Era la década de los setenta cuando en Río Gallegos comenzó a surgir el Payaso Rulito, un personaje que con carisma y sencillez marcó a generaciones que aún hoy lo recuerdan.

Las fiestas de Carnaval y los festejos por lo que en esa época era el Día del Niño eran eventos que convocaban a una multitud de pequeños que se divertían en los bailes.
El Payaso Rulito se inició en radio y también salió en TV. FOTO: GENTILEZA FIDEL PERAGGINI
Algunos sabrán y otros se enterarán ahora que el Payaso Rulito era Vicente Fidel Peraggini, nacido el 31 de agosto de 1929 en la localidad de Santos Lugares, quien junto a sus padres arribó a Santa Cruz en 1945.
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LU12 AM680 fue la primera emisora que lo recibió. En “La Decana de la Patagonia” trabajó durante dos períodos, entre los 50 y 60 y los 60 y 70, alternativamente.
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Con la compañía de Alfredo Saadi se desarrolló en el radioteatro, pero cuando el director de teatro se trasladó a Comodoro Rivadavia, reunir un equipo para realizar las obras fue una tarea cuesta arriba. Sin embargo, por un tiempo se las ingenió para poder realizar algunas obras. Entre las más convocantes estuvo “El Ogro y el Payaso”, que en cada presentación llenaba el Club Hispano Americano.
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“La primera vez que pisé la radio fue en el antiguo estudio de LU12, me acuerdo de traer los carretes abiertos con mi padre y Alfredo Saadi, yo tenía 9-10 años“, rememora Fidel, el menor de los hijos -hoy con 62 años- que Peraggini tuvo con Martina Peduzzi, a La Opinión Austral.
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Muchas de las obras, que también se presentarían en LU14, tenían una particularidad: los finales se interpretaban en vivo y con público.
Animando cumpleaños infantiles. FOTO: GENTILEZA FIDEL PERAGGINI
Así iban surgiendo diferentes personajes y entre ellos también se sumó Nélida Teresa, la hija mayor de tres de Peraggini, quien con unos 20 años interpretaría a “La sonámbula”.
El Payaso Rulito haciendo sonreír un niño. FOTO: GENTILEZA FIDEL PERAGGINI
“Cuando trabajaba en radio, teatro o café concert, era Tito Gracián“, señala Fidel, por eso cuando comenzó a interpretar el personaje infantil lo diferenció llamándolo Rulito.
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“En la época del 60 hacía locución en los cabarets, ahí conoció a José ‘Pepito’ Marrone que había venido con la señora y con su hija, que era bailarina de folclore, de tango, él tenía un personaje que se llamaba Rulito. Con los años, lo volvió a encontrar en Buenos Aires y le preguntó qué era del personaje y le dijo: ‘No lo hago más’”, relata Fidel sobre lo que Alberto Améstica le contó sobre el origen del nombre del payaso y que su tío Jorge también le confirmó.
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Son muchas las anécdotas vinculadas al Payaso Rulito. En 1979, en Punta Bandera, a unos 50 kilómetros de El Calafate, los niños le escribieron una carta pidiéndole una bandera para la plazoleta del pueblo. Rulito se comprometió al aire. Tiempo después, la bandera ya flameaba en el lugar.
En la radio, Fidel junto a su papá, Vicente Peraggini. FOTO: GENTILEZA FIDEL PERAGGINI
Luego llegarían sus apariciones en la televisión, donde levantaba el teléfono y “llamaba” al 0000 y, tras su característico “Hola, don Pedro“, contaba sobre un próximo evento. “Don Pedro” era el comerciante local Pedro Mestelán, “un hombre al que mi papá apreciaba mucho”, cuenta Fidel.
Vicente Peraggini, caracterizado como Papá Noel, junto a don Pedro Mestelán. FOTO: GENTILEZA FIDEL PERAGGINI
Como muchos, don Pedro colaboraba con los multitudinarios festejos que Rulito organizaba para Carnaval con bailes de disfraces, el Día de la Niñez, Reyes o Navidad. “Don Alberto Raúl Segovia siempre le ponía toda la publicidad. Nadie le decía que no a Rulito”, señala.
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En las coberturas por el interior de la provincia, Fidel se cruzaba constantemente a su padre, como en Piedra Buena cuando el cura Juan Carlos Alfaya lo invitó a hacer una obra de teatro, o en Río Turbio cuando “apareció un muchacho con su hijo. La primera pelota que le habían regalado se la había dado Rulito, habían pasado 15 años y ahora había ido a ver el espectáculo con su hijo”.
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Entrando al nuevo milenio, Peraggini comenzó a tener problemas de salud. “En las últimas actuaciones nos encontramos en Buenos Aires, me dice: ‘Vengo de ver a un payaso en la Casa de Córdoba que canta, me quedé admirado. Algún día me gustaría llevarlo‘. El payaso era Piñón Fijo. Eran los primeros pasos que hacía Gómez y ya se había metido en Buenos Aires, pero se convirtió en Piñón Fijo y fue imposible traerlo”.
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Sumó trucos de magia y divirtió a los niños hasta que su salud se lo permitió. Falleció por cáncer el de 2 de noviembre de 2002.
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“Hace poco estábamos en Buenos Aires con mi hijo y vimos un payaso, él me dijo: ‘¿Qué te quedás mirando?’. Me acordé lo que él decía de qué difícil es hacer reír a un chico, no le sacás una sonrisa si no le cae gracioso, creo que ahora sería mucho más difícil con el acceso a Internet y los celulares”, reflexiona Fidel.
“Siempre decía que alguno tenía que quedar en su lugar”, recuerda Fidel. FOTO: GENTILEZA FIDEL PERAGGINI
“La gente colaboraba mucho con Rulito, él siempre decía que alguno tenía que quedar en su lugar. Lástima que después no apareció nadie más detrás de él, eso sería lindo”.
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