Faltando poco más de 24 horas para Nochebuena, Martina Leiva Campos, la santacruceña de 15 años que superó el sarcoma sinovial monofásico grado II, cruzó la puerta de ingreso del Aeropuerto Internacional “Piloto Civil Norberto Fernández”.
Después de 10 meses de tratamiento en el Sanatorio Finochietto en Buenos Aires, la adolescente volvió a su ciudad: Río Gallegos.
Vecinos, familiares, amigos, amigas, compañeros y compañeras del colegio la recibieron con banderas, carteles, globos y papel picado.

“Fue un proceso largo y triste porque Martina cumplió 15 años el 28 de enero y a los cuatro días le diagnosticaron cáncer. Se suspendieron un montón de cuestiones que iban a darse este año como su cumpleaños de 15 , con todo lo que implica un cumple de 15 para una adolescente”, recordó Marcela, su abuela, en diálogo con La Opinión Austral.
“Habían unos diagnósticos bastante negativos, se decidió derivarla y por suerte, la derivación fue inmediata, tuvo el tratamiento de radioterapia y quimioterapia con todas las consecuencias propias de un tratamiento, más en una criatura”, señaló.
En total, Martina atravesó 10 quimioterapias, una operación y 31 sesiones de radioterapia complementarias para eliminar el tumor.
“En julio, en una cirugía le extirparon un tumor. Los tratamientos dieron resultado y la operación fue muy exitosa, era de 12 horas y se redujo un montón porque el tratamiento había sido tan exitoso que no se necesitó tanto tiempo en una cirugía“, comentó.
Inicialmente el diagnóstico había sido Sarcoma De Edwing, “es un cáncer muy invasivo, característico de los adolescentes y es poco común. El caso de Martina estuvo en estudio y sus biopsias ayudaron en caso de que otros chicos puedan llegar a padecer la misma patología”, acotó Marcela.
En enero, la adolescente deberá viajar a Buenos Aires para que le retiren el catéter y posteriormente, continuará con controles médicos.
Apoyo
Durante los 10 meses en Buenos Aires, comentó Rosa, la bisabuela, “nos íbamos turnando para viajar, ellas siempre estuvieron acompañadas”.
Martina es alumna del Colegio Salesiano “Nuestra Señora de Luján”, sobre lo que Marcela destacó: “La comunidad salesiana la acompañó todo el tiempo, incluso con maestros domiciliarios así que cursó el ciclo lectivo normalmente”. Hubo colectas para colaborar económicamente, videos de sus compañeros y compañeras de curso y un contacto permanente con la familia.
“Va a ser una Navidad distinta”, aseguró Rosa, con la tranquilidad de tener a su bisnieta en casa.
Una larga espera
Sosteniendo una bandera, Nicolás, el papá de Martina, también dialogó con La Opinión Austral y expresó: “Estamos ansiosos de que llegue, vino un montón de gente a verla, estamos todos re contentos y emocionados”.
Ante el regreso de su hija, manifestó: “Es hermoso poder pasar las fiestas acá, es lo que ella quería, no quería pasarlo allá. Todo salió como lo soñamos, estar acá en esta fecha y sana. Es muy emocionante”.
Consultado sobre qué le podría decir a otras familias que estén atravesando una situación similar, manifestó: “Hay que tener fe, rezar mucho y, aunque es muy difícil, tratar de estar tranquilo”.
Por su parte, Natalia, la mamá de Martina, conmovida y entre lágrimas, expresó: “Es muy emocionante, fue mucho el tiempo que estuvimos lejos”.
“Ella está feliz y es lo que a mí me importa”, concluyó.
La agasajada, quien atravesó la puerta del aeropuerto con su perrita “Muñeca” en brazos, se sorprendió ante el gran marco de bienvenida que la esperaba.
“Pensé que iba a venir mi familia nomás, no sabía que iba a venir tanta gente. Los amo a todos, así ruidosos”, afirmó.

Desbordada de alegría, acotó: “Estoy re emocionada de que pude volver, tenía muchas ganas, le puse toda la onda para volver”.
Atrás quedaron los días en los que no despertaba o apenas podía moverse, jornadas durante las cuales tanto ella como su familia mostraron su fortaleza.
Así como la acompañaron en los momentos de adversidad, sus afectos también la acompañaron en los felices y el agasajo continuó.
En el estacionamiento del aeropuerto, una autobomba la aguardaba para que se suba y encabece la caravana que, después de 10 largos meses de tratamiento, regrese a su casa. Martina volvió a su hogar para festejar las fiestas de fin de año junto a sus familiares y amigos y para celebrar, por sobre todas las cosas, su vida.
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