Mientras veteranos y familiares de soldados caídos vuelven a pisar las islas Malvinas, una historia vuelve a cobrar fuerza: la de Julio Rubén Cao, el único docente argentino que murió durante la guerra de 1982. Maestro, esposo y con su mujer embarazada, decidió presentarse voluntariamente para ir a las islas y llevó su vocación de enseñar hasta las trincheras.
La historia fue recuperada por el docente y escritor de Río Gallegos Leonardo Abrahan, autor de un libro publicado en 2018 sobre la vida de Cao. En diálogo con LU12 AM680, Abrahan recordó el vínculo que mantuvo con Adelmira Cao, madre de Julio, y explicó cómo nació la idea de reconstruir la vida del maestro caído.
“Soy familiar también de un caído, de ahí conozco a Adelmira, que era la mamá de Julio”, contó. Destacó su historia particular también, ya que la mujer tuvo un papel fundamental en la construcción de la memoria de los soldados argentinos y fue una de las impulsoras del monumento que hoy se encuentra en Darwin.
“Todo el dolor que tenía esa mujer lo transformó en un amor, y un recuerdo, y bueno, el andar con el recuerdo de su Julito, Julio Rubén Cao, es un ejemplo”, sostuvo Abrahan.
Fue justamente Adelmira quien le propuso escribir la historia de su hijo. Para el escritor, aquel pedido significó mucho más que un trabajo literario.
“Me estás entregando algo, que yo, por un lado, te lo valoro, porque es algo, la historia de Julio va a durar, va a ser eterna, así como los héroes de Malvinas”, recordó haberle dicho.
El maestro que eligió ir a Malvinas
Julio Rubén Cao nació el 18 de enero de 1961. Cuando llegó la guerra tenía la misma edad que muchos de los soldados que combatieron a su lado. Pero además había una característica que lo diferenciaba: era docente.
“Como decía Adelmira, es la banderita argentina de los docentes, representada en Malvinas”, explicó Abrahan.
Cao ya había cumplido con el servicio militar y había recibido la baja. Sin embargo, cuando comenzó el conflicto tenía trabajo como maestro, estaba casado con Clara y su esposa estaba embarazada.
Aun así, decidió presentarse como voluntario.
La escena que antecedió a su partida es una de las más fuertes que Abrahan recuperó para su libro. Ante la preocupación de su madre, que le preguntaba cómo podía ir a la guerra estando casado y con un hijo en camino, Julio respondió con una frase que quedó grabada en la historia de la familia.
“¿Cómo yo le puedo mirar a mis alumnos, hablarles de San Martín, de Belgrano y de Güemes, y que su maestro se esconda abajo de la mesa?”, relató Abrahan.
El escritor destacó que Cao tuvo varias posibilidades de no viajar a las islas. Incluso, inicialmente, recibió un uniforme que lo ubicaba entre quienes quedarían como reserva.
Pero el destino terminó llevándolo igualmente al frente.
Según la historia reconstruida por Abrahan, un joven que debía ir a Malvinas comenzó a llorar y pidió no hacerlo. Entonces Julio tomó una decisión.
“Él lo reemplaza. No quería ir, y tenía el verde…. para identificarlo con algo, ¿no? Y Julio le dice: ‘Dame, tomá tú esta ropa, dame la tuya’. Y así se fue”, relató.
Enseñar en las trincheras
La vocación docente de Cao no quedó en la escuela donde trabajaba. También estuvo presente durante la guerra.
Abrahan explicó que en el libro están reconstruidas las escenas de aquellas noches en las posiciones argentinas y el modo en que Julio acompañaba a sus compañeros.
“Les hablaba, los consolaba, hacía docencia hasta su último momento de vida”, señaló.
Para el escritor, esa dimensión de su personalidad es una de las características que hacen que la historia de Cao trascienda el ámbito militar.
“Muchas cosas de un ejemplo de esta persona, que la verdad que tendría que repetirse en cada establecimiento escolar”, afirmó.
En la actualidad, La Escuela Primaria N° 32 de Gregorio de Laferrere, en el partido de La Matanza, lleva su nombre, y también existen distintas aulas y establecimientos que lo recuerdan. Sin embargo, Abrahan considera que todavía falta que su figura sea conocida masivamente en todo el país.
“Va a llegar un día que vamos a decir Julio Cao y no vamos a tener que dar cuenta de quién fue y quién es. Cuando digamos Julio Cao, ya todos van a saber de quién estamos hablando”, sostuvo.
Sus últimos momentos
La muerte de Julio Rubén Cao también tiene una particularidad que suele perderse en algunas reconstrucciones históricas.
Abrahan aclaró que no murió el 10 de junio, como aparece en algunas referencias, sino el 14 de junio, el día de la rendición argentina.
Según explicó, los soldados se encontraban regresando hacia Puerto Argentino cuando aparecieron dos helicópteros y comenzaron a disparar.
“Uno acierta a Julio, el último día de la guerra”, relató.
También contó que, poco antes, un oficial había solicitado soldados para realizar un traslado. Primero pidió diez y luego, a último momento, solicitó siete más. Entre esos siete estaba Julio.
“Todo era que tenía que ser, lamentablemente, ofrendar su vida allí en Malvinas”, reflexionó Abrahan.
La muerte de Cao ocurrió, entonces, en las últimas horas del conflicto, cuando la guerra ya se encaminaba hacia su final.
Una historia que busca llegar a las escuelas
El libro escrito por Leonardo Abrahan fue publicado en 2018 y surgió a partir del pedido de la familia para conservar y difundir la historia de Julio.
El escritor explicó que algunos ejemplares fueron distribuidos con la intención de que llegaran a escuelas y que ahora espera poder realizar una nueva edición.
“Espero poder llegar con los libros, sí, me han dicho, pero bueno, trataremos de hacer una nueva edición para llegar a todos”, contó.
La obra busca no solamente reconstruir los hechos de la guerra, sino también mostrar quién era el hombre detrás del soldado: un maestro joven, esposo, hijo y futuro padre que decidió presentarse voluntariamente para combatir.
En la actualidad, la familia de Julio Cao continúa vinculada a la memoria de Malvinas. La hermana del docente, María Eva, forma parte del grupo de familiares que actualmente se encuentra en las islas.
La imagen tiene un fuerte valor simbólico: mientras los familiares recorren nuevamente los lugares donde combatieron y murieron los soldados argentinos, la historia de Julio vuelve a ser contada en Río Gallegos a través de la voz de quien decidió escribirla.
Abrahan cerró la entrevista con una reflexión que también explica por qué decidió dedicar años de trabajo a reconstruir la vida del maestro.
“Gracias por darle siempre un espacio que estas cosas nos unen y nos llenan mucho de emoción y de sentimientos”, expresó en el tramo final de su entrevista con LU12, agradeciendo el espacio que siempre se le ha brindado desde el Grupo La Opinión Austral a la causa Malvinas.
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