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La primera jornada del juicio por el crimen de Nicolás Antonio “Toño” Tula se desarrolló este miércoles en la Cámara Criminal de Caleta Olivia, con la declaración de cuatro testigos vinculados con la víctima y con las tareas de búsqueda realizadas tras su desaparición.
Tula tenía 37 años y trabajaba como peón rural en la zona de Las Heras. Su desaparición fue denunciada el 6 de mayo de 2023 y tres días después su cuerpo fue encontrado en un sector rural, oculto en un zanjón de la estancia Rosalba.
Por el hecho se encuentra procesado Cipriano “Chipi” Hernández, señalado como presunto autor penalmente responsable del delito de homicidio doblemente calificado por ensañamiento y por el concurso premeditado de dos o más personas.
Jesús Tula: “Estaba en un zanjón profundo con tierra arriba”
El primer testigo fue Jesús Emanuel Tula, hermano de Nicolás Antonio “Toño” Tula. Su declaración estuvo centrada en la búsqueda, el lugar donde finalmente fue encontrado el cuerpo y las pertenencias que tenía la víctima.
Explicó que el cuerpo fue hallado en la estancia Los Álamos, en una zona de difícil visualización, con cañadones, zanjones y profundos desniveles.
Según relató, Nicolás fue encontrado “en un zanjón profundo con tierra arriba de él”, en un sector donde las características del terreno dificultaban advertir la presencia del cuerpo a simple vista. Explicó que los investigadores habían detectado una huella en una zona donde había animales y que ese rastro terminaba precisamente en el lugar donde apareció el cuerpo.
También recordó a su hermano como “una persona tranquila, trabajadora”, aunque señaló que podía reaccionar ante determinados problemas y que habitualmente intentaba resolver las situaciones por sus propios medios.
Durante su declaración se refirió además a las pertenencias de “Toño”. Contó que utilizaba un caballo para realizar sus tareas rurales y que tenía un rifle para trabajar en el campo. También señaló que “faltaba un cuchillo”, mientras que el rifle posteriormente fue encontrado.
Jesús ubicó el lugar del hallazgo aproximadamente a 17 kilómetros de Magallanes y describió el terreno como un “cañón abierto con zanjones profundos”, condiciones que dificultaban advertir la presencia del cuerpo.
Miguel Romero y el caballo que utilizaba Tula
Luego declaró Miguel Ángel Romero, trabajador rural y conocedor de la zona, quien había sido la persona que le vendió a Tula el caballo que utilizaba para sus tareas en el campo. Según explicó ante el tribunal, no tenía una relación cercana con el peón: había hablado con él durante aproximadamente dos días.
Uno de los puntos centrales de su testimonio estuvo relacionado precisamente con el caballo. Romero contó que no participó desde el comienzo de la búsqueda de Tula, pero que posteriormente intervino en la localización del animal, que fue encontrado en un potrero de Los Álamos, bordeando el alambrado de la estancia.
Según describió, el caballo apareció “costeando al lado de afuera” y confirmó que se trataba del animal que utilizaba Tula para movilizarse y realizar sus tareas rurales.
Romero también aportó referencias sobre las distancias entre los establecimientos. Señaló que entre Magallanes y Los Álamos había aproximadamente una legua, un trayecto que, según estimó, podía hacerse a caballo en alrededor de media hora.
En otro tramo de su declaración, Romero recordó un detalle sobre los hábitos de Tula que ya había surgido en la investigación: el peón no tomaba mate y prefería el té. Según contó, durante los dos días que hablaron pudo conocer esa particularidad.
El dato fue incorporado al debate en relación con uno de los interrogantes que rodearon la desaparición de Tula: entre los elementos que habían sido denunciados como faltantes de la estancia se encontraba yerba y otros víveres. En ese contexto, surgió la pregunta sobre por qué el peón se habría llevado yerba si, de acuerdo con los testimonios, no tenía el hábito de tomar mate.
Guillermo González declaró sobre los rastros
El tercer testigo fue Guillermo Nicolás González, un trabajador rural criado en el campo que se sumó a la búsqueda varios días después de la desaparición de Tula.
González explicó que recorrió la zona junto a otras personas y que una de las principales tareas consistía en identificar y seguir rastros.
En ese contexto, relató que siguieron una huella de caballo desde el sector de Magallanes en dirección a Los Álamos, aunque aclaró que no llegaron hasta la estancia.
“Se seguía la huella del caballo, rastro del caballo, hasta un alambre que estaba antes de llegar a la estancia Los Álamos, y hasta ahí llegamos nosotros”, declaró.
Por su experiencia en el campo, González aseguró que puede reconocer distintos tipos de rastros, aunque evitó definirse como baqueano. Consultado específicamente sobre unas huellas de arrastre, sostuvo que no es posible determinar qué las produjo hasta llegar al punto donde terminan.
“No se identifica hasta que no se llega al punto o al lugar del arrastre”, afirmó.
El trabajador rural también señaló que llegó “muy cerquita” del lugar donde posteriormente fue encontrado el cuerpo de Tula, aunque aclaró que no ingresó al sitio exacto. Sobre un rastro que observó durante la búsqueda, manifestó que no podía establecer su origen: “Podía ser cualquier cosa”.
González dijo además haber escuchado comentarios sobre faltantes de víveres, celulares, armas y un caballo, aunque remarcó que no pudo comprobar personalmente esas situaciones.
Respecto de la existencia de huellas de personas o vehículos, aseguró que durante su participación en la búsqueda no observó rastros de ese tipo.
Patricia Avellaneda habló de los últimos días de Tula
La cuarta testigo fue Patricia Alejandra Avellaneda, integrante de la familia propietaria de la estancia donde trabajaba “Toño”.
Avellaneda contó que veía habitualmente a Tula durante los fines de semana y recordó que la última vez que lo vio con vida fue el 1 de mayo de 2023, durante la jornada por el Día del Trabajador.
Durante su declaración, también relató un elemento que le llamó especialmente la atención durante la búsqueda: encontró a la perra de Tula atada con una camisa a una mata, en un lugar que, según explicó, no era un sitio habitual donde Tula dejaba atado a su perro.
Tras la desaparición, observó además las condiciones en las que había quedado la vivienda y manifestó que, desde su perspectiva, resultaba difícil pensar que Tula hubiera abandonado voluntariamente el lugar.
Entre los elementos que mencionó estuvo el hecho de que Antonio había dejado objetos que normalmente utilizaba. También hizo referencia al faltante de la yerba mate, un dato que generó preguntas durante la primera jornada del debate.
La actitud de Cipriano Hernández durante la búsqueda
Otro tramo relevante de la declaración de Avellaneda estuvo relacionado con Cipriano Hernández, quien permanece procesado por el homicidio.
La mujer aseguró que no lo vio colaborar con la búsqueda durante los días en que estuvo presente y fue consultada sobre si consideraba normal esa conducta. “Yo creo que no”, respondió.
Avellaneda también relató que Hernández hacía chistes y comentarios durante esos momentos de preocupación por la desaparición de Tula, aunque aclaró que no se trataba de burlas sobre la desaparición, sino de una actitud que, según explicó, era habitual entre ellos.
Además, la testigo fue clara al aclarar que no presenció ningún hecho que vinculara directamente a Hernández con el homicidio.
Un juicio con 20 testigos
El debate continuará durante los próximos días y está previsto que declaren alrededor de 20 testigos ante el tribunal integrado por los jueces Juan Pablo Olivera, Mario Albarrán y Griselda Bard.
En la primera jornada de este miércoles declararon cuatro testigos, mientras que para este jueves está previsto que presten declaración otros cuatro testigos. El resto de los testimonios previstos para el juicio serán incorporados por lectura, debido a que los testigos fueron autorizados a excusarse de asistir al debate.
La Fiscalía está representada por los doctores Carlos Rearte y Ariel Candia, mientras que por Recursos interviene Carlos Borges.
La familia de Nicolás Antonio Tula no cuenta con abogado particular para constituirse como querella, por lo que no tendrá representación como parte querellante durante el debate.
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