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Luego de tres años de espera, los hermanitos podrán conocer las penas que podrían imponerse a la pareja que los sometió a tratos inhumanos durante, al menos, cuatro años.

Se trata de la causa conocida como la “casa del horror“, una vivienda ubicada en Pello Paredes al 1100 de Río Gallegos, que fue el escenario de una serie de hechos de maltrato infantil que conmocionó tanto a nuestra ciudad capital como a toda Argentina.

El caso es seguido por La Opinión Austral desde el momento en que dos niños de 10 y 13 años escaparon de su hogar, corrieron por la avenida Kirchner y llegaron a la Unidad 15 para pedir auxilio, en el invierno de 2021.

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Por los hechos se encuentran detenidos con prisión preventiva David F. (padre biológico de las víctimas) y su pareja, Roxana V. Ambos están alojados en diferentes dependencias policiales, esperando una sentencia que, de acreditarse todos los agravantes, podría llegar a los veinte años de prisión, según el encuadre legal del Código Penal vigente.

La semana pasada, La Opinión Austral realizó una cobertura exclusiva del juicio. Desde el miércoles hasta el viernes, testigos del caso pasaron por las instalaciones de la Cámara Oral para dar sus testimonios.

Con jornadas movilizantes que incluyeron los relatos de los niños sobrevivientes, la versión de uno de los imputados y de los profesionales que trabajaron en el caso, durante este fin de semana, las partes comenzaron a delinear las estrategias de cara a los alegatos que se presentarán este lunes.

(FOTO: LEANDRO FRANCO/LA OPINIÓN AUSTRAL)

El tribunal está presidido por Joaquín Cabral. Él, junto a los vocales subrogantes Eduardo López y Francisco Marinkovic, escucharán atentamente a la fiscal de Cámara, Verónica Zuvic, y posiblemente también al Defensor de Niños, Niñas y Adolescentes, Jorge Godoy, así como a Darío Mosso, abogado de Roxana, y Juan Botik, representante legal de David, quienes presentarán sus fundamentos y posibles pedidos de pena para los acusados.

El cúmulo de pruebas presentado en los tres días de juicio fue considerable, por lo que se espera que los alegatos de las partes se extiendan más allá de los tradicionales quince o veinte minutos.

Ahora bien, resta analizar las posibles estrategias tanto de la Fiscalía como de las defensas. Para el Ministerio Público, los hechos están claramente probados. El testimonio de los tres sobrevivientes fue coincidente. “No se puede lograr que tres menores elaboren una mentira tan grande y perjudicial contra sus propios progenitores“, se escuchó en uno de los cuartos intermedios del juicio de la semana pasada, incluso Zuvic remarcó que los relatos de los menores “empezaban igual: querían irse con David porque pensaban que no podía ser peor”.

En el mismo sentido, los profesionales que trabajaron en el caso, como las peritas Carolina Kero y Roxana Contreras, desmintieron la versión de David F., quien había asegurado que sus hijos “podrían haberse equivocado sobre quiénes eran sus agresores” y que la cicatriz en el menor de los sobrevivientes era producto de una “picadura de araña mal curada durante la pandemia en Formosa”.

David F. hablando con su abogado Juan Botik. (FOTO: LEANDRO FRANCO/LA OPINIÓN AUSTRAL)

Tanto la primera como la segunda especialista indicaron que los niños no podrían haberse confundido sobre sus agresores, ya que estaban en pleno uso de la razón, y que las secuelas en la oreja del menor no eran compatibles con una picadura, respectivamente.

Botik podría tener un as bajo la manga. Durante el juicio, hizo hincapié en cómo era el complejo habitacional. En este sentido, sugirió que atacaría los agravantes de la acusación, ya que pretende demostrar que la reducción a la servidumbre no estaría acreditada, dado que las puertas de la vivienda no tenían pestillos ni medidas de seguridad que impidieran a los menores escapar.

También podría usar el testimonio de la hermana mayor de los sobrevivientes, quien en parte dijo que su padre solo le había pegado una vez, atribuyendo toda la culpa a la madrastra. “Se nota que hay una discordia entre los hermanos menores y la hermana“, aseguró una fuente judicial sobre el ligero cambio en el relato de la menor de edad.

La intriga se centra en el alegato de Darío Mosso, abogado de Roxana V. En la primera jornada, debido a complicaciones de salud, tuvo que asistir con un barbijo y no pudo plantear algunas cuestiones. Sin embargo, cuestionó algunas de las versiones brindadas.

Roxana no declaró durante el juicio, por lo que se leyó lo que había dicho durante la instrucción de la causa. En aquella oportunidad, su versión fue similar a la de David, señalando a la madre biológica y al padrastro de los niños como los verdaderos agresores.

(FOTO: MARTÍN MUÑOZ QUESADA/LA OPINIÓN AUSTRAL)

Los niños nos decían que la madre y el padrastro les pegaban“, fue una defensa de la mujer, quien también aseguró que los sobrevivientes se golpeaban solos porque “jugaban de manera brusca”. Buscando apoyo para su trato con los menores, Roxana también expresó que “los profesores nos dijeron que las calificaciones de los chicos mejoraron desde que estaban con nosotros”.

Durante el debate de valoración de pruebas, se vio en varios momentos a David F. escribiendo en varias hojas A4 e incluso marcando algunas partes con un resaltador naranja. Todos los papeles le fueron entregados a su abogado momentos después.

En esos momentos, surgió la pregunta sobre el contenido de esos documentos. Otra pregunta es por qué, además de golpear a sus hijos, permitía que su pareja hiciera lo mismo con sus hijos biológicos. ¿O era el espiral de violencia tan grande que todos estaban inmersos en él?

Lo cierto es que este lunes, desde las nueve de la mañana, se dará un paso importante en la búsqueda de verdad y justicia en un caso tan estremecedor.

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