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Este jueves se reanudó el juicio por un estremecedor caso que convulsionó a la ciudad de Río Gallegos: tres menores de edad fueron sometidos a los más inhumanos vejámenes por parte de su padre biológico y su madrastra.
Se trata de la “casa del horror“, un pequeño departamento ubicado en la calle Paredes, donde los tres hermanitos eran golpeados, maltratados y amenazados de muerte constantemente por su padre y su pareja.
El caso ha sido seguido por La Opinión Austral desde el momento en que se conoció que dos de los sobrevivientes escaparon de su infierno y pudieron contar a la Policía lo que les estaba pasando, en el invierno de 2021.
El miércoles comenzó el debate de valoración de pruebas, en una jornada tensa en la que uno de los acusados ofreció su versión de los hechos, asegurando que sus propios hijos nunca habían sido maltratados por él y su pareja. Según su declaración, los delitos en perjuicio de los menores los habría cometido su madre biológica y su padrastro.
Por otro lado, uno de los sobrevivientes, el mayor de ellos, se sentó ante el tribunal y ratificó lo que, en su momento, había declarado en cámara Gesell: “Le contamos a mi tía y ella dijo que eso que nos hacían eran torturas“, aseguró el menor, que actualmente tiene 16 años y está bajo el resguardo de la hermana de su madre biológica.
El caso tiene como acusados a Roxana V. y David F. Roxana está seriamente comprometida por las pruebas en su contra, y se desconoce por qué el padre biológico permitió los abusos y las amenazas hacia los menores.
Este jueves, cerca de las nueve de la mañana, el tribunal, conformado por Joaquín Cabral y los vocales subrogantes Eduardo López y Francisco Marinkovic, dio inicio a la segunda jornada de debate de valoración de pruebas.
Roxana apareció esposada, con la misma chaqueta con la que había llegado en la segunda parte del juicio el miércoles. Ella se mantuvo estoica durante toda la mañana del jueves, mientras veía desfilar a una serie de personas con las que había compartido momentos en el pasado.
David llegó al recinto con un buzo tipo canguro color beige. Al igual que Roxana, mantuvo una expresión adusta durante la mañana, frunciendo el ceño, tomando un poco de agua e intercambiando algunas palabras con su abogado, Juan Botik.
De acuerdo con la información a la que tuvo acceso La Opinión Austral, el testimonio más relevante de la primera parte de la jornada fue el de Wilma, la tía de los sobrevivientes, que actualmente está luchando por la tenencia del menor y el mayor (NdeR: la hermana del medio está viviendo en el norte del país con otros familiares).
Wilma ha estado con los niños desde que pudieron contar el calvario al que eran sometidos, en el invierno de 2021. Su testimonio fue crucial, ya que relató detalles sobre las secuelas que los menores presentaban tras haber sido rescatados.
“Parecían momias cuando dormían. El más pequeño estuvo varios días haciéndose caca”, aseguró la mujer sobre las primeras noches en que los niños aún conservaban los miedos que tenían cuando vivían en la “casa del horror”.
El testimonio de Wilma fue corroborado por su pareja, que también declaró ante el tribunal. En la jornada del miércoles, NF, el mayor de los hermanitos, había declarado que ya no quiere tener el apellido de su padre, y este diario pudo confirmar que el trámite de tenencia por parte de su tía está muy avanzado.
La defensa de los acusados cuestionó la declaración de Wilma, generando controversia sobre cuestiones posteriores a su cuidado de los niños, sin atender a los aspectos que se están juzgando en la Cámara.
Además, prestaron declaración los propietarios del complejo habitacional donde se encuentra la “casa del horror”. Ellos tenían un ventanal que permitía ver lo que ocurría en la vivienda ubicada en la parte trasera del terreno.
La mujer estaba embarazada y “no tenía problema de ver a los niños cuando los padres no estaban“, según lo declarado por David el miércoles. Para la defensa de los acusados, esto fue fundamental, ya que los vecinos no habrían observado nada extraño, solo a los menores realizando tareas domésticas.
La mañana concluyó con el testimonio de un médico radiólogo, quien aseguró que, tras revisar una radiografía de una de las víctimas, no podría certificar fehacientemente las lesiones, fisuras o fracturas que podría tener.
En la jornada del miércoles, David estuvo escribiendo unas hojas durante el debate, que luego fueron entregadas a su abogado. En los pasillos de la Cámara surgieron interrogantes: ¿qué dirán esos papeles? ¿Serán los motivos por los que él habría permitido los golpes de su pareja a los hijos? Se espera que los alegatos del viernes proporcionen una respuesta.
Por lo pronto, en la tarde del jueves se retomó el debate con la declaración de los peritos que trabajaron en el caso, como Roxana Contreras del Cuerpo Médico Forense y la licenciada Carolina Kero que hizo la cámara gessell.
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