CONMOVEDORA DESPEDIDA

Así fue el último adiós a Adrián Riestra

Estuvo la familia, amigos y todo el mundo del automovilismo. El expiloto de Río Gallegos fue el primer santacruceño en conseguir el Gran Premio de la Hermandad en el año 2015. La Opinión Austral realizó; la cobertura del triste hecho.

Por La Opinión Austral


El Gran Premio de la Hermandad se empezó a disputar en 1974. En una de sus ediciones, Eduardo “Teddy” Riestra corría, le indicaron mal y el auto terminó flotando en el medio del lago. A pesar de su extenso y positivo recorrido en la historia del automovilismo patagónico, le quedó la espina de no haber podido mejorar el resultado en este histórico certamen.

 

 

Esta situación le quedó grabada a su hijo, Adrián Riestra. Y él, justamente, se pudo tomar revancha en la categoría D. Adrián se llevó el 17 de agosto de 2015 el primer puesto y se convirtió en el primer santacruceño en obtener este resultado en el Gran Premio de la Hermandad.

Era de fierro y tenía amor, tanto de vivir, como por nosotras

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“En una carrera de 85 autos, decir que quiero estar entre los primeros diez es, quizá, demasiado pretencioso. Pero mi idea realmente es estar entre los cinco, aunque sé que no es fácil (...) A veces peco de soberbio y mucha gente se enoja porque digo la verdad, pero yo no soy de correrla para dar la vuelta, yo vengo a correr y a tratar de ganar. Siempre”, decía Riestra en la previa de la carrera de 2015. Las elevadas pretensiones finalmente se hicieron realidad.

 

Su primer paso en la Hermandad fue en 2012. Mientras hacía la hoja de ruta, tuvo un accidente y fue trasladado hacia el hospital de Punta Arenas con algunas fracturas. "Nos equivocamos en la forma de hacerla, nos pegamos un palo interesante, así que de ahí en más cambiamos la forma de hacer nuestro reconocimiento del camino. Lo tomamos más tranquilos. Sumamos más kilómetros para conocer a fondo los caminos”, explicaba en 2015. La experiencia, algo traumática, no incidió para continuar y buscar llegar a lo más alto.

 

 Riestra en su auto de competición.
Riestra en su auto de competición.

Adrián tuvo un ciclo infinito dentro del automovilismo. Con la fuerte e imponente figura de su padre dentro del ámbito, prefirió empezar su camino solo. A los 18 años realizó su primera carrera, con un auto prestado, en la Doble Horquetas. No quería que “Teddy” supiera, pero había un obstáculo: no tenía dinero para pagar la nafta. De este modo, tuvo que recurrir a su padre.

 

“Con los fierros, desde siempre. Siempre metido en un taller”, recordó en una de las últimas entrevistas que dio el 5 de agosto de este trágico 2020.

Tenía una idiosincrasia especial y se brindaba siempre

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En la década del 90, construyó una Dogde para empezar a competir en el Stock Patagónico en pista. La intención se concretó el 14 de marzo de 1993. Hizo podio en dos ocasiones y compitió hasta el año 2000.

 

Carlos Zapico, histórico periodista de LU12 AM680, recordó que el auto no estaba en las mejores condiciones. Adrián repetía que el automovilismo sin dinero es una gran diversión, pero que no se obtienen buenos resultados. “En el automovilismo -dijo Riestra- mientras estás atrás son todos amigos. Son todos divinos y te ayudan. Cuando empezás a tener logros, la cosa cambia un poquito”.

 

Con un Ford Falcon volvió en 2010 a las pistas. Consiguió una victoria el 15 de abril de 2012 y peleó el campeonato hasta el final con Marcos Ortiz, que luego se consagraría campeón. Maribel, su compañera, fue su acompañante durante la temporada 2012.

 

 

 Rocío, Maribel y Candela: unidas en el dolor.
Rocío, Maribel y Candela: unidas en el dolor.

 

También corrió la categoría 5000, que se corre con pilotos chilenos y argentinos. “Ganó acá y en Punta Arenas. Vinieron autos de Santiago de Chile a correr. Incluso estuvo Mauricio Melo, presidente de la Federación de Automovilismo de Chile (FADECH). Los chilenos tenían motores V8 y los argentinos V6. Pero Adrián les ganó a todos”, desmenuzó Zapico.

Fue vocal de la Comisión Directiva del Automóvil Club entre 2010 y 2012. Pasó por el Rally de Porvenir en Chile y su última carrera fue en 2016, en el Gran Premio de la Hermandad.

Luego llegarían las etapas más dolorosas. Fue diagnosticado de cáncer y realizó tratamientos incansables para superar la enfermedad. Incluso viajó a Estados Unidos, donde se hizo estudios para tener un panorama más meticuloso.

Adrián Riestra empezó a correr a los 18 años con un auto prestado. Su última carrera fue en 2016

 

Los últimos años, vinculados al deporte, fueron dedicados a acompañar a su hija Candela. Fue el jefe del equipo. Candela comenzó a correr en karting y, en marzo, logró una victoria estupenda en la Fórmula Santacruceña en Río Gallegos.

 

“La primera carrera del año, Candela la ganó, así que estamos con todo el entusiasmo. Uno en lo que puede le va traspasando la experiencia. Ella es bastante autónoma. Se maneja muy bien”, describió.

 

 Familiares y amigos, presentes en la cochería Ramps, antes del traslado.
Familiares y amigos, presentes en la cochería Ramps, antes del traslado.

Las personas más cercanas a los Riestra coinciden en que Maribel, Rocío (hija) y Candela fueron realmente incondicionales para él.

El nuboso miércoles

En el mediodía gris de este miércoles, el reloj marcaba las 12:30 hs en punto. Las lágrimas se deslizaban lentamente por los rostros tristes, cubiertos por los barbijos. Familiares, amigos y conocidos se acercaron de distintas maneras para estar presentes.

 El féretro llegando al cementerio loca.
El féretro llegando al cementerio loca.

La hora había llegado. Sólo unos minutos más tarde, el coche fúnebre retrocedió y partió de la cochería camino hacia el cementerio de Río Gallegos. Una caravana, repleta de autos y camionetas, acompañó silenciosamente el traslado pausado.

 El auto con el que corrió el Gran Premio de la Hermandad'.
El auto con el que corrió el Gran Premio de la Hermandad'.

Cuando los restos estaban en la entrada del Cementerio, el cura abrió la triste ocasión. Luego fue el turno de Maribel Frades, su compañera de toda la vida. Las palabras apenas podían salir suavemente de su boca y la conmoción sólo permitió que dijera un breve relato de unos escasos minutos.

Alberto “Tucky” Williams, periodista ligado al automovilismo, cerró el momento mientras los ojos le brillaban intensamente. Posteriormente, se abrieron los cercos del Cementerio y sólo ingresaron los familiares a despedirlo internamente. Fue el último adiós.

“Viví al lado de él. Adrián era ese tipo que te pegaba un tubazo y te preguntaba qué estabas haciendo. Te invitaba a tomar un trago o a comer. Siempre tratando de compartir. Un tipo con una idiosincrasia muy especial y brindándose siempre. Ahora estaba metido de cabeza con la posibilidad de poder hacer las 24 horas de Río Gallegos”, rememoró Zapico.

“Los resultados del control habían dado mal. Nosotras estábamos realmente muy tristes. Él vino y nos dijo que nos bañemos y nos cambiemos porque íbamos a salir a cenar. Le respondimos: ¿Para? ¿Qué hay que festejar? Él nos dijo que había mucho que festejar, que hoy era un día más de vida con nosotros. Es una de las miles de anécdotas donde demostraba ser de fierro y el amor, tanto de vivir, como por nosotras”, recordaron Maribel, Candela y Rocío a La Opinión Austral.

Riestra falleció este martes por la tarde. Las últimas horas fueron difíciles. La peleó hasta donde pudo.

La seriedad, el amor, el compañerismo y la sencillez lo describen. La familia, los amigos, los conocidos, los autódromos, los autos y los talleres lo van a extrañar por siempre. Buen viaje, Adrián

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