En la vigilia por el 2 de abril, una de las fechas más emotivas para los argentinos, Aluen, Cicloturismo barrial de Río Gallegos participó activamente en la tradicional marcha de antorchas. La Opinión Austral entrevistó a dos de sus integrantes más destacado, Gabriel Oliva y Enrique Vellio, quienes expresaron la profunda significación de este evento y el compromiso de su agrupación con la memoria de los héroes de Malvinas.
Un honor para los cicloturistas
“Es un orgullo, un gran honor toda esta responsabilidad de sentir a Malvinas como parte de nuestra patria. Acompañamos a los veteranos, a nuestros héroes, en un momento de profunda emoción, recordando y homenajeando lo que ha sido nuestra historia”, destacó Enrique Vellio en diálogo con este medio.
El cicloturismo, como modalidad dentro del ciclismo, permite recorrer y conocer el territorio de una manera cercana y significativa. Vellio resaltó que su participación en la vigilia no solo es una forma de unir el deporte con la memoria, sino también de reafirmar el compromiso con la historia local y nacional.
Gabriel Oliva y su recuerdo del soldado José Ortega
Gabriel Oliva, también integrante de la Asociación de Cicloturismo, vivió de cerca el conflicto de Malvinas. “Yo era soldado clase ’63, hacía la colimba en ese momento y estaba en el distrito militar Santa Cruz. Estuvieron a punto de movilizarnos, pero no llevaron soldados de Río Gallegos. No fuimos, pero estuvimos a punto de subirnos a un Hércules, así que lo vivimos muy de cerca”.
Durante la entrevista, compartió un recuerdo cargado de nostalgia y respeto hacia José Ortega, el único soldado de Río Gallegos que fue a las islas que cayó en combate: “Yo soy compañero del soldado José Ortega. Con él hice el primario en el Salesiano, lo recuerdo mucho. Me acuerdo de cuando éramos chicos y andábamos en bicicleta por toda la ciudad. Su familia tenía una bicicletería, que aún sigue en pie. Después la familia se mudó a Trelew, luego a Comodoro y de ahí fue que José fue a Malvinas y fue un héroe”.
Oliva también relató el momento en que supo de la pérdida de Ortega: “Las noticias llegaban de a poco. Cuando me enteré de José, fue tremendo. Parecía que de Río Gallegos no había bajas, pero cuando supe de él, sentí un gran dolor”.
Años después, en cada vigilia, su memoria sigue viva en el corazón de quienes lo conocieron y de toda la comunidad riogalleguense.
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