En Río Gallegos tenemos el privilegio de ser uno de los sitios de descanso y alimentación de increíbles aves que migran estacionalmente de un extremo a otro de nuestro continente, siendo por esto destacado el estuario del río Gallegos como un Sitio de Importancia Internacional para la conservación de las aves playeras migratorias.
Una de las especies que se encuentran aquí en gran número es el playero rojizo (calidris canutus rufa), un playero de aspecto grande y robusto que mide aproximadamente 22 cm. Como todos los chorlos y playeros, presenta dimorfismo estacional. En el período no reproductivo, época en que se observa en nuestras costas, presenta un plumaje gris-pardo con manchitas negruzcas y tiene una ceja blanca. El vientre es de un blanco no muy puro y las patas y el pico son de color oliváceo. Los flancos y la rabadilla son barrados. El plumaje nupcial (primavera y verano boreal, aunque a veces observado a fines de nuestro verano, cuando comienzan a cambiar sus plumas) es de una coloración más llamativa, ya que el pecho se torna progresivamente rojizo.
En el estuario del río Gallegos se encuentra a los playeros rojizos generalmente en la zona intermareal, siguiendo la línea de marea y alimentándose de invertebrados, principalmente de una almeja que abunda en el estuario. En el estuario del río Chico, cuando la marea está alta, los playeros rojizos descansan en las zonas de marismas o en las playas de piedra hacia Punta Loyola. Mientras descansan, permanecen inmóviles y en esos momentos, bandadas de miles de individuos pueden pasar fácilmente desapercibidas.
Parte del trabajo de estudio y conservación que realiza la Asociación Ambiente Sur en el estuario local es el monitoreo constante de especies, amenazas y censos. Emanuel Tiberi, agente de conservación de la ONG, recuerda que en 2016, durante los relevamientos semanales en la Reserva Costera Urbana (municipal) y en la Reserva Provincial de Aves Migratorias, fueron observados “cuatro individuos anillados en la RCU, de los cuales uno tenía un anillo verde muy claro, indicativo de que ese playero fue anillado antes de 2003, por lo tanto cuando lo avistamos tenía ya 13 años, era bastante longevo; otro fue encontrado en la reserva provincial, donde si bien no pudimos leer el código de la bandera, sí vimos la disposición de la misma y los colores de los anillos”. Con esos datos, los agentes pudieron constatar, en la plataforma donde se cargan todos los datos relevados, que esta ave había sido anillada el 29 de marzo de 2014 en Bahía San Antonio, provincia de Río Negro, y fue avistada el 23 de marzo de 2016 en la reserva provincial, exactamente dos años después.
Mauro Gómez, también agente de conservación de Ambiente Sur, recuerda que el 11 de octubre de 2018, en un censo simultáneo de macaes tobianos realizado en el estuario del río Coyle, fueron avistados 6 playeros rojizos que, aclaró, “si bien no es la primera vez que se ven ahí, hacía mucho tiempo que no había registros, por lo cual fue un dato positivo”.
Por su parte, María Luz Alsina, agente de conservación, señaló que el registro de los avistamientos se vuelca en la plataforma E-bird. El trabajo con esta herramienta digital constituye otra forma de contribuir al conocimiento de la especie.
Trabajando por Rufus
Además de este sostenido trabajo en el terreno, el playero rojizo estuvo presente desde el comienzo en el trabajo de sensibilización y educación ambiental que realiza Ambiente Sur como parte insoslayable de las tareas de conservación. De ese modo, desde la Campaña del Orgullo por el estuario, iniciada en 2010, la mascota emblemática que participó en todos los eventos públicos atrayendo a grandes y chicos fue “Rufus”, el playero rojizo.
Unas de las más originales iniciativas encaradas por la ONG han sido las sucesivas obras de teatro ambiental destinadas a niños de nivel inicial y de los primeros grados del nivel primario, con las diversas especies de aves playeras como personajes principales, entre ellas el playero rojizo.
Asimismo, esta singular ave fue una de las protagonistas del documental ficcionado “Viajeros”, que realizó Ambiente Sur para documentar y divulgar el trabajo por la conservación de las aves playeras y estuvo focalizado en dos aves: el macá tobiano, migratoria patagónica, y el playero rojizo, migratoria continental.
Posteriormente, “Rufus” fue eje del proyecto “Conectando comunidades”, que se desarrolló junto al Municipio de Río Grande, en cuyas costas también descansan y se alimentan los individuos de esta especie. El proyecto comprendió en su primera fase aspectos de sensibilización, educación ambiental, participación ciudadana y construcción de infraestructura necesaria en las reservas de ambas ciudades, Río Gallegos y Río Grande.
La segunda fase de este proyecto culmina este año. La misma es implementada en conjunto con la ONG chilena Conservación Marina, que trabaja en reservas naturales urbanas del vecino país. El proyecto es financiado por el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los EEUU, mediante la aplicación de la Ley de Conservación de Aves Migratorias Neotropicales de ese país.
Asociación Ambiente Sur
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La Asociación Ambiente Sur es una organización no gubernamental sin fines de lucro que tiene como ejes de trabajo la conservación, la educación ambiental y la participación ciudadana.
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