el de Fernando Báez Sosa y hasta con los de Carlos Robledo Puch, algo que llamó la atención de los presentes.
Para concluir, la abogada pidió “la pena máxima”, hablando de saña y alevosía, previo a haber mencionado una presunta premeditación de Seijas y Díaz, pese a que, como era querella adherente, no podía hacer pedidos de pena.
La fiscalía
Luego llegó el turno de la fiscal Verónica Zuvic. Prolija y metódica, la representante del Ministerio Público dividió su fundamentación entre la materialidad del hecho, el encuadre legal, el pedido de pena para uno de los acusados y la absolución del segundo.
Zuvic comenzó diciendo que lo primero que se debía determinar era quién estaba y qué se hizo. Sobre Seijas fue tajante: “lo vimos todos”, sobre la agresión que quedó filmada en una cámara de seguridad, sobre el momento del movimiento brusco, y destacó el informe policial que se realizó después con el trabajo sobre los registros fílmicos.
La presencia de la billetera fue una de las cuestiones centrales del debate, ya que acreditaría que a Mansilla se la habían robado. La misma, para la Fiscalía, es la que se encontró en la casa de Seijas, y remarcó su teoría diciendo que “cuatro familiares de Mansilla señalaron que la misma le pertenecía a la víctima”, pese a que la madre de Seijas había dicho que la habían comprado en Buenos Aires. Solo mostró el pasaje del viaje, “no así un ticket de compra o algo que acredite que la habían comprado antes”.
Un momento del alegato que generó estupor y adelantó lo que pasaría después fue cuando Zuvic comentó que, según su criterio, “un solo individuo” era quien le había pegado a Mansilla. Los familiares de Díaz ya habían entrelazado sus dedos y se habían tomado de las manos.
Sobre Díaz, dijo que había que hacer un análisis “minucioso” y “cuidadoso”. Expresó que “Díaz se corre” y que no participaba en el hecho, y que “aunque Díaz estaba, un único individuo es el que realiza los movimientos bruscos”, en relación con Seijas.
En el mismo sentido, la fiscal indicó que a Díaz no se lo individualizó en las cámaras, sino que se llegó a él de manera indirecta. En ese momento, se pudo ver al imputado relajarse: se recostó sobre la silla y colocó sus manos en sus muslos, con un gesto de tensa calma que podía percibirse en el ambiente. El pedido de absolución estaba a punto de escucharse.
Respecto de lo que pasó después, Zuvic indicó que Seijas continuaba buscando pelea, “fue autónomo, no necesitaba de terceras personas”.
“Por eso, no mantendremos la acusación contra Díaz”, indicó la representante del Ministerio Público. Sus seres queridos se fundieron en un abrazo y él solo tomó un poco de agua que momentos antes le había servido su abogado defensor. “No hay coautoría ni participación secundaria, no hay gestos de coordinación o planificación”, explicó Zuvic ante el tribunal.
Ahora llegaría el turno de Seijas. El acusado estaba con sus manos entrelazadas y sostenidas ante el estrado. Tenía el ceño fruncido mientras escuchaba a la fiscal. “El golpe y el robo ocurren en el mismo lugar, por lo que es homicidio en ocasión de robo y Seijas como autor”, comenzó diciendo, y descartó algunas hipótesis que había vertido la defensa: “no hubo interrupción del nexo causal, Mansilla fue atendido correctamente, no fue preterintencional”.
Como agravantes, Zuvic entendió la pérdida de Mansilla, siendo padre de tres hijos, la comisión del hecho y que no hubo provocación previa. Como atenuante, la edad del acusado, y dijo: “por lo tanto, pido doce años de prisión”.
Seijas se desplomó, miró hacia abajo, posiblemente buscando en sus manos una respuesta, mientras sus seres queridos también dejaron caer algunas lágrimas. Los ojos del joven acusado permanecieron cristalizados hasta el final de la jornada, tal como se pudo ver cuando era escoltado por el personal policial.
Antes de concluir y ratificar el pedido del cese de prisión preventiva para Díaz, algo que fue celebrado por sus seres queridos que, cansados por todo este proceso, festejaban murmurando “ya está, ya está”), Zuvic cargó duramente contra Soria, diciendo que la querella “no ofreció pruebas y habló de saña y alevosía, además de premeditación”, y pidió la nulidad de ese alegato.
Alegato de las defensas
El alegato de Gabriel Giordano y Sandro Levin fue extenso, pero fructífero para la discusión sobre la calificación del caso, ya que, para ellos, encuadraría como un homicidio preterintencional, remarcando que, si bien su cliente quiso hacer daño, no buscaba el resultado muerte.
Como se dijo más arriba, la discusión sobre la billetera fue parte del alegato de los reconocidos abogados. Por ejemplo, Levin dijo que el reconocimiento de la misma por los familiares de Mansilla “era categórico, pero no eficiente”. Para él, se tendría que haber hecho que, en vez de elegir entre dos billeteras de diferente color, la opción fuera entre cuatro o cinco.
Por otro lado, Giordano cuestionó la intervención de los profesionales de la salud que trabajaron en la evolución de Mansilla cuando llegó al hospital tras el hecho, remarcando la intervención de un médico legista que estudió la historia clínica de la víctima y pidió que se iniciara una investigación por homicidio culposo.
Por último, llegó la intervención de Diego Sarmiento. Ya con el pedido de absolución de la Fiscalía y ante la imposibilidad de que la querella pidiera pena, el abogado alegó que no hubo un grado de certeza, no se individualizó a su cliente ni su rol en el crimen.
Luego de las devoluciones sobre la nulidad del alegato de Soria, el tribunal determinó que Díaz recuperara la libertad de manera inmediata, pero que, hasta tanto no esté la sentencia, deberá fijar domicilio y contar con custodia policial en el lugar donde se aloje para evitar nuevos conflictos.
Altercado
Lamentablemente, al finalizar la jornada, cuando el acusado y el absuelto fueron retirados de la sala, hubo altercados por parte de la familia de la víctima. Seres queridos de Rubén Mansilla cargaron contra la fiscal por el alegato.
Una mujer aseguró que, durante el juicio y este miércoles, los familiares de los imputados habían tenido más privilegios que ellos y se llegó a escuchar “podés matar y no pasa nada” antes de retirarse.
Una de las hijas de la víctima fatal se retiró entre lágrimas y fue contenida por una familiar. Mientras, en el interior, un hermano de Mansilla pedía explicaciones a Verónica Zuvic, ella habló calmadamente, diciéndole: “podemos hablar tranquilos en privado”. Por fortuna, la situación fue controlada y no pasó a mayores.
Finalmente, la condena para Seijas se conocerá el próximo 12 de agosto al mediodía, en las mismas instalaciones donde se realizó el juicio, cuando venzan los plazos, el tribunal termine de deliberar y determine si dará o no lugar al pedido de la Fiscalía, por el mismo quantum de pena, o si se inclina por el pedido de la defensa del acusado.
El cese de la prisión preventiva para Díaz y el pedido de pena contra Seijas dejaron un sabor agridulce para los seres queridos de la víctima. Lo cierto es que, dentro de una semana, la Justicia tendrá una respuesta para una herida que, desde hace más de dos años, permanece abierta para una familia de Río Gallegos.
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