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El presidente de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), Natalio Mario Grinman, volvió a defender este jueves el rumbo económico del Gobierno de Javier Milei después de participar de la apertura de la 23° edición del Council of the Americas.

En una rueda de prensa posterior a su exposición, el dirigente empresario fue consultado por La Opinión Austral sobre el impacto que las transformaciones tienen sobre el comercio, uno de los sectores que atraviesa mayores dificultades en el actual escenario.

Grinman fue directo al reconocer el costo que enfrenta buena parte del sector privado. “Yo no le puedo mentir al comerciante. Yo lo que le tengo que decir es la realidad. Este es un proceso transformador disruptivo, como nunca se ha visto en la Argentina. Hipernecesario para salir de esto. Entonces, en estas cosas hay daños colaterales”, respondió.

La definición se produjo después de que, durante su discurso de apertura, admitiera que existen empresas que atraviesan dificultades, otras que cerraron y puestos de trabajo que se perdieron. Para el titular de la CAC, sin embargo, esos efectos deben ser analizados dentro de un proceso de transformación que considera necesario para modificar la estructura económica del país.

Grinman reconoció el impacto sobre el comercio y el consumo

Durante la conferencia de prensa, Grinman no esquivó las preguntas sobre la situación del comercio. Frente a la consulta sobre si el sector que representa es uno de los más golpeados por el actual proceso, respondió: “Exactamente, y me animo a decirlo que digo porque es la realidad”.

 

El dirigente empresario explicó que su posición no surge de una percepción aislada, sino de las conversaciones que mantiene con distintos sectores comerciales.

“Pero es la visión que tenemos todos. A ver, mire, cuando yo hablo con los sectores comerciales”, sostuvo.

Ante la insistencia sobre con quiénes había conversado, respondió: “Con todos. Es que, pero es la verdad”.

En ese marco, Grinman sostuvo que su obligación como representante empresario es transmitir la situación tal como se presenta, incluso cuando las consecuencias sean negativas para quienes integran el sector.

“Yo no le puedo mentir al comerciante. Yo lo que le tengo que decir es la realidad”, reiteró.

Consultado específicamente por la caída del consumo y el aumento de la morosidad, reconoció el impacto y lo vinculó con la etapa económica actual.

“La morosidad ha aumentado, forma parte de este proceso, lamentablemente. Pero yo soy consciente de eso. El comercio es consciente de eso y hay que seguir trabajando para que eso”, afirmó.

La frase quedó inconclusa en el tramo final de la respuesta, pero su definición volvió a mostrar uno de los principales puntos de su intervención: el reconocimiento de las dificultades no implica, para Grinman, un cambio de rumbo.

“Es probable que yo desaparezca como empresario”

El presidente de la CAC llevó su argumento incluso al plano personal al ser consultado sobre los costos que puede tener el proceso para los propios empresarios.

“Yo no le puedo decir, ‘No, qué mal, lo siento’. En realidad, lo siento, lo lamento y es probable que yo desaparezca como empresario”, reconoció.

Sin embargo, inmediatamente planteó que está dispuesto a asumir ese riesgo si el resultado final es una transformación estructural de la Argentina.

“Ahora, si este es el precio que hay que pagar para que la Argentina se transforme en un país normal, donde mis nietos, yo ya quizás no, pero mis nietos puedan vivir en progreso, en paz y en un país creíble en el mundo, créame que vale la pena”, afirmó.

La definición profundizó el mensaje que había dado minutos antes durante la apertura del Council of the Americas, cuando admitió que las transformaciones económicas implican sacrificios y dolor.

Para Grinman, la dificultad actual no invalida el proceso. Por el contrario, forma parte de una etapa que considera necesaria para alcanzar una economía con mayor estabilidad, inversión y capacidad de crecimiento.

Inversiones: Grinman aseguró que ya están llegando

Uno de los interrogantes planteados durante la rueda de prensa estuvo relacionado con la llegada de inversiones a la Argentina.

Grinman aseguró que existe movimiento tanto de capitales extranjeros como de empresas nacionales y remarcó que la inversión local es fundamental para acompañar el proceso.

“Obviamente que están llegando un montón de inversiones y también van a llegar inversiones argentinas que son absolutamente necesarias, imprescindibles para que los extranjeros vean que nosotros mismos, los argentinos, confiamos en este proceso de cambio”, sostuvo.

La afirmación se produjo en un encuentro especialmente enfocado en las perspectivas económicas, las oportunidades de inversión y la relación entre el sector público y privado.

La presencia de empresarios y representantes de grandes compañías en el Council of the Americas convirtió a la inversión en uno de los ejes centrales de las discusiones sobre el futuro económico del país.

La Cámara de Comercio y su vínculo con los gobiernos

Grinman también fue consultado por la articulación público-privada y por el papel que cumplen encuentros como el Council of the Americas en un contexto de cambios económicos.

El dirigente sostuvo que la Cámara Argentina de Comercio tiene una posición histórica respecto de la libertad económica y que su vínculo con los gobiernos no depende de una pertenencia partidaria.

“La Cámara Argentina de Comercio, nosotros tenemos un ADN de la libertad, somos liberales, no del 10 de diciembre del 2023, sino del 7 de noviembre de 1924”, afirmó.

Grinman remarcó que la entidad empresaria atravesó distintas administraciones y sostuvo que su objetivo es mantener canales de diálogo independientemente de las diferencias políticas.

“Hemos trabajado con todos los gobiernos. Obviamente que los gobiernos democráticos nos sentimos muchísimo mejor y más cómodos. No nos importa la ideología, no tenemos una visión partidaria”, señaló.

En ese sentido, explicó cuál es el criterio que, según dijo, utiliza la Cámara para relacionarse con las distintas administraciones.

“Trabajamos con los gobiernos que nos abren la puerta y nos permiten trabajar. Bueno, esa es la realidad”, expresó.

Para Grinman, la articulación entre el Estado y las empresas no debe quedar limitada a los discursos.

“Por eso la articulación pública y privada, nosotros no lo declamamos, sino que lo llevamos adelante. Y es fundamental que eso funcione”, sostuvo.

También explicó que la relación debe permitir que el sector privado plantee objeciones y observaciones a las políticas oficiales.

“Los gobiernos tienen su agenda, su visión, y nosotros de los privados tratamos de hacerle ver cuando las cosas no están bien”, afirmó.

Grinman: “No hay dos modelos de país”

Otra de las preguntas de La Opinión Austral apuntó a la posibilidad de construir un proyecto económico de largo plazo, con una perspectiva de 20 o 30 años, como ocurre en otros países.

Grinman rechazó la idea de que existan dos proyectos de país claramente diferenciados y planteó que, desde su perspectiva, el objetivo debería ser construir una Argentina con estabilidad fiscal y capacidad para acceder a los mercados.

“Mire, el proyecto, no hay dos proyectos, no hay dos modelos de país. Hay un modelo”, sostuvo.

En ese marco, hizo una fuerte autocrítica sobre la historia económica argentina y la pérdida de credibilidad del país frente a los mercados internacionales.

“La Argentina, ustedes bien lo saben, es un país que no tiene credibilidad o no tenía credibilidad hasta hace un par de años. Somos los mayores defaulteadores del mundo. Pedíamos plata prestada. Después, cuando no la podíamos devolver, nos enojábamos cuando nos decían que tenemos que honrar las deudas. Eso fue la Argentina”, afirmó.

Según su planteo, la construcción de una nueva etapa requiere sostener el orden de las cuentas públicas y mejorar las condiciones financieras del país.

“Ahora hay que construir una Argentina diferente, con superávit fiscal, superávit comercial, orden en las cuentas públicas, tratar de que el riesgo de país sea el más bajo posible para poder acceder a los mercados”, señaló.

Sin embargo, advirtió que una transformación de esas características no puede concretarse rápidamente.

“Eso no se construye en 32 meses. Entienda que no se construye en 32 meses”, remarcó.

Al mismo tiempo, sostuvo que la libertad permite que los ciudadanos elijan el rumbo político y económico que consideren conveniente.

“Pero ¿saben qué? Vivimos en libertad, y en libertad se puede optar. Si alguien quiere volver a los modelos que teníamos antes, que nos llevaron a este desmadre, lo puede hacer tranquilamente, nadie se va a enojar”, afirmó.

Nacionalizaciones, expropiaciones y el “modelo de éxito”

Durante su discurso de apertura, Grinman había cuestionado las propuestas de nacionalización y expropiación. En la rueda de prensa aclaró que aquella referencia había sido una “digresión personal” y explicó su posición.

“Fue una digresión personal. Yo dije muy claro, estamos en libertad. En libertad podemos optar por todos los modelos que vos quieras”, sostuvo.

Luego volvió a diferenciar entre la posibilidad de elegir distintos modelos y la capacidad de esos modelos para generar resultados económicos sostenibles.

“Un modelo, como hablan algunos, de nacionalizar y de expropiar, o otro modelo, como el que yo personalmente creo que es este, el modelo de crecimiento, que es el que tiene que continuar. Eso forma parte de la libertad”, afirmó.

Y agregó: “Modelos pueden existir muchísimos. Ahora, modelos de éxito no hay muchos”.

Su conclusión fue contundente: “Yo creo que este es el modelo de éxito que la Argentina necesita”.

¿Puede el comercio argentino competir con el mundo?

Otra de las preguntas planteadas durante la rueda de prensa estuvo vinculada con la capacidad del comercio argentino para competir internacionalmente en un escenario de mayor apertura.

Grinman rechazó la idea de que la competencia internacional sea incompatible con el desarrollo del comercio local y utilizó ejemplos de grandes economías para respaldar su posición.

“Todos los países del mundo todos los días compiten. Mire, Estados Unidos es el importador número uno. China es el exportador número uno. Y dígame si no compiten”, planteó.

En esa línea, cuestionó la idea de que el aislamiento comercial pueda funcionar como una estrategia de protección permanente.

“Y acá nos hicieron creer que por tener el país cerrado, que aun con toda la apertura, sigue siendo uno de los cinco o seis países más cerrados del mundo, nos vamos a salvar. No existe”, afirmó.

Grinman contó además una conversación reciente con el embajador de Italia, a quien atribuyó una explicación sobre el funcionamiento de la economía italiana.

“Estuve reunido con el embajador de Italia hace 5 días. Y él me dice: ‘Mirá, Mario, Italia exporta por 270.000 millones de dólares al año. No tenemos recursos naturales. Importamos, le damos valor agregado y lo exportamos. Eso se llama inteligencia. Y acá creíamos que nos podíamos salvar con lo nuestro’”, relató.

A partir de ese ejemplo, cuestionó el concepto de “vivir con lo nuestro”.

“Vivir con lo nuestro ya es viejo, es de la década del 60, del 70. No existe. No hay que tenerle miedo a la competencia”, sostuvo.

Sin embargo, aclaró que la apertura comercial debe estar acompañada por políticas que permitan a las empresas mejorar su capacidad competitiva.

“Eso no quiere decir que el Estado, el gobierno, no tenga que generar, a medida que pueda, una baja tributaria, reformas logísticas, invertir en infraestructura, en obras públicas, etcétera, etcétera”, afirmó.

“No hay magia” para resolver décadas de problemas

En otro tramo de la conferencia, Grinman volvió a insistir con la necesidad de dimensionar los plazos que demanda una transformación económica profunda.

“Pero insisto, muchachos, no se pueden solucionar desastres de décadas, muchas décadas, cuatro, cinco, 10 décadas, en 32 meses. No existe. No hay magia”, afirmó.

La definición estuvo vinculada con su planteo inicial sobre la diferencia entre destruir y construir.

“El proceso de destrucción es mucho más rápido que el de construcción. Cuando usted tiene un edificio complicado, destruirlo lo hace en 24 horas. Construirlo lleva tiempo. Y un país destruido como el que veníamos, construirlo lleva tiempo”, explicó.

Desde su perspectiva, la actual administración debe ser evaluada dentro de un período más extenso para medir los resultados de las reformas y la transformación económica.

“Este es el único modelo, no hay otro. Si alguien imagina que el modelo es nacionalizar o expropiar, vamos por mal camino”, sostuvo.

Inteligencia artificial y la transformación de las empresas

La incorporación de inteligencia artificial y las nuevas herramientas tecnológicas también fueron parte de la conversación. Consultado por las iniciativas que avanzan en el Congreso para desregular sociedades y facilitar la creación de empresas mediante herramientas digitales, Grinman aclaró inicialmente que no estaba demasiado interiorizado en ese proyecto específico.

Sin embargo, consideró inevitable la incorporación de nuevas tecnologías al funcionamiento de las empresas y de las economías.

“Pero eso es inevitable, la incorporación de la inteligencia artificial, los modelos que usan todo el mundo. A ver, veamos lo que hacen los otros países”, sostuvo.

Para el empresario, Argentina no puede basar su estrategia exclusivamente en la disponibilidad de recursos naturales.

“Nosotros históricamente pensábamos que como teníamos que éramos el granero del mundo, nos podíamos salvar. Como teníamos petróleo, nos salvamos. Como después apareció el gas, nos salvamos. Señores, eso es una parte, pero vean ustedes la otra parte”, afirmó.

Como ejemplos, mencionó a Japón e Italia para remarcar la importancia de la productividad, la tecnología y el valor agregado.

“Japón es una isla que debe dos PBI, de los cuales lo único que hace es pagar inteligentemente los intereses, el capital lo renueva, y tiene un PBI extraordinario. No tiene recursos naturales. Italia no tiene recursos naturales y tiene un PBI más del doble que de Argentina. Eso es inteligencia”, señaló.

Su argumento terminó con una crítica a distintas políticas económicas aplicadas durante décadas.

“No, la inteligencia no es cerrarse, la inteligencia no es imprimir billetecitos de colores, la inteligencia no es el pan platita, la inteligencia no es subsidiar tarifa para que la gente crea falsamente que el transporte es barato, que la luz es barata, que el gas es barato”, afirmó.

Y concluyó: “¿Me entiende? La inteligencia es hacer otras cosas, que son dolorosas, exactamente. Son dolorosas, pero es el único camino para adelante”.

La cobertura de La Opinión Austral en el Council of the Americas

La jornada del Council of the Americas contó con una cobertura especial de La Opinión Austral, con la periodista Laura Morales y la fotógrafa Camila Ferrer Pose, quienes siguieron las exposiciones y realizaron la cobertura desde Buenos Aires.

La participación de Grinman abrió una jornada marcada por el debate sobre el rumbo económico, las inversiones, la apertura comercial y la relación entre el Estado y el sector privado.

El presidente Javier Milei fue el encargado de cerrar el encuentro, acompañado por una agenda que incluyó a funcionarios nacionales, dirigentes políticos, empresarios y referentes internacionales.

En ese escenario, Grinman sostuvo su respaldo al proceso económico, aunque reconoció abiertamente el impacto que tiene sobre el comercio.

Su respuesta ante la pregunta por la caída del consumo y el aumento de la morosidad resumió la postura que había planteado desde la apertura: “La morosidad ha aumentado, forma parte de este proceso, lamentablemente. Pero yo soy consciente de eso. El comercio es consciente de eso y hay que seguir trabajando”.

Y frente a las dificultades que atraviesan las empresas, dejó nuevamente una definición que sintetizó su posición: “Yo no le puedo mentir al comerciante. Yo lo que le tengo que decir es la realidad”.

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