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Solo veinte días antes de ser brutalmente asesinado, Andrés “Pillín” Bracamonte, jefe de la barrabrava de Rosario Central, advirtió en una entrevista sobre las graves consecuencias que su muerte podría desencadenar. “Si me matan, la ciudad se incendia“, afirmó el líder de la hinchada canalla, quien llevaba más de 25 años al mando de la barra.
El asesinato de Bracamonte, ocurrido el sábado, sacudió a Rosario. Sicarios lo acribillaron con cinco disparos mientras estaba en su vehículo en las calles Reconquista y Avellaneda, cerca del estadio de Rosario Central. En la ciudad, pocos dudan de que su violento final –y el de su principal aliado, Daniel “Rana” Atardo– traerá repercusiones de gran envergadura en una zona marcada por la violencia de las barras y el narcotráfico.
En su última entrevista otorgada a La Nación, Bracamonte habló sin reservas sobre el frágil estado de la seguridad en Rosario y los conflictos de poder entre facciones rivales. Recordó un ataque previo en el parque Alem, tras un partido clásico, en el que sobrevivió de milagro. “Los Monos me ofrecieron diez autos con gente armada para cazar a los que me dispararon, pero los frené porque no quiero volver a la cárcel”, reveló el barra brava, dejando claro el complejo entramado de alianzas y tensiones.
La amenaza de “Los Menores” –una facción liderada por Matías Gazzani– había cobrado fuerza en los últimos tiempos y Bracamonte fue explícito en la entrevista sobre los enfrentamientos con este grupo. “Hay un pibe prófugo desde marzo que dicen está en Buenos Aires, pero lo vimos varias veces en Rosario en un Mercedes Benz”, afirmó, subrayando el poder de este nuevo grupo.
Bracamonte, conocido por su dureza y liderazgo en la barra de Rosario Central, también hizo una dura crítica a la guerra por el control territorial en la ciudad. “Rosario quedó llena de sangre porque todos se creen Pablo Escobar y terminan muertos o presos. Nunca entendieron el negocio”, reflexionó en una de sus últimas declaraciones, evidenciando la crisis de seguridad que golpea a la ciudad santafesina.
En otro momento de la entrevista, “Pillín” Bracamonte contó que había sobrevivido a 29 intentos de asesinato, cada uno dejando una cicatriz en su cuerpo. “Son todos balazos”, dijo sin vacilar, mostrando el historial de atentados que marcó su vida. Sin embargo, esta vez no logró esquivar el trágico final que él mismo había anticipado, dejando a Rosario en una tensa expectativa sobre las consecuencias de su muerte.
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