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En la reunión plenaria de las comisiones de Presupuesto y Hacienda del Senado, presidida por Agustín Monteverde (LLA) continuó la revisión del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias (Súper RIGI).

Expusieron el sector industrial, minero y energético. compararon esta iniciativa con lo que actualmente está sucediendo con su similar vigente, el RIGI.

CAEM

El presidente de la Cámara Argentina de Empresas Mineras, Roberto Cacciola, detalló: “Hay tres elementos contundentes vinculados con el RIGI en minería. En primero término: Una carga tributaria competitiva con los países que competimos por inversiones, Chile, Perú, Australia y Canadá. Una carga tributaria total previo a utilidad sujeta a impuesto que ronda entre el 38% y el 40%, cuando nosotros sin RIGI teníamos una carga impositiva total que superaba el 50%“.

El segundo aspecto es la disponibilidad de “porcentajes de divisas para acceder al mercado de cambios, para la importación y distribuir utilidades al exterior, un tema complicado en Argentina durante muchos años”.

Roberto Cacciola, presidente de la Cámara Argentina de Empresas Mineras.

El tercer aspecto es la “posibilidad de litigar en el exterior ante incumplimiento. Si bien Argentina tiene desde la década del 90 una muy buena norma como la Ley de Inversiones Mineras (Ley 24.196), lamentablemente se incumplió y costó recibir inversiones”. “El RIGI fue una herramienta contundente para que los grandes inversores decidan poner en valor los proyectos de cobre, que van a hacer el cambio distintivo en la minería argentina, además del litio”, detalló.

CAEM precisó que suman USD 39.000 millones los proyectos presentados en el RIGIUSD 21.000 millones están aprobados. Estos USD 39.000 millones corresponden a 17 proyectos: 12 están aprobados, cinco en proceso de aprobación y el desarrollo de las inversiones ya está en marcha.

“Entre los aprobados y los pendientes, habrá una inversión minera entre USD 2.400 y 2.500 millones. Para 2027, la estimación es del orden de los USD 4.500 millones, y a partir de 2028 proyectamos un amesetamiento en el orden de los USD 7.000 a 7.500 millones“.

Puso en valor las modificaciones pertinentes en la Ley de Glaciares . “No cambia el objeto de la norma pero esclareció diversos temas y le dio una posibilidad adicional a las provincias para tener una actitud preponderante de dónde se puede realizar actividad”.

“El RIGI ha sido una herramienta sustancial para que hoy podamos decir que en poco tiempo la minería no solo va a ser una política de Estado, sino que en exportaciones e inversión se consolidará como uno de los principales sectores de la economía argentina”, marcó.

Metalíferos

Frente al panorama productivo del oro y la plata en el país, Roberto Cacciola sostuvo: “Hay dos aspectos concretos: una producción en declinación porque no hay incentivos, pero goza de una situación de precios internacionales muy interesante que abre la posibilidad de atraer nuevas inversiones”.

Respecto a los minerales para la transición energética, señaló: “El litio y el cobre hicieron que Argentina se posicione en el mundo minero nuevamente, están vinculados con las energías limpias, la electromovilidad y la posibilidad de tener un mejor planeta”.

Sobre otros recursos en desarrollo, detalló: “Las tierras raras es muy incipiente en Argentina, pero ya hay trabajos específicos en provincias, abarcando la cordillera y provincias del centro del país. Jugadores a nivel mundial están poniendo el ojo”.

 Se estima que para 2035, si todo sigue igual, el déficit de oferta de cobre para las necesidades de la electromovilidad y la inteligencia artificial va a superar el 20%.

En relación con el potencial local en dicho mineral, destacó: “Argentina es el único país que tiene seis proyectos de cobre listos para iniciar construcción. No hay antecedente en el mundo de que haya ocurrido esto. Debemos poner mucho foco en preparar los recursos humanos, la infraestructura y el desarrollo para que esos proyectos nos lleven a ser un jugador importantísimo en la minería mundial”.

En cuanto al impacto económico en el volumen de ventas al exterior, precisó: “De pasar a no exportar prácticamente nada —tenemos un pequeño proyecto en Jujuy que exporta por 10 o 12 millones de dólares por año—, en 5 o 6 años pasaremos a exportar entre 15.000 y 18.000 millones de dólares. Creo que está abierta la oportunidad para todos”.

Al analizar la trayectoria histórica de estos emprendimientos, recordó: “Varios de ellos se conocen hace más de 60 años y no avanzaron porque no tuvimos la capacidad de ser creíbles en muchas décadas. Cuando salió la Ley de Inversiones Mineras en 1993, se veía una posibilidad clara en el cobre de avanzar a la par de Chile”.

En ese sentido, comparó el desempeño con el país vecino durante las últimas tres décadas: “Pasaron casi 30 años de aquella ley; Chile desarrolló más de 10 proyectos y hoy exporta por 50.000 millones de dólares en cobre, mientras que nosotros no exportamos nada“.

Frente al contexto presente, enfatizó la trascendencia del momento actual: “Este es un momento bisagra realmente para que todos nos comprometamos. Tenemos claro desde el sector minero que esto tiene que venir acompañado de una política de inclusión y del desarrollo de la industria nacional”.

Cacciola pidió que la minería tenga en Argentina un efecto expansivo. Esto significa que las provincias que tienen industria y no minería metalífera puedan desarrollarse o recrearse para ser abastecedoras del sector.

Respecto de las acciones necesarias para alcanzar ese desarrollo integral, agregó: “Estamos trabajando, hay un desafío muy fuerte de capacitación y preparación. El objetivo es que esto no sea solo un beneficio para las provincias mineras, sino un beneficio para todos los argentinos“, “tenemos que trabajar en serio, con una actitud generosa y proactiva para que esto se materialice”.

Luego, consideró lo que está en condiciones de empezar construcción lo más rápido posible, en cobre Argentina posee seis proyectos de clase mundial y uno de menor dimensión como San Jorge en Mendoza. “Asumiendo que estos siete proyectos estén en producción a máxima capacidad a los precios actuales, estaríamos en un nivel de exportación incremental del orden de los USD 17.000 a 18.000 millones  anuales solo en cobre”.

En cuanto al avance del litio, repasó la evolución reciente: “Se aqvanzó a grandes pasos porque entre 2021 y 2022 comenzó la construcción de varios proyectos. En 2022 teníamos solo dos proyectos en producción y hoy tenemos siete“.

Respecto a las métricas de volumen y capacidad instalada, puntualizó: “En 2022 Argentina produjo 32.000 toneladas de carbonato de litio y en 2025 produjo 116.000 toneladas. La capacidad instalada al 2025 era de 201.000 toneladas, pero varios proyectos estaban en proceso de ramp-up. Para 2026 se estima alcanzar entre 180.000 y 190.000 toneladas”.

Al analizar el valor exportado, señaló: “En 2024 Argentina exportó por USD 4.000 millones en minería; en 2025 exportó USD 6.000 millones; y en 2026 estará entre USD 9.000 y 9.500 millones, impulsado por una mejora sustancial en la producción y el precio del litio”.

Sobre el comportamiento previsto de las cotizaciones, indicó: “El cobre, en virtud de la demanda faltante, mantendrá un esquema sostenido. El litio proyecta un precio promedio de USD 20.000 por tonelada (entre USD 18.000 y 22.000). Sería muy bueno mantener ese nivel porque nuestros yacimientos en salares tienen un proceso de extracción mucho más sencillo y competitivo que en países como Australia, donde se extrae de piedra”.

Trazando la curva de crecimiento temporal de los despachos al exterior, sintetizó: “El litio seguirá creciendo y el aporte significativo del cobre llegará hacia 2028-2029. Estimamos que para el período 2032-2033, el total exportado por minería (litio, cobre, oro y plata) estará por encima de los USD 32.000 a 33.000 millones”.

En materia de generación de puestos de trabajo, desagregó el alcance laboral: “En 2025 Argentina tuvo 116.000 puestos de trabajo directos e indirectos en el primer anillo de proveedores mineros. Para el período 2032-2033 estimamos superar los 300.000 puestos de trabajo bajo esa misma metodología de medición”.

Al abordar la necesidad de incentivos para la exploración de metales preciosos, argumentó: “Debemos retomar con fuerza el oro y la plata y buscar incentivos a la exploración. Muchos proyectos no pudieron acceder al RIGI porque la norma no contempla el crecimiento horizontal —que permite extender la vida útil de los yacimientos— y se enfoca solo en la capacidad productiva. Necesitamos incentivar la exploración de nuevas áreas porque los yacimientos actuales han madurado y no hemos logrado seducir al inversor externo para que apueste nuevamente a la exploración de oro y plata de manera fuerte”.

En cuanto a otros recursos del subsuelo, complementó: “El molibdeno, la plata y el oro vienen asociados a los proyectos de cobre. Asimismo, hay un interés real e incipiente en tierras raras, una oportunidad importante en uranio, y en el potasio de Mendoza el desafío pasa por la variabilidad de precios y la sustentabilidad económica”.

Finalmente, al reflexionar sobre la escala de los emprendimientos y la perspectiva de largo plazo, concluyó: “Tenemos que planear una minería para 100 años. Desde que se descubre un proyecto hasta que empieza a producir transcurren no menos de 25 años. Chile tiene dos yacimientos centenarios como Chuquicamata y El Teniente, en operación desde la década de 1910. No hay que quedarse en la anécdota de si el mineral sale o no por Chile; nosotros solos podemos alcanzar USD 18.000 millones en exportaciones de cobre y debemos transitar el camino para acercarnos a los USD 50.000 millones que exporta el país vecino”.

El presidente de CEPH, Carlos Ormachea, en el Senado.

Hidrocarburos

El presidente de la Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos (CEPH), Carlos Ormachea, aclaró: “Estamos alcanzados por el Súper RIGI porque la nuestra no es una actividad nueva, pero comentar el impacto que ha tenido en el desarrollo de proyectos e inversiones puede ayudar a quienes definen políticas públicas a hacer su trabajo con más soporte”.

Al describir las características operativas del sector hidrocarburífero, explicó: “La naturaleza del negocio del upstream se caracteriza por proyectos de gran magnitud, muy capital intensivos, donde la mayor parte de la inversión se ejecuta upfront —antes de facturar el primer barril— y con largos periodos de recupero”.

En cuanto al núcleo del desarrollo productivo y su orientación comercial, remarcó: “Nos referimos esencialmente al desarrollo de Vaca Muertasin descuidar el convencional para mantener la actividad en todas las provincias. Argentina está totalmente abastecida en su demanda de oil & gas, pero el desarrollo adicional en Vaca Muerta es un proyecto de exportación y debe operar en condiciones parecidas a las de nuestros competidores en el mundo”.

“Las disposiciones de la Ley Bases, tanto en el capítulo RIGI como en las modificaciones a la Ley de Hidrocarburos, recrean condiciones clave: adecuan la tasa del Impuesto a las Ganancias cerca de competidores como Permian en Estados Unidoseliminan derechos de exportación al tercer año; devuelven el crédito fiscal de IVA —que en proyectos capital intensivos impone un costo adicional del 21%— y garantizan el acceso a divisas para pagar financiamiento y dividendos“.

En relación con las reformas específicas de la actividad petrolera y gasífera, añadió: “Las disposiciones sobre precios domésticos alineados con los valores internacionales y la libertad para exportar restituyen condiciones de operación normales en el mundo“, “tras años de anomalía, estos puntos parecen un beneficio extraordinario, pero en el fondo ponen a quien toma la decisión de invertir en condiciones semejantes a las de cualquier competidor internacional“.

Al detallar la respuesta del sector privado ante el nuevo esquema normativo, expuso: “La industria dio una respuesta contundente: nuestro sector tiene 17 proyectos presentados al RIGI por USD 145.380 millones, de los cuales seis proyectos ya fueron aprobados por USD 30.860 millones“.

“Prevemos una producción de petróleo de 1.700.000 barriles por día al 2035 y de gas de 300 millones de metros cúbicos por día. Como referencia, el último mes produjimos 918.000 barriles por día y en invierno 160 millones de m³/día, mientras que hace solo 3 años la producción estaba en 520.000-530.000 barriles y 120 millones de m³/día”.

En cuanto a la balanza comercial energética e inversiones anuales, precisó: “Las exportaciones proyectadas son de USD 30.000 millones al 2030 y USD 40.000 millones al 2035. El saldo positivo de la balanza comercial del upstream será de USD 28.000 millones al 2030 y USD 38.000 millones al 2035, con inversiones directas de USD 15.000 millones anuales hasta 2030″.

Respecto de la generación de empleo, desglosó: “La industria duplicará por 2,5 los empleos directos (más de 100.000 puestos), sumado a 2,5 veces más en el primer círculo de contratistas y 6,5 veces en los siguientes eslabones, alcanzando más de 500.000 puestos de trabajo al 2030″.

“El RIGI movilizó y aceleró proyectos de inversión que de otro modo probablemente no se habrían ejecutado”, precisó el directivo de CEPH.

Así lució el Salón Azul de la Cámara de Senadores en la Comisión que se trató el RIGI y el Súper RIGI. FOTO: LUCIANO INGARAMO/SENADO

Sobre el financiamiento internacional y el desarrollo del capital humano, agregó: “La inserción de Argentina en el mundo financiero es fundamental. Se abrió el acceso al financiamiento internacional con costos más razonables, aunque el costo de capital sigue siendo más alto que el de nuestros competidores”.

Respecto de la fuerza de trabajo necesaria para sostener la expansión, argumentó: “El recurso humano es una restricción muy importante. Necesitamos multiplicar por 2,5 los recursos directos y toda nuestra cadena de valor debe acompañar este crecimiento. Contar con personal capacitado es crucial; de lo contrario, puede transformarse en un cuello de botella para los plazos ambiciosos que nos fijamos”.

En relación con los niveles de formación requeridos y los estándares de seguridad operacional, detalló: “Necesitamos invertir en formación en todos los niveles: universitario, técnico y operativo. Esta es una industria de riesgo físico, con equipos grandes y altísimas presiones, por lo que se requiere personal entrenado en prácticas operativas seguras”.

Sobre el impacto en la cadena de valor provincial y las iniciativas institucionales de capacitación, concluyó: “La cadena de valor metalmecánica de Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires debe prepararse e invertir. En Neuquén organizamos el Instituto Vaca Muerta para la formación técnica de los trabajadores de los campos petroleros, pero este esfuerzo educativo debe replicarse en toda la cadena industrial”.

Al abordar lo que tiene que contribuir el Súper RIGI, el titular de la CEPH expresó: “El sector tiene un marco regulatorio para avanzar. Pensando en nuevas industrias que tomen la energía como insumo, el Súper RIGI puede viabilizar proyectos que requieran energía competitiva, espacio y condiciones climáticas favorables, como los data centers para inteligencia artificial. Argentina reúne todas esas condiciones”.

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