El Centro Barrial “Ceferino Namuncurá” del Hogar de Cristo de Río Gallegos cumplió este domingo nueve años en la comunidad y este lunes en su sede, ubicada en Mendoza 340, celebrará el camino recorrido.

“Venimos caminando desde 2016. La idea es hacer una celebración a las 14:00 con todos los chicos y chicas que asisten al hogar, más todas las personas de la comunidad que siempre nos acompañan, que nos ayudan a veces con los alimentos o al momento de acompañar a alguno de los chicos en un trámite o en una asistencia de salud. Vamos a celebrar, estamos muy felices porque cuando iniciamos el centro barrial no imaginábamos que íbamos a llegar a estar tanto tiempo acompañando la vida de muchos pibes“, manifestó el coordinador del centro, Héctor Silva, a La Opinión Austral.

El centro barrial, recordó, abre todos los días de 10:00 a 16:00, en tanto que en la Casa Taller “Ana María ‘Puchi’ Vivas”, sita en avenida Kirchner 1970, funciona un anexo del EDJA N°2, los lunes a las 19:00 tiene lugar un grupo terapéutico destinado a mujeres y los miércoles a las 19:00, un grupo terapéutico destinado a hombres, ambos con un psicólogo especialista. “Son espacios gratuitos y no hay muchos, a veces cuesta conseguir profesionales para que puedan acompañar o hacer un espacio terapéutico”, destacó.

Consultado sobre la principal dificultad que se les presenta en el centro, manifestó: “Cuesta la falta de otros dispositivos que se requieren para un abordaje cuando hay situaciones más agudas. Hay chicos que realmente requieren un periodo de internación o de asistencia más especifica, en el país hay un déficit en los dispositivos asistenciales, sobre todo de internación o dispositivos residenciales, y nosotros no estamos ajenos a esa realidad, sobre todo cuando hablamos de los periodos de desintoxicación y deshabituación. Faltan ese tipo de dispositivos cuando estamos acompañando a chicos que están en una etapa muy aguda de adicción”.

La colaboración de profesionales, especialmente de psicólogos, es fundamental para el acompañamiento. “Recibimos muchos chicos cada vez más jóvenes y a veces es importante tener un espacio individual, pero cuesta conseguir un psicólogo que pueda ir por las mañanas”, señaló.

“Cuando empezamos con el centro barrial en 2016 y hasta 2020, estábamos recibiendo personas entre 30 y 40 años en adelante, y hoy recibimos chicos de 18 años que cuando llegan es porque están en una situación bastante compleja, algunos en situación de calle, de precariedad habitacional, un fuerte consumo o una carencia en el proyecto de vida. Necesitamos tener profesionales que nos puedan dar una mano, nuestra tarea es comunitaria, vemos que esto lamentablemente va creciendo, cada vez hay más consumo y cada vez las edades son más cortas”, cerró.

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