La primera unidad del Ejército Argentino en pisar las islas Malvinas el 2 de abril de 1982 fue el Regimiento de Infantería Mecanizado 25 que, en su creación en 1943, tuvo sus primeros asientos en las localidades santacruceñas de Las Heras y Puerto Deseado y finalmente, el actual, en Sarmiento, Chubut.
Víctor Ventura y Nolberto Filippi de Monte Buey, Ricardo Guillén de James Craik y Gerardo Marani de Justiniano Posse integraban el RIM 25 en 1982 y esta semana, a casi 44 años del conflicto bélico, regresaron por primera vez a las islas.
El viaje inició el viernes 13 de febrero cuando salieron desde Córdoba con destino a Ciudad de Buenos Aires, desde donde tomaron el avión a Río Gallegos.
Por las condiciones meteorológicas el vuelo que debía salir el sábado se reprogramó para el domingo, jornada en la que los cuatro veteranos de guerra volvieron a pisas las islas.
“Estuve en el Regimiento Infantería 25 que es el que toma Malvinas, junto al grupo de la Marina. Me siento muy orgulloso de haber defendido mi patria y tratar de recuperarla“, abrió Gerardo Marani, en diálogo con La Opinión Austral, cuando arribó a la capital santacruceña.
Tras la reprogramación del vuelo de ida y la llegada a las islas, expresó: “Fue con mucha ansiedad, no veíamos la hora de llegar al igual que ahora con el retorno para reencontrarnos con nuestras familias que fueron siempre nuestro sostén”.
Los veteranos pudieron cumplir con todo su itinerario. “Después de 44 años, uno esperaba el mismo paisaje o encontrarnos con las posiciones, cosas que estaban todas bastante borradas, no se puede distinguir el lugar donde estuvimos, el pozo, donde uno convivió tantos meses. Las bombas, esas cosas que eran cráteres grandes están, pero las posiciones por ahí están borradas por el tiempo y una opinión personal, me parece que borrada por los mismos ingleses”, contó.
El primer día, el grupo visitó los cementerios. En el Cementerio de San Carlos, “hay 17 tumbas de ellos, donde en una de ellas está el el teniente coronel (Herbert) Jones, fue jefe de los paracaidistas muerto por un soldado de nuestro regimiento”.
“Lo más emotivo fue pisar el cementerio argentino. Es único lo que uno siente y más cuando está al frente de una tumba de un compañero, eso fue muy conmovedor. Ahí me quebré porque fue muy emotivo, nos caló, a mí me caló muy fuerte”, reconoció Marani.
Los miedos y el apoyo de la familia
Ricardo Guillén también conversó con La Opinión Austral y recordó que en 1982 desde Sarmiento los llevaron a Comodoro Rivadavia, desde donde tomaron un Hércules que los dejó en Malvinas. “Fuimos los primeros en aterrizar.
Sobre cómo se planteó este regreso a las islas, comentó: “Con mi compañero de pozo, que está acá, desde que vinimos a Malvinas, dijimos que el día que volvamos, volvemos los dos o no volvemos. Lo invitaron a él (Víctor Ventura) y a Nolberto Filippi que son de Monte Buey y ellos nos invitaron a nosotros dos porque formamos un grupo muy especial. Ya habíamos hecho un vuelo los cuatro con nuestras señoras a Sarmiento, ahí se hizo un un grupo muy compacto entre los cuatro, me invitaron y decidí venir”.
Consultado sobre si decidir viajar fue difícil para él, manifestó: “Muchas veces me han preguntado, me han hecho esta pregunta en todos estos años. Y yo decía, ay, depende cómo te agarra el día. Hay veces que sí, te dan ganas de decir: ‘Me tomo el primer vuelo y voy’. Y hay veces que decís que no. Este vuelo tenía pensado hacerlo con mi familia. Tengo tres hijas, algunas querían ir, otras no, yo no las iba a imponer nada. Con mi señora también íbamos a ver si ella podía venir en este, pero ella dijo que no, sino mejor ir más adelante los dos solos o con algunas de nuestras hijas, pero está planeado volver con parte de mi familia”.
Sobre los seis días que estuvieron en las islas, compartió: “Venía con un objetivo que era estar en las posiciones, ahí dejar un rosario que traje de mi localidad, estar en el cementerio y en la posición con cañones en la zona de Sapper Hill que fue la última noche del combate. Lo pude lograr. Después, recorrimos todos los montes cercanos donde fueron las batallas finales decisivas, inclusive en Bahía Agradable“.
“Cada lugar que pisamos, para mí fue un orgullo. Ahí estuvieron combatiendo compañeros nuestros que perdieron la vida defendiendo nuestra soberanía, es lo máximo que me pudo haber pasado estando allí”, afirmó.
De regreso en el continente, expresó: “Estando acá con mis compañeros, creo que la procesión va por dentro, la sentimos, estamos emocionados, creo que el encuentro con mi familia va a ser la etapa final y la cumbre de este viaje”.
“Mi familia fue la que me dijo: ‘Andá, no pierdas esta oportunidad’, así que un poco también gracias a ella, pude realizar el viaje. Con Viviana ya éramos novios en la época de Malvinas y mis hijas Florencia, Rocío, Lucía, mi nietita Aitana y mi nietito Máximo”, compartió.
El veterano reconoció que “iba con dudas. Venía con una ilusión, la cumplí, venía con un poquito de miedo por los comentarios que nos han hecho, pero el trato fue muy bueno, más allá de de los pobladores, la gente que trabaja, hay chilenos, teníamos un mozo que era de Sri Lanka, chicas que eran de Filipinas, pero siempre se comportaron muy bien. Nosotros tuvimos la suerte y la oportunidad de compartir grandes momentos con ellos, inolvidables, se jugaron con todo, nos prepararon cenas especiales. Fue algo grandioso”.
En este sentido, alentó: “Vayan sin miedo, vayan tranquilos, no es como lo pintan algunos. Algunos quieren volver, otros no y dicen: ‘Prefiero ir a otro lado antes que volver’, los entiendo, me pongo en el lugar de cada uno. Aquellos que quieran volver como lo hicimos nosotros, que lo hagan“.

“Es un momento inolvidable, más allá de que uno empieza a recordar aquellas épocas. Si van acompañados como fuimos nosotros, con Víctor, uno de mis compañeros, estuvimos desde el inicio del servicio militar hasta el final de la guerra juntos, los otros chicos estuvieron cerca de la posición nuestra, compartimos lo mismo y si pueden ir acompañado con otro, es mejor”, subrayó.
Cerrando, Guillén expresó: “Me siento feliz, le agradezco a toda la gente de la Patagonia, sé que ustedes lo han vivido de una forma muy especial, cuando estamos por acá nos atienden bien, inclusive nos están esperando los chicos de la agrupación. Agradecerle a mi pueblo, a mi familia y a todo aquél que estuvo con nosotros, que es gente de Buenos Aires que está malvinizando y lo hará más, después de este encuentro que han compartido con nosotros y por último, decir que las Malvinas son nuestras“.
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