Carolina Alturria (28) nació en Río Gallegos y es la menor de las tres hijas del veterano de guerra de Malvinas Fernando Alturria y de Rosalinda de Jesús Godoy. También es mamá de Jazmín Valentina.
Después del conflicto bélico, en febrero de 1990, Alturria se radicó en la capital santacruceña, comenzó a reunirse con otros veteranos e integró la comisión directiva de la asociación que presidió de 2011 a 2024.
Además, estuvo al frente de la recepción de más de 3 mil veteranos de diferentes provincias que pasaron por Río Gallegos tras su viaje a las Malvinas.
Junto a su esposa, regresó a las islas en 2011. Viajó nuevamente en 2015 con el proyecto institucional “La vida de un héroe” de la Escuela Primaria N° 78 “Soldado José H. Ortega”, oportunidad en la que Carolina y Emmanuel, los más chicos de la familia, lo acompañaron. Su último viaje a las islas fue en enero de 2025 y a su regreso, compartió sus vivencias con La Opinión Austral.
A un año del fallecimiento de Fernando Alturria, el Grupo La Opinión Austral, realiza la segunda entrega de las entrevistas audiovisuales con los hijos, hijas y nietos del veterano de guerra.
Durante la entrevista, Carolina contó como fue su infancia en Río Gallegos a la par del desarrollo de las actividades de la Asociación Centro de Veteranos de Guerra “Soldado José Honorio Ortega”, cómo fue conociendo las experiencias de su papá en la guerra, su inolvidable viaje a las islas, el vínculo con la familia Ortega y lo que significan las Malvinas.
La Opinión Austral: ¿Cómo fue tu infancia en Río Gallegos y con el centro de veteranos de guerra ya en actividad?
Carolina Alturria: Junto a mi mamá, estaban todo el tiempo en el centro de veteranos, haciendo actividades, dando charlas, viendo de qué manera malvinizar. Nací y me crié con eso, estar en el centro de veteranos era una actividad más de la familia, no era un “si querés”, tampoco nunca lo sentimos como un peso, es parte de nuestra normalidad.
Los cinco crecimos sabiendo que nuestro papá era excombatiente, con el orgullo y el honor que eso conlleva, siempre lo llevamos con la frente muy en alta. Mi mamá se encargó de ser la primera en hacernos llegar esta información y después, con el tiempo, mi papá.
Cuando éramos chicos era la fantasía de mi papá siendo el héroe de la patria. Después, cuando uno va siendo más grande va tomando más conciencia de lo que fue, de todo lo que conllevó a nivel personal, emocional, político, toda esa carga que él llevaba, uno va tomando más dimensión de lo fuerte que es vivir la guerra.
LOA : ¿Qué fue contando?
CA: Cuando era chica era esta idea de que mi papá era un soldado, un héroe y él nos contaba historias, siempre era el héroe de nuestra historia. Entonces, decía: “Vine del trabajo y me encontré con un león y no sabes, me tuve que agarrar con él en la plaza San Martín, nos peleamos, pero llegué”.
“Estar en el centro de veteranos era una actividad más de la familia”.CAROLINA ALTURRIA, HIJA DE FERNANDO ALTURRIA
Siempre era el héroe en todo. Después, a uno le daba más curiosidad e iba más a su experiencia. Primero, nos contaba de sus soldados, de la solidaridad, que tenía a cargo a siete soldados, pero era uno más, y la misión de él era protegerlos y que todos vuelvan a su casa.
Siempre, nos hablaba primero desde el amor, desde la vocación, desde ser hermanos a pesar de todo y después, de a poquito con más detalles, más estratégico, la logística, batallé en tal lugar, en tal fecha, en tal combate.
Me llevo 13 años con mi hermana más grande (Yanina), así que no iba a tener la misma información que ella cuando yo tenía cinco años. Siempre se encargó de adaptar la información, de acuerdo a la edad que cada uno tenía.
Después, muchas cosas te la enterabas escuchándolo charlar con otros veteranos porque hay cosas que solamente ellos entienden o se cuentan. Hay muchas cosas muy fuertes que mi papá ha vivido que no se animaba a contarnos, pero lo hemos escuchado charlando con veteranos de otros lugares o con sus compañeros de acá.
LOA: ¿Qué te llamó la atención de esas cosas que fuiste descubriendo?
CA: También en charlas, he escuchado experiencias, el relato se va alargando un poquito más. Tuve la bendición de presenciar muchísimas charlas de él. Cada charla era diferente, si bien su experiencia es la misma, en cada lugar es diferente y siempre te vas soltando un poquito más, dando más detalles o te acordás de una cosa, de la otra.
Me acuerdo que contaba cuando él fue a juntar los caídos, al día siguiente de la última batalla que tuvieron, esa experiencia la contó muchas veces, pero siempre con un poquito más de detalle y era muy fuerte. No podía creer que mi papá, el hombre que yo veía en mi casa todos los días, con el que nos sentamos a comer, que se tiraba al piso a jugar con nosotros, haya tenido esa experiencia tan fuerte de tener que juntar a sus camaradas, era muy fuerte verlo en esa situación.
LOA: Imaginarlo…
CA: Sí, era rarísimo, no coincidía su personalidad con ese trauma tan grande. Era muy admirable.
LOA: ¿Hay alguna actividad o experiencia que hayas compartido con tu papá que destacas en particular?
CA: Hay una que atesoro mucho en el recuerdo, en el corazón. Él me regaló, el mismo año que se fue, visitar el jardín donde estaba trabajando como maestra de música y darle una charla a mis alumnos, creo que fue una de sus últimas charlas en un jardín.
Fue muy lindo verlo en mi lugar de trabajo compartiendo su experiencia de una manera muy cercana con los chicos y emocionando a todas las familias, a mis colegas.
Sabía que iba a ser profesora de tantas veces que lo acompañe a mi papá a las escuelas. Siempre pensé que el día de mañana, él podía dar una charla donde yo estuviese trabajando.
Fue una de tantas charlas, pero al ser una de las últimas, creo que la he vivido de otra manera y hoy tiene otro valor. Me llena el corazón saber que pude vivir eso con él.
LOA: ¿Y si tuvieras que pensar en alguna enseñanza o en algo que aprendiste de él, de su ejemplo?
CA: Él nos hablaba mucho. Aparte de predicar con el ejemplo, nos decía: “Tenés que ser así”, marcando los valores, muy a flor de piel.
Siempre admiré mucho, inculcó esto de ir hacia adelante con la cabeza y la frente en alto, siempre con la verdad, con honestidad y hacer las cosas desde el corazón, no deberle nada a nadie. Y estar en familia, hoy en día, los cinco estamos más unidos que nunca y creo que eso es el legado que nos ha dejado tanto él como mi mamá, la familia junta, y que si estamos así, vamos a poder hacer cualquier cosa.
LOA: ¿Cómo fue viajar a Malvinas con él?
CA: En 2015, egresaba del secundario y estaba con el tema del viaje a Córdoba.
Ese mismo año, salió el proyecto de José Honorio Ortega para que puedan viajar a Malvinas. El centro de veteranos es padrino de la Escuela Primaria N° 78, él era uno de los asesores del proyecto y lo acompañó muchísimo entonces la escuela le había regalado el pasaje para que viaje después de que les pudo dar una mano.
Si bien, económicamente no era lo mismo, mi papá me dijo: “Podes ir a Córdoba de viaje de regreso o vas conmigo a Malvinas”. No tenía nada que decidir, no tenía ni que ponerme a pensar, nos vamos sí o sí a Malvinas.
Mi viaje de egreso fue a ir a Malvinas. Viajamos el 14 de noviembre y volvimos el 21, fue una experiencia increíble. Fuimos con Emmanuel, él egresaba de la primaria.
Como él fue a acompañar al proyecto, estábamos junto con el grupo del proyecto, fue lindo acompañar a los chicos y ver todo el recorrido, todo lo que ellos aprendieron.
“Hay cosas muy fuertes que vivió y que no se animaba a contarnos”.CAROLINA ALTURRIA, HIJA DE FERNANDO ALTURRIA
Vi en vivo tantos lugares que había visto en fotos toda mi vida, paisajes que lo ves y son Patagonia pura con casas inglesas, es rara la estructura. Fue una experiencia inolvidable, es el viaje más importante que hice en mi vida.
Es increíble cómo se siente la energía de esa tierra. Cuando fuimos al cementerio, en uno de los últimos días, fue como un choque de sentimientos, ahí estaban nuestros caídos y yo no podía creer estar parada frente a todas esas cruces y al lado, mi papá. Era increíble.
La emoción fue con el correr de los días porque entendía más o menos dónde estaba, no podía tener dimensión realmente de todo lo que iba pasando.
También me acuerdo que estuvimos en su última posición en Pradera del Ganso y todavía estaba el pozo de donde él había estado con sus soldados. Se puso en su posición y me decía: “Yo estaba acá tirando para allá”. Nos dio todo el contexto de esa última batalla que tuvo y era muy loco estar parados justo ahí en su última posición, también nos mostró el granero donde lo metieron prisionero, muy fuerte. Fue un viaje con una carga emocional gigante.
Después, volvimos y el aeropuerto estaba lleno de gente con la Banda del Ejército, mi mamá esperándonos con mis hermanos con una bandera gigante y creo que ahí me bajó toda la emoción y me di cuenta de la magnitud que tenía ese viaje.
LOA: ¿Cómo es el vínculo con la familia Ortega?
CA: Re lindo, mamá Sonia, Sonia es la abuela Sonia. Era su mamá Sonia. Y es así, él era un hijo más y lo retaba: “¿Dónde estás? ¿qué estás haciendo?”. “Ojo que Sonia se va a enojar”, le decíamos. Si él no se portaba bien, yo le iba a contar a Sonia. Y con don José lo mismo.
Nosotros los sentimos parte de nuestra familia y mi papá sentía que ellos eran sus padres. Creo que son los padres de todos los veteranos que están acá.
Nuestro vínculo con esa familia es muy fuerte, la historia que tiene mi papá con José Honorio es parte de de ese vínculo que se formó. Es una familia que apreciamos un montón y con la que seguimos teniendo contacto, a Sonia la tenemos siempre presente adonde vamos.
LOA: ¿Por qué pensás que Fernando logró esa presencia tan importante?
CA: Creo que es por tanto trabajo, con mis hermanos decimos que nunca vamos a estar a la altura porque él y mi mamá pusieron tanta vocación, tanto amor, pusieron su vida en malvinizar y que se hable todo el año sobre Malvinas, creo que eso es lo que la gente hoy en día nos hace llegar. Él no distinguía de bandos políticos, la causa Malvinas era una causa nacional, algo en común que nos unía a todos sin importar tu ideología política, sin importar de donde vengas, de que país que seas, no importa.
Si vos creés que las Malvinas son argentinas y tenés esa convicción en la causa, bienvenido sea. Y si no sabes nada y querés aprender e informarte, bienvenido con más razón.
“El de Malvinas en 2015 es el viaje más importante que hice en mi vida”.CAROLINA ALTURRIA, HIJA DE FERNANDO ALTURRIA
Él estaba abierto a debatir y hablar con cualquiera con tal de malvinizar. Así sea alguien que esté en contra o que no quiera lo mismo, para él debatirlo era muy importante, tener diferentes puntos de vista y saber cuál es la razón de cada uno de su pensar.
El tener los brazos abiertos para recibir a cualquiera que tenga ganas de homenajear a nuestros caídos y llevar nuestra patria adelante, eso era suficiente para que le abrieras las puertas a quien quiera tener una bandera en un acto, en un desfile, bienvenido sea.
Creo que fue ese trabajo tan fuerte que hacía durante todo el año lo que hizo que hoy en día, al no estar, la gente se de cuenta del peso que tenía y todo el esfuerzo que hay detrás.
“Malvinizando, recorrió Argentina y es hermoso ver todo lo que cosechó”.CAROLINA ALTURRIA, HIJA DE FERNANDO ALTURRIA
Hizo todo eso gracias a mi mamá y a nosotros que estábamos ahí atrás sosteniendo todo lo que no se ve. Por eso, hoy lo vivimos con mucha con mucha emoción, con tanta fuerza y la gente nos hace llegar el cariño. Nos ha pasado que hay gente que nos dice: “No sé qué voy a hacer ahora que no están tu tu papá y tu mamá”, tengo el mismo sentimiento.
Es lindo ver tanto amor que dejó, es increíble la cantidad de gente que nos hace llegar su cariño y desde diferentes puntos del país, malvinizando recorrió Argentina y es muy hermoso ver todo lo que cosechó, es increíble.
LOA: Habiendo podido conocer las islas ¿qué significan para vos las Malvinas?
CA: Escucho la marcha y se me eriza la piel más que antes. Veo Malvinas y veo a mi papá, lo veo a él, veo toda nuestra historia familiar y me llena de de orgullo, de honor. Es algo que siempre vamos a llevar con nosotros, siempre vamos a malvinizar, lo vamos a llevar en el corazón y cada vez que podamos vamos a levantar una bandera de Malvinas diciendo que son argentinas, es parte de nuestra vida.
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