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En Argentina se estima que, al menos, 140 mil personas viven actualmente con el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH o HIV, por su sigla en inglés), según el Boletín de Respuesta al VIH y las ITS elaborado por el Ministerio de Salud de la Nación y publicado en diciembre de 2024. El 69% son varones cis (una persona cuya identidad de género se corresponde con el sexo asignado al nacer), el 30% mujeres cis y el 1%, personas trans.

En tanto que 15 personas por día adquieren el virus, 7 de cada 10 personas con VIH se atienden en el sistema público de salud y el 44% recibe su diagnóstico de manera tardía, cuando sus sistema de defensas ya se encuentra debilitado.

“Una vez que el sistema inmunológico se encuentra debilitado por el VIH, el sistema de defensas permite la aparición de enfermedades. Esta etapa avanzada de la infección por VIH es la que se denomina Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida (sida). Esto quiere decir que el sida es un conjunto de síntomas (síndrome) que aparece por una insuficiencia del sistema inmune (inmunodeficiencia) causada por un virus que se transmite de persona a persona (adquirida)”, señala Fundación Huésped.

Por esto es que no toda persona con VIH tiene sida, pero sí toda persona que presenta un cuadro de sida, tiene VIH.

Las llamadas enfermedades oportunistas son infecciones o tumores que se desarrollan en el contexto de un sistema inmunológico deteriorado y son las que marcan un cuadro de sida. Las personas que llegan a la etapa de sida pueden acceder a tratamientos que permitan revertir ese estado, superar la enfermedad que haya aparecido y recuperar un nivel adecuado de defensas.

Cómo prevenir

El VIH se encuentra en la sangre, el líquido preseminal, el semen, los fluidos vaginales y la leche materna. Se transmite a través del contacto de estos fluidos con las mucosas o el torrente sanguíneo de otra persona.

Las vías de transmisión comprobadas son tres, la sexual, la sanguínea y la perinatal o vertical.

La transmisión por vía sexual se previene con el uso del preservativo de manera correcta y consistente, es decir, durante toda la relación sexual ya sea vaginal, anal u oral. Cualquier otro método anticonceptivo no previene el VIH.

También se previene evitando el contacto con sangre. Para eso, es necesario no intercambiar o compartir agujas ni jeringas. En el caso de que se consuman drogas de manera inyectable, usar una nueva jeringa cada vez. También se sugiere controlar que todo procedimiento que incluya algún corte o punción (pinchazo) sea realizado con material descartable o esterilizado, como es el caso del dentista, manicura, tatuajes o prácticas médicas. Por último, evitar el contacto con sangre o utilizar guantes de látex.

En cuanto a la vía perinatal o vertical, se previene controlando los embarazos. Se recomienda que toda persona gestante se realice el análisis de VIH durante el primer trimestre. Si el resultado es positivo, se debe comenzar el tratamiento, seguir las indicaciones médicas y suspender la lactancia. Así, las posibilidades de transmitir el virus al bebé son casi nulas. Es recomendable que la pareja también se realice el test, y en el caso que sea positivo usen preservativo para evitar la infección de la persona embarazada y su posterior transmisión al bebé.

Por otra parte, tener relaciones sexuales utilizando preservativo, un estornudo, la picadura de un mosquito, compartir la vajilla o los mismos servicios higiénicos o la depilación con cera, no transmiten el virus. La saliva, las lágrimas, el sudor, el aire y el agua, al igual que los alimentos no son vehículos de transmisión.

Tampoco lo son el practicar deportes, besar, abrazar, dar la mano, jugar, trabajar o estudiar, compartir duchas o piscinas e intercambiar ropa con personas con VIH. Quien recibe una transfusión de sangre debidamente controlada, no corre riesgos. La Ley Nacional de respuesta integral al VIH y otras ITS exige el control de toda sangre a transfundir. Todo procedimiento que incluya riesgo de corte o punción (pinchazo) debe ser efectuado con material descartable o esterilizado.

Los testeos

La única forma de saber si alguien contrajo el VIH es mediante un test. En Argentina se calcula que el 17% de las personas que viven con VIH no saben que lo tienen.

El análisis de VIH no precisa una orden médica, se puede realizar en hospitales públicos y centros de salud y es gratuito.

Hay dos análisis de sangre que detectan la presencia de anticuerpos contra el VIH, el ELISA que es una extracción de sangre y se realiza en un laboratorio, y el test rápido, para el que se depositan unas gotas de sangre de la yema de un dedo sobre una tira reactiva y cuyo resultado se obtiene 20 minutos después. En ambos casos, si el resultado es positivo, debe ser confirmado con una prueba de laboratorio denominada Western Blot.

Es importante recordar que una vez producida la infección por VIH los anticuerpos tardan 30 días en ser detectados. Durante este tiempo, llamado “período ventana”, los análisis pueden resultar negativos aunque la persona tenga la infección. Es por eso que si el análisis se hizo durante el mes siguiente a una situación de riesgo y el resultado fue negativo, se recomienda repetirlo.

En el marco del Día Mundial del Sida, este lunes 1° de diciembre, de 19:00 a 23:00, en los consultorios 40 y 42 del Hospital Regional Río Gallegos se realizará la “Noche Test Fest” que incluirá asesoría, test rápido VIH/Sífilis, entrega de folletería y de preservativos.

 

 

 

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