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La recuperación de áreas hidrocarburíferas maduras, la continuidad de la producción y la preservación de los puestos de trabajo aparecen entre las prioridades de la nueva conducción de Petrominera Chubut Sociedad del Estado.
Irene Carrizo asumió la presidencia de la compañía provincial en un contexto en el que la actividad convencional enfrenta dificultades y la salida de grandes operadoras obliga a revisar las alternativas de explotación de distintos yacimientos.
Tal como adelantó el viernes 16 La Opinión Austral cuando el gobernador Ignacio Torres le tomó juramento, su designación incorpora además un dato histórico: es la primera mujer que llega a la presidencia de Petrominera desde su creación, en 1989.
Hasta ahora integraba el directorio de la empresa, por lo que conoce los proyectos en desarrollo y las condiciones en las que deberá desenvolverse su gestión.
En diálogo con Radiocracia de Comodoro Rivadavia, Carrizo vinculó la responsabilidad institucional con la necesidad de adoptar decisiones que permitan sostener la actividad productiva.
“Soy la primera mujer que preside esta empresa desde su creación en 1989 y eso me llena de orgullo”, expresó. Al mismo tiempo, señaló que el nombramiento le genera una responsabilidad particular para trabajar en beneficio de la producción.
La nueva presidenta no desconoce las condiciones que enfrenta el sector. Por el contrario, planteó que el agotamiento progresivo de los yacimientos convencionales exige modificar la manera de abordar su explotación. “La cuenca atraviesa un momento complejo. La misma madurez que atraviesa la cuenca es la misma que tenemos que tener para poder trabajar con inteligencia y con estrategia”, sostuvo.
La definición permite identificar uno de los principales desafíos de la empresa provincial: encontrar mecanismos para mantener operativos campos que, por sus niveles de producción o sus costos, dejaron de ocupar un lugar prioritario en los planes de las grandes compañías.
Petrominera participa en diferentes proyectos hidrocarburíferos bajo la figura de socio no operador. Esto significa que mantiene participación en las áreas, mientras que las tareas de explotación están a cargo de otras empresas.
Carrizo explicó que su gestión buscará dar continuidad a los proyectos existentes y avanzar sobre aquellos yacimientos que fueron revertidos, con especial atención a su capacidad para generar producción y conservar empleo.
“La impronta en la actualidad es poder continuar con la producción de las áreas que tenemos en marcha, áreas que están siendo bien explotadas, como el caso de El Tordillo y La Tapera”. Precisó que también se trabaja sobre áreas revertidas “con la intención de preservar esos puestos de trabajo y, por supuesto, incrementar los niveles de producción”.
El planteo adquiere relevancia frente al proceso de reorganización de la actividad convencional. La retirada de operadoras de determinados yacimientos no necesariamente implica que hayan perdido todo su potencial, aunque su continuidad depende de condiciones económicas, técnicas y operativas que pueden variar según la escala de cada empresa.
En ese escenario, la participación de una compañía estatal puede facilitar la búsqueda de nuevos esquemas de explotación. Sin embargo, la recuperación de áreas maduras también requiere inversiones, mantenimiento de instalaciones y acuerdos que permitan sostener las operaciones en el tiempo.
Carrizo destacó que el trabajo sobre estos objetivos comenzó antes de su nombramiento. “Si bien recién asumí la presidencia, formaba parte del directorio de Petrominera. Entonces, hace tiempo que venimos trabajando con mucha intención”, explicó.
Restinga Alí: números de una recuperación
El caso de Restinga Alí ocupa un lugar destacado entre los antecedentes que mencionó la presidenta para explicar las posibilidades de recuperación de yacimientos convencionales.
Se trata de un área que Petrominera recibió después de la salida de YPF y cuya explotación quedó en manos de la empresa local Cotesa mediante un convenio de operación transitoria.
}“Restinga Alí tiene una situación particular con Petrominera porque nosotros la recibimos como un área postergada, marginal, de las que dejó YPF al momento de retirarse”, relató Carrizo.
Según explicó, el acuerdo permitió mantener la actividad mientras se avanza hacia la formalización definitiva de la explotación. La funcionaria aportó cifras concretas para dimensionar la evolución del yacimiento. Al momento de recibir el área, la extracción era de 34 metros cúbicos diarios. Actualmente, el promedio se ubica en 55 metros cúbicos, aunque se registraron jornadas en las que alcanzó los 70.
“Advertimos potencial en Restinga Alí porque tenemos que considerar que la recibimos con una producción de 34 metros cúbicos diarios y hoy está superando los 50. Ha llegado a los 70. El promedio que sostiene es una producción diaria de 55”, detalló.
Tomando los valores promedio informados por Carrizo, la diferencia representa un incremento de aproximadamente el 62% respecto de la producción inicial.
El resultado es significativo para un área que, según recordó la presidenta, estaba comprendida dentro del denominado Plan Cóndor, orientado a retirar de explotación determinados yacimientos.
La recuperación de Restinga Alí ofrece un antecedente para evaluar otras áreas de menor escala. No obstante, el incremento de la extracción por sí solo no permite establecer la rentabilidad del proyecto, que también depende de los costos operativos, las inversiones necesarias y la evolución futura de la producción.
Para Carrizo, otro aspecto central es la continuidad laboral. Destacó que el área “alberga una gran cantidad de empleados”, por lo que mantener la explotación también representa una forma de preservar puestos de trabajo vinculados con la actividad petrolera.
El desafío de sostener el empleo
La situación laboral constituye uno de los aspectos más sensibles de la transformación que atraviesa la Cuenca del Golfo San Jorge. Cada reducción de actividad puede impactar no solamente sobre los trabajadores de una operadora, sino también sobre empresas de servicios, contratistas y otras actividades relacionadas con la industria.
En ese contexto, el objetivo anunciado por Petrominera es evitar que las áreas revertidas queden definitivamente fuera del circuito productivo cuando todavía existan alternativas para su aprovechamiento.
La experiencia de Restinga Alí muestra que la intervención de una empresa local puede ofrecer una salida operativa para determinados yacimientos. Sin embargo, no todos los campos presentan las mismas condiciones ni permiten reproducir automáticamente esos resultados.
La nueva conducción deberá analizar cuáles reúnen posibilidades reales de continuidad y qué esquemas de asociación podrían resultar adecuados. Carrizo insistió en que la prioridad es combinar el sostenimiento de la producción con la defensa de las fuentes laborales, dos objetivos que considera vinculados.
PetroChubut y el abastecimiento del interior
La actividad de Petrominera no se limita a su participación en yacimientos petroleros. La compañía también cumple una función de abastecimiento a través de la red de estaciones de servicio PetroChubut, especialmente importante para localidades alejadas de los principales centros urbanos.
La presidenta informó que la empresa es titular de once estaciones de servicio y que existen cuatro establecimientos vinculados con proyectos de construcción.
Según explicó, las condiciones geográficas y las limitaciones presupuestarias representan dificultades para el mantenimiento y la ampliación de esta infraestructura. “Tenemos once estaciones de servicio y la construcción de cuatro de ellas. Es una realidad que demanda muchísimo trabajo, por las distancias y la carencia de recursos”, manifestó.
Carrizo confirmó que ya participó de una de las reuniones semanales destinadas al seguimiento del plan de mejoras de las estaciones.
El objetivo inmediato es atender las necesidades de infraestructura. Pero su propuesta también incluye revisar las posibilidades de ampliar los servicios que ofrecen algunos establecimientos. “Es mi intención que estas estaciones sean un puente de crecimiento y de mayor oferta de servicios, aprovechando puntos estratégicos de algunas de ellas”, afirmó.
La presidenta aclaró que esa orientación no supone abandonar el carácter social de la red, una de las funciones que considera esenciales dentro de la estructura de Petrominera. La propuesta abre una línea de trabajo vinculada con el aprovechamiento comercial de instalaciones que, por su ubicación, pueden funcionar como puntos de prestación de servicios para residentes y viajeros. Su implementación, sin embargo, dependerá de la infraestructura disponible, la demanda de cada localidad y los recursos que puedan destinarse a las mejoras.
Otra de las iniciativas mencionadas por Carrizo está relacionada con la producción gasífera y el abastecimiento de garrafas. La presidenta explicó que ya comenzaron a trabajar en la planificación de la próxima temporada invernal, especialmente en lo referido a la provisión de gas envasado para las comunidades que dependen de este suministro.
“Ya estamos también trabajando, pensando en el invierno, frente a la entrega de las garrafas y la provisión de las mismas”, señaló.
En ese marco, mencionó la posibilidad de reactivar áreas marginales, entre ellas sectores vinculados con Río Mayo, para aprovechar recursos que actualmente no están siendo explotados.
La propuesta busca relacionar dos dimensiones de la actividad estatal: la producción de energía y el abastecimiento de localidades del interior. Por el momento, se trata de líneas de trabajo que la nueva conducción pretende desarrollar y que deberán avanzar a través de evaluaciones técnicas y operativas.
Una designación que no esperaba
La llegada de Carrizo a la presidencia también representa un cambio en la historia institucional de Petrominera. En una industria donde los principales cargos de conducción han estado tradicionalmente ocupados por hombres, su nombramiento constituye un antecedente para la participación femenina en espacios de decisión.
La funcionaria reconoció que no esperaba recibir el ofrecimiento. “Me tomó por sorpresa realmente, porque no lo esperaba”, afirmó.
Explicó que la designación tuvo un significado especial por su trayectoria y por las posiciones que sostuvo durante años respecto de las dificultades que enfrentan las mujeres para acceder a cargos jerárquicos.
“Me generó una impresión muy positiva en aras de mi recorrido y del posicionamiento que siempre tuve frente a los mandos medios y la dificultad de llegar a altos cargos de conducción y de gerencia”, expresó.
Carrizo recordó que desde joven cuestionaba la escasa presencia femenina en los niveles superiores de las organizaciones. “Siempre fui muy crítica y cuestioné por qué no había mujeres en cargos de conducción, en cargos importantes”, sostuvo.
En ese recorrido personal, interpretó su designación como la concreción de una aspiración que había defendido mucho antes de ocupar responsabilidades dentro de la empresa. “Aquello que una tanto deseó y que reclamó y que vislumbró, en definitiva llegó”, reflexionó.
Su asunción se produce en vísperas del 37° aniversario de Petrominera, que se cumplirá el lunes 26 de octubre. La coincidencia le otorga un significado particular al inicio de esta nueva etapa. Carrizo destacó la experiencia de los trabajadores de la compañía y manifestó su confianza en la capacidad del equipo para avanzar sobre los objetivos planteados. “Hay expectativas y proyectos, muchos. Hay un equipo de trabajo muy bueno, tiene muchos años, gente muy capacitada”, señaló.
Y expresó su expectativa sobre el resultado de la gestión: “Confío en que esta gestión va a dejar a Petrominera Sociedad del Estado bien posicionada”.
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